Yazmín Ramírez Morlan

SAO PAULO, Brasil, agosto 31. Hecho Histórico. De 81 senadores que tenían en su mano el destino de Dilma Rousseff, primera presidenta de Brasil, con 61 votos a 21, es condenada a dejar la Presidencia en forma definitiva y abandonar en el plazo de un mes su residencia oficial en Brasilia. 

Yazmin-Ramirez
Yazmín Ramírez

Para los conocedores en política esto fue el resultado de un largo proceso de “impeachment” que comenzó el 2 de diciembre 2015 en contra de Rousseff por su mal gobierno, acusado de corrupción y mal manejo de cuentas públicas.

Críticos opinan es un golpe de Estado; otros, que fue algo legal y necesario porque la economía del país se había despeñado.

En los últimos meses han surgido centenares de especialistas en esta minucia contable, en una trinchera y en otra.

Para la defensa, eso ni es delito ni es algo raro: todos los presidentes anteriores lo han hecho.

Tampoco habría sido expulsada si su popularidad no hubiera caído; o si no hubieran salido a la calle en los últimos meses cientos de miles de personas, pidiendo su destitución y si la prensa no hubieran coincidido en pedir un día si y otro también su cabeza.

Los acusadores han repetido que nadie está por encima de la Ley, ni siquiera el Presidente de la República.

Hay que hacer política de la buena, la de andar casa por casa: dar, prometer, conspirar, agradar, conversar, ceder, entrar y salir.

Brasil culmina así el cambio de gobierno más traumático y esquizofrénico de su reciente democracia.

CD MÉXICO, México, septiembre 1. Hecho Costumbre. Tenemos 128 senadores de la República, 500 diputados federales, del senado 55 conforman el grupo parlamentario del partido revolucionario institucional (PRI), del congreso federal 208 con el 42% de su totalidad representan al PRI.

En ambos órganos y con la suma de los partidos aliados del PRI en coaliciones, tenemos evidente mayoría por parte del partido tricolor. Partido que representa al actual gobierno.

Con estos números está lo que le sigue de complicado y, seguramente, muchos actores políticos se quedarán solo en el intento y en las ganas de lograr un mejor país.

Veamos lo siguiente. 

Desde el inicio de la administración actual vemos un fracaso en nuestro actual Presidente en todos los sentidos.

Recordemos casos: En el Centro Industrial Ternium, en el estado de Nuevo León, el Presidente Peña dijo que Monterrey es un estado de la República. El mandatario no pudo pronunciar la palabra “epidemiólogo”, durante el discurso que dio con motivo del Día del Médico. Cómo olvidar durante su visita a Canadá los diversos errores de etiqueta cometidos durante eventos públicos.

El más destacado es el video que circuló en redes sociales el cual muestra a Peña Nieto con el primer ministro de Canadá, Justin Trudeau, y el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, reunidos para tomarse la foto oficial de la Cumbre Trilateral anual “Three Amigos Summit” que reúne a los líderes de Norteamérica.

En este video -antes del saludo- Peña señala al paisaje detrás de ellos sin que nadie le preste atención. Después Trudeau inicia un apretón de manos triple pero Peña se equivoca de mano y Obama tiene que hacer un apretón de manos adicional.

Bueno que hay del sinfín de bibliografía leída por parte de nuestro culto presidente.

Por último, y no por menos relevante, la invitación por parte del Presidente de México al republicano tirano Donald Trump.

En mi opinión, coincido en palabras de Enrique Krauze: “A los tiranos no se les apacigua, a los tiranos se les enfrenta”. 

La realidad es que lo criticamos, lo cuestionamos y señalamos; incluso, nos reímos de él con la algarabía que nos identifica como buenos mexicanos, con argumentos sólidos. Memes del actual presidente inundan todo tipos de redes descalificándolo.

La trayectoria de la percepción del mandatario ha ido a la baja desde sus inicios, de acuerdo con la mediciones del periódico Reforma.

En diciembre de 2012, cuando tomó posesión, el diario registró una aprobación popular del 61%; en abril de 2013 del 50%, y en noviembre de 2014 del 39%, nueve puntos por encima de su valoración actual. Es más, ni con el impulso en enero de la recaptura de “El Chapo” Guzmán ha logrado mejorar su popularidad durante los primeros cuatro meses del año. Un 66% de los ciudadanos reprueban su labor. Tenemos un Presidente que vive hackeado en su baja popularidad. Me queda claro que los ciudadanos no están escapando a lo que sucede en el mundo actual. Lo perciben, lo analizan, lo critican y lo demandan.

Sin entrar a un debate de análisis más a fondo, me cuestiono lo siguiente:  ¿Hay en estos momentos en México un agotamiento al sistema de partidos políticos?, ¿o todo es en función de sus candidatos? ¿Qué le falta a mi México lindo y querido para entender que en nuestras manos y de nuestros representantes está la llave para decidir quién se va, quién se queda.

¿Mantener o expulsar a nuestros representantes cuya única obligación es  trabajar por el bienestar y la mejora en nuestra vida cotidiana? ¿En qué momento se perdió el respeto y le dimos paso al cinismo de los políticos? La cruel realidad para una oaxaqueña idealista como su servidora es que aún nos quedan dos años más para la destitución de Peña Nieto.

No veo órganos representativos unificados, sino todo lo contrario amañados, corruptos y sesgados.

¿Qué nos depara el 2018? Espero, confío -y ya puse mis santos de cabeza- que las altas expectativas de los mexicanos por un cambio de gobierno, necesario y urgente, se logren.

Necesitamos más líderes, menos jefes; mientras el segundo ordena, el primero inspira. Exigimos credibilidad, respeto a la confianza de nuestro voto, pero, sobre todo trabajar, para la construcción de un mejor país y una vida más digna para los mexicanos.


Lic. Yazmin C. Ramírez Morlan

Oaxaqueña idealista, me encanta la lectura, sigo aprendiendo, odio las injusticias, vivo despeinada, todavía creo en la buena fe de la gente y aún quiero vivir en mi México querido.

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