OAXACA.- Hace 36 años que se celebró en la ciudad de Bogotá, Colombia, el Primer Encuentro Feminista de Latinoamérica y el Caribe, en el que participaron feministas de México, República Dominicana, Puerto Rico, Panamá, Venezuela, Ecuador, Perú, Chile y Colombia con el objetivo de intercambiar experiencias y analizar la situación de las mujeres de la región. En dicho encuentro se propuso organizar actos en toda América Latina contra la violencia que sufren las mujeres y declarar el 25 de noviembre el Día Internacional de la No Violencia contra la Mujer, en memoria de las hermanas Minerva, Patria y María Teresa Mirabal, asesinadas en 1960 durante la dictadura de Rafael Trujillo, en República Dominicana.

A la postre, el 17 de diciembre de 1999 la Organización de las Naciones Unidas en su Resolución A/RES/54/134, declara el 25 de noviembre Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, mediante la cual insta a los gobiernos, organismos, órganos, fondos y programas del sistema de las Naciones Unidas, y a otras organizaciones internacionales y organizaciones no gubernamentales, a que organicen ese día actividades dirigidas a sensibilizar a la opinión pública respecto del problema de la violencia contra la mujer y que consideren que “…por violencia contra la mujer se entiende, todo acto de violencia basado en la pertenencia al sexo femenino que tenga o pueda tener como resultado un daño o sufrimiento físico, sexual o sicológico para la mujer, así como las amenazas de tales actos, la coacción o la privación arbitraria de la libertad, tanto si se producen en la vida pública como en la vida privada”.

Asimismo, se señala que la violencia contra las mujeres no es un problema de índole personal o privado, sino social y que “…constituye una manifestación de relaciones de poder históricamente desiguales entre el hombre y la mujer, que han conducido a la dominación de la mujer y a la discriminación en su contra por parte del hombre e impedido el adelanto pleno de la mujer”

A poco de cumplirse 18 años de esa histórica e importante resolución, el INEGI continúa contribuyendo y se suma a esta importante jornada –como lo ha hecho desde hace más de una década-  con la finalidad de contribuir a que las instituciones encargadas de las políticas públicas cuenten con información que les permita diseñar y definir acciones para prevenir, atender y eliminar la violencia contra las mujeres y para promover que la población en general cuente con la información estadística sobre la situación de la violencia que enfrentan las mujeres en nuestro país.

LA MEDICIÓN DE LA VIOLENCIA

Desde principios del siglo XXI se han hecho grandes esfuerzos en el país para producir información que permita conocer qué tan extendido está el problema de la violencia que se ejerce en contra de las mujeres, por ello diversas instituciones públicas han efectuado encuestas a nivel nacional, entre ellas el INEGI, quien ha coordinado y realizado cuatro encuestas con el apoyo del Inmujeres y de otras instituciones nacionales e internacionales. En los meses de octubre y noviembre de 2016, el INEGI llevó a cabo la cuarta Encuesta Nacional sobre violencia contra las mujeres, cuyos resultados se encuentran disponibles en la página de internet de este instituto.

Actualmente se reconoce que la fuente por excelencia para dar cuenta de la situación general de la violencia contra las mujeres son las encuestas, porque éstas permiten tener el panorama prevaleciente en todo el país y de cada una de las entidades federativas, sobre la proporción de mujeres que han vivido situaciones de violencia, así como sobre las características de la misma, su gravedad,  las formas y tipos de violencia ejercidos en contra de las mujeres y las niñas, entre algunos de los tópicos que aborda.

Además de la información existen otras fuentes de información de gran utilidad como los Registros Administrativos de Salud, de Procuración de Justicia y de los Tribunales de Justicia, que son una fuente muy valiosa y fundamental y aportan información referida a las situaciones de violencia que las mujeres reportan o denuncian ante las autoridades o bien cuando acuden a los servicios de salud para ser atendidas por las lesiones que son causadas por la violencia de la que son objeto.

