Trasladado años después a la prisión de Ocaña en Toledo, Martínez Sadoc cayó debilitado en la enfermería.
En otros párrafos y ocasiones he escrito sobre el anónimo héroe anciano que narraba de memoria Los tres mosqueteros en una de las barracas del infierno llamado Auschwitz-Birkenau.
Es una historia de la memoria.
Se trata de una historia contundente y conmovedora, incluso para quienes creen que todo recuerdo amargo no merece más que la superación instantánea por decreto.
Martínez Sadoc fue llevado al Fuerte de San Cristóbal en Pamplona (por muchos adjetivado como tenebroso) donde pasaría los primeros lustros de su condena; afuera quedó su vida pasada, su mujer y sus hijas (una de las cuales conoce tras las rejas al llevársela en brazos su esposa), pero hubo algo que retumbó en su cabeza desde los primeros días de reclusión, eso que podríamos llamar versos de la memoria.
Fuente: http://elpais.com/internacional/2016/07/26/america/1469557167_600867.html