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"El Pescador", gigante que vela por su ciudad y remite un pasado mítico
Por Pedro Matías
09 de mayo, 2017
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Pedro MATÍAS

 

OAXACA, Oax. (pagina3.mx).- En el Cubo Abierto del Museo de Arte Contemporáneo de Oaxaca (MACO) se encuentra erguido “El Pescador y el sueño de la abundancia”, en movimiento, como un gigante que vela por su ciudad o que puede remitir a un pasado mítico.

¿Cómo llegó aquí esta colosal escultura de metal y resina que mide 5.70 metros de altura y que pesa tres toneladas?, se pregunta el poeta e investigador social Abraham Nahón; la respuesta es espontánea: gracias al artista oaxaqueño Alberto Aragón Reyes que con sus obras reivindica el esfuerzo creativo y humano que transforma materiales, emociones y sedimentos.

En esta exposición que permanecerá hasta el próximo 22 de mayo en el MACO, el artista Alberto Aragón Reyes rinde una especie de homenaje a los pescadores de todas latitudes o al migrante que llega a las ciudades sólo con su fuerza de trabajo y termina por sostener a las sociedades. Esta fuerza presenta las distintas maquinarias que mueven al mundo humano: la económica, política, religiosa y científica.

El pintor y escultor nacido en la ciudad de Oaxaca en 1980 tuvo sus inicios en la Escuela de Bellas Artes de esta ciudad, pero elige conocer los elementos que conforman las artes plásticas por cuenta propia.

Aunque su formación es autodidacta, sus conocimientos referentes a la escultura los obtiene de los canteros de Etla, luego se ejercita en el dibujo artístico y en las teorías del color y finalmente viaja a Dinamarca donde es acogido en el taller de Jens Galshiot, quien ve en la obra de Alberto Aragón la expresividad y el carácter de un artista auténtico.

En Europa conoce la pintura de Rembrandt, Goya, Caravaggio, Kurt Trampedach y Odd Nerdrum, personajes que junto a los maestros oaxaqueños Rufino Tamayo, Francisco Toledo y Alejandro Santiago son fundamentales en su formación autodidacta.

Y ahora, con El Pescador y el Sueño de la Abundancia llega al Cubo Abierto, del MACO, para remitir a los espectadores a un imaginario origen.

En su texto de sala, Abraham Nahón, refiere que en su obra, Alberto Aragón lleva a un pasado mítico integrado desde la narrativa oral a una Historia de Oaxaca, escrita en 1881 por José Antonio Gay, en donde se cuenta que algunos de sus pueblos estuvieron habitados por gigantes. Quienes, por su “incontinencia y pecados contra naturaleza les atrajo aquel fulminante castigo del cielo” que finalmente los destruyó entre terremotos y hambrunas. Estos “gigantes o seres fabulosos”, que se asoman brevemente en el umbral de la Historia de Oaxaca, de manera subterránea transitan de la oralidad a un arte que celebra la fecunda imaginación que nos precede y habita”.

Así el artista, conecta en una obra espacialidades y temporalidades, al apropiarse y erigir con otros maestros del oficio,  una versión de esos mitos o símbolos que emergen desde las profundidades del imaginario colectivo.

Hace referencia al asombro que ha causado a los pobladores y a los espectadores que se ven de frente al hallazgo de esta obra monumental en la “cavidad” del Cubo abierto del MACO:

¿Cómo llegó aquí esta colosal escultura?

Las respuestas pueden estremecer, son prácticas, anecdóticas o estéticas que ya forman parte de su desmesura.

Refiere que una pieza de más de cinco metros de altura —con aproximadamente tres toneladas de peso, construida de metal y resina— desde su desplazamiento de la población de Ánimas Trujano al Centro Histórico de la ciudad de Oaxaca, ha provocado extrañeza, curiosidad o admiración entre los fortuitos espectadores. Evidenciando que este gigante, aparentemente detenido en la certera alegoría de El Pescador, atraviesa algunos siglos para seguir en movimiento entre nosotros.

Así, el artista conecta en una obra espacialidades y temporalidades, al apropiarse y erigir con otros maestros del oficio, una versión de esos mitos o símbolos que emergen desde las profundidades del imaginario colectivo.

Su diálogo con los espectadores, con los mitos originarios y con la serie pictórica que Alberto Aragón ha denominado como “El sueño de la abundancia”, ofrece también la posibilidad de experimentar esa tensión que surge entre lo monumental y pródigo frente a la escasez (de espacio) y las carencias de nuestro medio.

En una breve entrevista, Alberto Aragón que en esta obra se remite al mar como una metáfora del subconsciente. A los peces grandes y esas grandes revelaciones. Ese gran deseo de la abundancia. Puedes simbolizar muchas cosas con el pez. Es una de las partes que le da sentido a la pieza los posibles significados.

Considera que su obra esta “cumpliendo su objetivo con el hecho de que la gente lo disfruta, se toma fotografía y yo veo que no es un sector de la sociedad que esta informado sobre arte, es una pieza que no es elitista, es muy abierta y raya en la universalidad. Puede reconocerla, disfrutarla y comprender sin ningún esfuerzo. Entre humano y una forma humana que puede ver con todos”.

De pronto puede significar a otros tiempos, puede ser el migrante que regresa de Estados Unidos con ese pez a la casa.

Qué te inspiró:

“Hay observación, sociología. Me informo, hay un proceso de investigación y de pronto las ideas brotan en un momento y tienen un sustento en buscar esas referencias, luego viene el diseño. Para mi es importante que una pieza tenga sentido, contenido y tenga algo que decir, que signifique mas que la forma que pueda ser, ese es el pretexto para generar el canal de comunicación entre la pieza que significa.