En 2016 residían en Oaxaca 1.5 millones de mujeres de 15 años y más, de las cuales 11.6% tiene entre 15 y 19 años y 31% se ubica en las edades de 50 y más años. Si bien la mayoría de estas mujeres fue a la escuela alguna vez en su vida a estudiar (85%), esta situación cambia con la edad, siendo las mujeres de mayor edad quienes menos acudieron a la escuela. Si bien en las décadas más recientes la cobertura educativa y el acceso a la educación ha mejorado, en los últimos 12 meses, el 22.1% de las niñas que tienen entre 15 y 17 años no asistieron a la escuela, y de las mujeres de 18 y 19 años, 48.6% no estudiaba en los 12 meses anteriores.

 

Principales características educativas y culturales de las mujeres de 15 años y más

Del total de las mujeres de 15 años y más, el 93% de ellas mantiene o mantuvo una relación de pareja, ya sea por unión o matrimonio (59.4% están actualmente casadas o unidas y 18.9% actualmente están separadas, divorciadas o viudas de su última relación con quien estuvieron casadas o unidas), o bien de pareja o noviazgo sin cohabitar (14.7 por ciento); y solo 7% no ha tenido ninguna relación de pareja.

ALGUNOS RESULTADOS SOBRE LA SITUACIÓN DE LA VIOLENCIA EN OAXACA 2016

Los resultados de la última encuesta levantada por el INEGI a finales de 2016, permiten determinar la prevalencia de la violencia entre las mujeres de 15 años y más. A partir de esta información se observa que la violencia contra las mujeres es un problema de gran dimensión y una práctica social extendida en todo el país, en Oaxaca 64 de cada 100 mujeres de 15 años y más, ha experimentado al menos un acto de violencia de cualquier tipo, ya sea emocional, física, sexual, económica, patrimonial o discriminación laboral, misma que ha sido ejercida por diferentes agresores, sea la pareja, el esposo o novio, algún familiar, compañero de escuela o del trabajo, alguna autoridad escolar o laboral o bien por, amigos, vecinos o personas conocidas o extrañas.

De los 1.5 millones de mujeres de 15 años y más que hay en la Oaxaca, 63.7% (964.9 mil), ha enfrentado violencia de cualquier tipo y de cualquier agresor, alguna vez en su vida.

La violencia de cualquier agresor se refiere a la proporción de las mujeres de 15 años y más, que hayan declarado al menos un acto de violencia de cualquier agresor, incluida la pareja, discriminación en el trabajo en el último año y discriminación por embarazo en los últimos 5 años. La violencia de pareja considera a las mujeres de 15 años y más que tienen o hayan tenido al menos una pareja a lo largo de su vida.

La discriminación en el trabajo por razones de embarazo considera a las mujeres de 15 años y más que hayan trabajado en el periodo de octubre de 2011 a octubre de 2016, y la discriminación en el trabajo incluye a las mujeres de 15 años y más que trabajaron como asalariadas (empleadas, obreras o jornaleras) durante los 12 meses anteriores a la encuesta.

De acuerdo con la información reciente levantada por el INEGI a finales de 2016, revela que la violencia contra las mujeres está extendida en todo el país, 30.7 millones de mujeres ha sido sujeta a actos violentos y discriminatorios alguna vez a lo largo de su vida.

Los datos revelan que no se trata de actos aislados sino de un patrón general ya que, en todas las entidades federativas, más de la mitad de las mujeres ha experimentado agresiones de tipo emocional, sexual, físico o económico.

En Oaxaca casi 965 mil mujeres (63.7%) han sido sujetas a actos violentos y discriminatorios alguna vez a lo largo de su vida. Asimismo, 600 mil mujeres (39.7%), señalaron que al menos una de estas agresiones ocurrió en los 12 meses anteriores a la entrevista, es decir, entre octubre de 2015 y octubre de 2016. Así, también 214 mil mujeres fueron sometidas a algún tipo de intimidación, hostigamiento, acoso o abuso sexual, que van desde señalamientos obscenos, que las hayan seguido en la calle para intimidarlas sexualmente, que les hayan hecho propuestas de tipo sexual o bien que directamente las hayan manoseado sin su consentimiento o hasta que las hayan violado.

