En vez de la gran Gran Bretaña prometida, la consulta nos deja una pequeña Inglaterra.
En solo unos pocos días, Reino Unido se ha situado ante un panorama absolutamente opuesto a la Gran Bretaña próspera que prometían los profetas del Brexit.
El resultado del Brexit es pues incertidumbre, confusión y división.
La clara diferenciación geográfica de los resultados —Inglaterra y Gales han optado por la salida mientras Escocia e Irlanda del Norte por la permanencia— ha servido para abrir de nuevo las viejas y peligrosas cicatrices de la división territorial.
La irresponsabilidad de convocar un referéndum planteado de tal modo que su resultado impide cualquier margen de negociación política con los demás socios de la Unión Europea, la apatía manifiesta de importantes líderes políticos, como Corbin, que defendieron con la boca pequeña la permanencia de Reino Unido en el proyecto común con mayor éxito de la historia de Europa y la demagoga soflama nacionalista esgrimida por políticos de todas las tendencias han cristalizado en una situación impensable hace apenas unos meses.
Fuente: http://elpais.com/elpais/2016/06/30/opinion/1467308302_708781.html