Entonces, agregó, para mi es importante que la gente de cualquier, lugar, de cualquier estatutos, o lenguaje, o cualquier sector puedan ver esta pieza, interpretarla, no solo intelectuales, sino que la pueden reconocer, identificar y proyectar todas las personas.

¿Ha influido en ti la cultura oaxaqueña en tus obras?

– Es parte importante y es inevitable pero en el trabajo me libero un poco de eso porque ya está muy explotada. De pronto es un pretexto o es una manera de hacer arte con fines comerciales. Y a mi me interesa ir mas allá, me interesa irme a los posibles significados y también desapegarme de ese posible éxito en las ventas, el reconocimiento o los aplausos. Me gusta estar mas en silencio y mas en mi trabajo.

¿Te preocupa lo que pasa en el mundo?

– No lo expreso porque son temas delicados. Es delicado porque muchas veces cuando el artista aborda esto se cae en el oportunismo y el artista se lleva los aplausos y no aporta nada a un posible cambio. Puede ser arte de protesta pero eso a mi me frena involucrarme, más bien como humanos hago lo mejor que puedo y con mi entorno. Generar algunos empleos es colaborar un poquito, regalar libros o algo a nivel mas personal.

¿La esencia de Oaxaca que hayas retomado en tus obras?

– Realmente me interesa ir más a lo que hay detrás de cada ser humano, sea de donde sea, no soy un artista que diga las vivas, que viva Oaxaca, que viva México, me interesa más el ser humano en su verdadero ser, que nos identifica como seres humanos en todos lados.

Me refiero a sus miedos, deseos, a sus funciones, a sus emociones, todo eso que nos configura y donde ya se pierden las diferencias culturales.

De Oaxaca sí tengo mis raíces, aquí está mi familia, aquí crecí, pero es inevitable que cuando hacemos arte tenemos que buscar la universalidad si no, terminamos haciendo ciertas cuestiones que van encaminadas en el folclorismo o regionalismo y eso termina siendo un discurso pero a quién le importa mis emociones, hay cosas más importantes para manifestar en las obras de arte y en cuanto a las vivas es sentirse menos, ponerse uno en una posición menor y cuando existen las vivas y ese posible orgullo, no hace falta porque simplemente no somos menos ni mas en el mundo. No hay que aplaudirnos. Hay que reconocernos y honrar ese origen pero no llevarlo como un pretexto para conseguir el aplauso o el reconocimiento, se consigue con el trabajo.

Pero en el arte hay quienes dan Tequio, comunalidad o Guelaguetza?

– No es el arte en general, son algunos artistas como Toledo, Santiago, Tamayo y Nieto, ese tipo de artistas y que llevan una aportación estética.

¿Cómo te autodefines?

– Como artista el tiempo nos va a juzgar. Soy un artista que sí me interesa hacer las cosas bien, aportar algo, trabajar mucho, me interesa, sobre todo, hacer mi trabajo lo mejor posible.

A veces me pienso, cuando llegue a viejo no quiero ver lo que pude haber hecho y bien.

No hago el arte por interés económico, ni por fama ni por otra cosa de ese tipo.

Lo que yo recibo a través del arte para vivir es como el fruto de cualquier ser humano que come de su y vive de su trabajo.

Reconoce que de entrada es un artista que renuncia a posibles becas y otro tipo de apoyos porque “me interesa a mi mismo que puedo hacer con mis manos y eso es madurez, es soltarse de la teta de la madre y de la figura del padre. De lo contrario, siempre se va a estar buscando una figura de quien lo va alimentar.

Respecto a ser autodidacta dijo que “la preparación no es necesaria cuando se nace con cierta habilidad. Es cuestión de trabajo, estudiar, trabajar, dibujar, no hay una manera de decir vamos hacer arte o una escuela para ser artista”.

Insistió en ser muy reacio a aceptar un mecenas o un padrino, becas y apoyos, prefiere consolidarse como ser humano. Es el mérito propio sin esperar el aplauso o el reconocimiento, el reconocimiento se lo da uno mismo.

Recordó que su primera obra fue a los 18 años, y ya son 19 años de trabajo. En esa ocasión sembró muchos girasoles en la casa de su madre cuando empezó a pintar. Estaba con las historias de Vincent Van Gogh. Empecé a pintar con girasoles. No había una escuela tenía que experimentar. No he necesitado escuela. Aprende uno viendo, y en el 2000 fui a Europa por trabajar con chavos de la calle. Ir a los museos, te catapulta, te nutre más. Da la posibilidad de madurar muy rápido.

Respecto a El Pescador, opina que tal vez va a seguir caminando o regresará al taller, aunque claro está en venta. Si se puede vender mejor o llevarlo a algún puerto sería fabuloso.

Alberto Aragón Reyes ha sido invitado a realizar proyectos artísticos encaminados a la defensa del humanismo. En la región Palestina colaboró en la creación de una serie de murales pertenecientes al proyecto “Defacing the Wall”. Ha participado también en simposios de escultura en la República Checa y Dinamarca.

La obra del artista se expone en importantes galerías de México, Dinamarca y República Checa (Galería Arte de Oaxaca, Casa Lamm, Kunstgalleriet-Odense-Dinamarca, Hemmelige Galleri-Herning-Dinamarca y Visio Art Gallery-República Checa).

Y su obra pictórica forma parte de importantes colecciones, como son: Galería Galshiot, colección Figueroa Hernández, colección NIVADA®, colección Hemmelige Galleri y colección Kunstgalleriet. Su obra monumental es un distintivo de las ciudades de Odense y Svendborg, en Dinamarca, y de los poblados de Nectiny en República Checa y Tututepec-Oaxaca en México.

 

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