 

Prevalencias totales de violencia contra las mujeres de 15 años y más

Además la información de la encuesta indica que en Oaxaca 46.1% de las mujeres que tienen o tuvieron al menos una relación de pareja –ya sea de cohabitación por medio del matrimonio o la unión de hecho, o bien alguna relación de pareja o noviazgo sin vivir juntos- ha enfrentado agresiones del esposo o pareja actual o la última a lo largo de su relación.

Por otra parte, el 45.7% de mujeres sufrió violencia por parte de algún agresor distinto a la pareja, ya sea en el trabajo, la escuela, algún lugar público, ya sea por compañeros de la escuela o del trabajo, maestros, autoridades o patrones, familiares, conocidos, o extraños en diferentes espacios.

Prevalencias totales de violencia contra las mujeres de 15 años y más

En el período más reciente –entre octubre de 2015 y octubre de 2016- 40 de cada 100 mujeres fue víctima de algún acto violento, principalmente de tipo emocional, discriminación en sus centros de trabajo y violencia económica y patrimonial. En el caso de la violencia emocional el perpetrador es principalmente la pareja o ex-pareja última.

Las mujeres jóvenes, más expuestas a los abusos

Las mujeres que se encuentran más expuestas a la violencia de la pareja o de cualquier otro agresor en la entidad son las mujeres jóvenes con edades entre 25 y 29 años y las mujeres adultas entre 50 y 54 años, ya que 69 de cada 100 mujeres de esas edades ha enfrentado al menos un episodio de violencia o abuso. Es particularmente relevante la violencia sexual que han enfrentado las mujeres jóvenes entre 15 y 29 años, en estos grupos, más de la tercera parte de ellas ha sido agredida sexualmente. Asimismo, la niñas de 15 a 17 años presentan niveles altos de violencia sexual (38.7), física (32%) y emocional (44%), quienes a su corta edad ya han sido víctimas de abusos de diversa índole.

Múltiples violencias, diversos agresores

Para acercarnos a una comprensión más amplia de las diversas agresiones a las que han estado y están sometidas las mujeres, es necesario revisar los diversos ámbitos por los que indaga la encuesta. Para ello se agruparon en tres grandes categorías: violencia de pareja, de otros agresores (violencia en la escuela, trabajo, comunitaria, familia) y discriminación en el trabajo. Ello nos permite señalar que, si bien en general 64 de cada 100 mujeres fue víctima, al menos una vez, de cualquier tipo de abusos, incluyendo la discriminación, al combinar las dimensiones que lo integran, se aprecia que el 37.2% de ellas ha recibido agresiones o bien solo de la pareja (18.1%), o bien solo de otro agresor (18.1%), o una menor proporción (1.0%) solo fue discriminada en el trabajo. El restante 26.6% ha sido violentada por distintos agresores, incluyendo a su pareja o ex-pareja.

Es decir, del total de mujeres con violencia al menos una vez en su vida en cualquier ámbito (63.7%), el 58.3% solo fue agredida por un tipo de agresor; mientras que el restante 41.7% por diferentes tipos de agresores.

En el periodo reciente de los 12 meses anteriores a la encuesta, en Oaxaca 26.5% de las mujeres con violencia, lo fue por la pareja y por algún otro agresor. Ello muestra que las mujeres están sometidas a agresiones múltiples, que se ejercen por muy diversos agresores, desde los más cercanos hasta por extraños o ajenos a su espacio y relaciones cercanas.

La persistencia de los roles de género y su impacto en la dinámica de pareja y en la violencia contra las mujeres

Las uniones o matrimonios tempranos y las causas de la unión

Entre algunos de los factores que tienen impacto en la vida y en las relaciones de pareja y sobre su dinámica,  se ubican la edad a la que se casaron o unieron por primera vez, así como el número de uniones o matrimonios.

