Lo apunta todo en su diario (el de Piglia), laboratorio de experimentos y bitácora de vivencias.
Trágica y bella (“ya no puedo escribir”, testimonia su letra en una de las páginas de los cuadernos), la película acompaña ese proceso, convirtiéndose en “el diario de la lectura de un diario”.
Juega a leer, como lo hace su abuelo Emilio, hasta que un adulto le indica que el texto está al revés.
La trilogía se construye a partir de la transcripción y edición del diario íntimo que el escritor comenzó en 1957, siendo adolescente.
“¿Cómo se convierte alguien en escritor, o es convertido en escritor?”, se pregunta Renzi.
Fuente: http://cultura.elpais.com/cultura/2016/08/19/babelia/1471601879_586050.html
