Diana MANZO / Corresponsal

JUCHITÁN, Oax., (#pagina3.mx).- Israel Gutiérrez originario de la comunidad de Cofradía que pertenece a la localidad de Santa María Chimalapa arribó a Juchitán hace dos días, desde entonces anda en la búsqueda de los funcionarios encargados del censo regional de viviendas, en este caso la Secretaría de Desarrollo Agrario, Urbano y Territorial (Sedatu) debido a que se olvidaron de censar a más de la mitad de las viviendas que colapsaron por el terremoto del pasado 7 de septiembre.

Explicó que después de 10 días del terremoto, Sedatu arribó a su comunidad que se ubica a tres horas de camino terracero a la ciudad de Juchitán y solo censó viviendas de acuerdo con una lista en la que traían anotados a determinadas personas por órdenes del alcalde de Santa María Chimalapa, Víctor Zárate Lorenzo, el resto como la vivienda de Efraín quedaron sin ser tomados en cuenta.

En esta localidad de origen zoque habita un promedio de mil personas, de las cuales existen 300 viviendas, por lo que el 50 por ciento no se censaron, por lo que están preocupados quién responderá por sus viviendas colapsadas.

Con su mochila azul en el hombro, Israel ha recorrido diversos sitios donde supuestamente le han dicho que están los funcionarios, inclusive ha visitado hoteles donde se hospedan desde el pasado 8 de septiembre cuando arribaron a la localidad.

Al igual le ha llamado por teléfono al titular de la Sevitra, Francisco Javier López Garcia y también a Carlos Santiago, delegado de la Secretaria de gobernación en Oaxaca, y ninguno le ha tomado la llamada y mucho menos ha hecho caso a su exigencia.

La vivienda de Israel junto la de más del 50 por ciento de los pobladores está en malas condiciones pero no fueron censadas y eso le preocupa, porque a un mes del terremoto no cuenta con folio de registro que les compruebe el estado en que se encuentran sus casas.

“Llegó Sedatu  y Protección Civil a vernos, pero fue lamentable ver que traían una lista y solo visitaban esos domicilios, a nosotros simplemente no nos quisieron caso, los seguimos por donde andaban y solo nos dijeron que volverían después a censarnos, ha  pasado un mes y no tenemos registro”, expresó.

Esta comunidad es una de las más abandonadas de este municipio zoque, además de sus viviendas también sus caminos están en pésimo estado, todo es terracero y la ayuda del gobierno ha llegado a cuenta gotas.

Israel teme por su vida, esta seguro que por denunciar podría pasarle algo pero dijo no le importa porque tuvo que dejar su casa y su familia para exigir que el hagan caso, la emergencia lo amerita.

“Es triste saber que por conveniencia de otras personas (refiriéndose a los políticos de su comunidad) no los tomaron en cuenta y unas 150 viviendas están fuera, que sucederá no lo sabemos, pero seguiremos luchando porque nuestras casas tengan un folio”, dijo.

Otra de las comunidad zoques afectadas, es la cabecera municipal de San Miguel Chimalapas, también denunciaron que viviendas fueron señaladas como “daño parcial” cuando eran “total”.

Filiberta Gutiérrez, una de las damnificadas expresó que su casa que era de adobe y techo de tejavana quedó colapsada como pérdida total, pero  en  su folio fue notificada como perdida parcial.

Dijo que así como ella, existen como 50 viviendas que Sedatu no clasificó como perdida total muchas casas debido a que sus  autoridades fueron las que dieron las indicaciones cuales fueron sí o no.

“Nosotros exigimos a las autoridades del gobierno de Oaxaca que no nos discriminen, porque aquí también hubo  afectaciones y daños,  todos hablan de Juchitán y pueblos zapotecas, pero los zoques también estamos dañados, nuestras iglesias y casas se colapsaron”, expresó.

Agregó que en los ejidos  rurales de Canaán, Benito Juárez y Jerusalén que pertenecen a Chimalapas la ayuda no ha llegado ni siquiera  por medio de puente aéreo debido a que se encuentran enclavados en la sierra de Oaxaca.

En las comunidades de Santa María  y San Miguel Chimalapa la ayuda humanitaria solidaria es la que ha llegado, de las autoridades solo han sido los integrantes de la Marina Armada de México quienes arribaron hace tres semanas, desde entonces no han vuelto.