Es de señalar que una proporción importante de las mujeres se casan o unen a edades tempranas, lo que tiene un impacto relevante en sus vidas y en la dinámica de las relaciones con sus parejas, por un lado limita su desarrollo y constituye un obstáculo para su autonomía, pero particularmente señala, de manera preponderante, la falta de oportunidades y opciones que tienen las mujeres para continuar su formación así como la persistencia de los patrones de género, que continúan confinando a las mujeres a la “casa” como finalidad, para desempeñar los papeles de esposa-madre-cuidadora.

En Oaxaca, en promedio 34.8% de las mujeres de 15 años y más se casó o unió por primera vez antes de los 18 años, y antes de cumplir 20 años, más de la mitad (58.5%) ya estaba cohabitando con una pareja.

Antes de cumplir 25 años, el 85% ya estaba casada o unida por primera vez.

En Oaxaca como en Campeche, Durango, Nayarit, Sinaloa, Tabasco y Veracruz, poco más de un tercio de las mujeres se casaron o unieron antes de los 18 años.

La Ciudad de México es la entidad con la menor proporción de mujeres que se casaron antes de cumplir los 18 años (17.6 por ciento).

Entre las causas por las que las mujeres se casaron o unieron destacan dos elementos importantes:

Si bien la mayoría lo hizo por su propia voluntad (79.6%), es conveniente resaltar que 5.5% de las mujeres se unió a su actual esposo o pareja porque fue obligada a hacerlo ya sea porque se embarazó, se la robaron o bien porque se arregló su unión a cambio de dinero o bienes. Esta proporción asciende a 8.4% entre quienes se casaron antes de los 18 años, y aunado a ello, en el 6.9% se tuvo que casar porque se embarazó. Es decir, que una quinta parte de las mujeres no lo hizo precisamente por voluntad.

Dos o más uniones

Otro elemento a tener en cuenta son el número de uniones o matrimonios que tienen las mujeres en su historia, y es muy significativo que entre las mujeres mexicanas, la gran mayoría solo ha estado casada o unida una vez, en Oaxaca este indicador es de 90.2% y solo una de cada diez mujeres se ha casado o unido al menos dos veces.

Las prevalencias específicas de violencia de pareja tomando como referencia estas dos situaciones, muestran que:

La violencia por parte de la pareja está más extendida entre las mujeres que se casaron o unieron de los 18 a 19 años que entre quienes se casaron por primera vez cuando tenían 25 años o más. El 46.9% de mujeres, quienes se casaron después de llegar a la mayoría de edad han enfrentado violencia por parte de su pareja, mientras que entre aquellas que lo hicieron a una edad más avanzada, la proporción de quienes han experimentado violencia por parte de su pareja es de 39 por ciento.

También con proporciones significativas las mujeres que se han unido dos o más veces enfrentan violencia por parte de su pareja (42.4%), y aquellas que solo han tenido una unión o matrimonio (45.5 por ciento).

2. VIOLENCIA QUE MATA

La expresión más brutal de la violencia es aquella que pone en riesgo la vida de las personas y que en muchos casos tiene la intención de terminar con su vida. Esta violencia extrema, tiene características diferentes si la víctima es una mujer o un hombre.

Cuando ocurre un deceso se determina la causa que lo provocó, y cuando éste no se debió a una falla orgánica o enfermedad, entonces se considera que la muerte fue ocasionada por un agente externo cuya causa pudo deberse a un accidente en el que pierden la vida, o bien por agresiones provocadas intencionalmente por otra persona o por agresiones autoinfligidas.

Durante 2016 en Oaxaca se registró el fallecimiento de 24 mil 268 personas; 46.3% de ellas eran mujeres. Las muertes por causas accidentales y violentas ascendieron a 2 mil 130; es decir que 8.8% de los decesos ocurrieron por estos motivos.

De las muertes accidentales y violentas registradas en 2016, 57.1% se debió a causas accidentales y 914 personas (42.9%) fallecieron por la violencia intencional infligida en su contra, por otras personas o por sí mismas, con la intención de provocar un daño letal.

