Pedro MATÍAS

OAXACA, Oax. (pagina3.mx).- A 50 años de carrera artística y a más de una década que no dedica una serie completa a la pintura, Francisco Toledo inaugura su exposición Naa Pia’, “Yo mismo”, donde aborda un tema recurrente en su obra que es el autorretrato.

La exposición Naa Pia´, Yo mismo, será inaugurada por el mismo artista plástico y promotor cultural este sábado 6 de mayo a las 12:00 horas en el Instituto de Artes Gráficas de Oaxaca (IAGO).

La exposición curada por Trine Ellitsgaard está integrada por 120 piezas, donde destacan las pinturas de Toledo antes del juicio final, en otras se ve al fundador del IAGO en diversas representaciones; como un niño negro, como insecto o un esclavo.

A decir del escritor Guillermo Santos, esta exposición de trata de una acontecimiento digno de mención, pues es como si Toledo volviera sobre sus pasos, como si diera con ello una nueva mirada al conjunto de una obra que ha estado en continua experimentación.

Hace mención que los 77 años de Toledo, los 28 mil 105 días en que la Tierra ha dado la vuelta sobre sí misma y que el autor ha atestiguado, le sirvieron para introducir un gesto que no carece de ironía: pintarse como un trompo, como un “juguete” del tiempo que no ha podido permanecer un instante “quieto” y ahora es parte de la exposición Naa Pia´, Yo mismo.

A estas piezas se suma la cerámica de Toledo como un artista que no le daba al clavo, en entrevista él señala la obra y dice: “es Toledo martillo, porque no siempre le atino al parecido, pero eso no importa”.

El ganador del Premio Ciencias y Artes platicó que en el fondo en el autorretrato no busca hacer una obra idéntica a él, más bien cuida el color, la textura y la composición.

Y es que en varias épocas el artista ha realizado autorretratos que van desde su niñez, su juventud y su madurez, por ello, ahora, decidió pintar retratos de la vejez.

Explicó que recurre al autorretrato porque es él el modelo más cercano que tiene, “soy yo el que puede estar quieto, o puede estar frente al espejo sin moverme, sin perder intimidad en el trabajo porque no hay otra persona a la cual estás dibujando”.

A Francisco Toledo le gusta ver autorretratos y tiene referencias como aquel autorretrato de Rembrandt de viejo, de dicha obra dijo que es increíblemente bella y él fue especialmente a ver la pieza a Colonia, Alemania.

Sobre si cuesta trabajo pintar la vejez, el artista señaló que no, que sólo los rasgos se acentúan y para él “hay algo que hace que sea más fácil de reconocerme, que el parecido pueda ser más verídico, ahora a diferencia de hace unos años, pero nunca la preocupación fue de que tenía que parecerme, de poner todas las arrugas, me quito y me pongo arrugas como quiero”.

Para esta serie, el originario de Juchitán, Oaxaca, utilizó hoja de oro, hoja de plata, también hay algunas piezas en cerámica y algunas obras en papel. Toda la pintura la elaboró en los últimos meses.

Guillermo Santos escribió en el texto de sala que Naa Pia´, Yo mismo: ‘‘Se trata de una acontecimiento digno de mención, pues es como si (Toledo) volviera sobre sus pasos, como si diera con ello una nueva mirada al conjunto de una obra que ha estado en continua experimentación’’.

“La imagen de Toledo naciendo de una voluptuosa fémina tiene una acentuación esmerada: el artista vuelve a comenzar una y otra vez, sus fuerzas se renuevan con cada exposición, por ello no es inusual que nazca ya mayor, como uno de esos relatos que Toledo suele rememorar en torno al Istmo”.

Agregó que Francisco Toledo “ha hecho de su propia imagen una mina de significados”.