En este mismo año en la entidad se registró el asesinato de 108 mujeres, mientras que en 2015 fue de 96, lo que implica un aumento de 12 mujeres asesinadas en 2016 a lo registrado el año anterior, esto representa un promedio de ocho mujeres asesinadas mensualmente durante 2015, y de nueve por mes durante 2016.

El número de mujeres asesinadas durante 2014 (136) es el más alto registrado en los últimos 27 años -1990 a 2016- por encima de los registrados en 1995 (109) y 2016 (108), cabe señalar que el total de muertes por homicidio en la entidad en esos años fueron de: 1 183 (1995), 745 (2014) y 798 (2016).

Durante el periodo 1990-2016 se registraron 22 594 defunciones por homicidio, 10.3% de las cuales fueron contra mujeres.

Una mirada a los últimos 27 años 

Es importante mencionar que el número de mujeres que murieron por agresiones intencionales en los periodos 1990-1994, 1995-2000 se ubicaron en el orden de 467 a 536, en tanto que durante los años de 2007 a 2012 fueron asesinadas 465 mujeres, lo que representa un incremento de 13.4% durante este periodo con respecto al inmediato anterior, y del 20% respecto al total de homicidios de mujeres en 27 años.

Así también en la década de 1990 a 2000 ocurrieron un poco más de la mitad de los homicidios tanto de hombres como de mujeres y, menos de la mitad (46.8%) ocurrieron durante una década y media (2001-2016).

En la entidad el promedio anual más bajo de defunciones se observa en el periodo 2001-2006, tanto para hombres como para mujeres, mientras que el más alto entre las mujeres se registró en los últimos cuatro años (2013-2016), alcanzando 111 defunciones anuales. En tanto, el mayor promedio anual de los asesinatos de hombres ocurrió en el periodo 1990-1994, cuando llegó a 1 162 hombres asesinados.

Durante el periodo 1993-2006 se observa, particularmente en las tasas de defunciones de hombres, una tendencia que muestra una disminución paulatina pero constante, y a partir de 2007 esta situación cambia, alcanzando su nivel máximo en 2010, momento en que llega a una tasa total de 19 defunciones por homicidio por cada 100 mil habitantes y de 35 defunciones de hombres por cada 100 mil.

La tendencia en los homicidios de mujeres muestra un patrón diferente: pocas variaciones, manteniéndose en un rango constante de entre tres y seis homicidios por cada 100 mil mujeres y con un importante aumento de 2010 a 2014, un ligero descenso en 2015 y un nuevo aumento en 2016.

Otra diferencia importante es que mientras la tasa de defunciones por homicidio de hombres a partir de 1994 inicia un descenso, en el de mujeres inicia en 1996, pero en las mujeres se observa un repunte de los homicidios en el último año (2016) y para los hombres se da nuevamente en el año 2015.

Como se aprecia en el gráfico, de 2001 a 2009 los homicidios de mujeres habían estado menos sujetos a los cambios de contexto o coyunturales, con ligeras variaciones, revelando que se trata más de una expresión estructural originada por los patrones de género. A partir de 2010 se observa un aumento significativo de los asesinatos hacía las mujeres. En tanto que en caso de las tasas de homicidios de hombres aumentó de 2006 a 2010 con una tendencia al alza registrando en 2015 una tasa de 37.1 homicidios.

Es conveniente recordar que en 2010, Chihuahua alcanzó a llegar a 32.8 homicidios por cada 100 mil mujeres, que representa el nivel más alto en la historia del país.

En los últimos tres años (2014-2016), Oaxaca es de las entidades que presentan las tasas más altas de homicidios de mujeres con Baja California, Colima, Chihuahua, Guerrero, estado de México, Michoacán, Morelos, Sinaloa, Tamaulipas y Zacatecas.

Las entidades que presentaron el mayor aumento en la tasa de homicidios de mujeres de 2014 a 2016 son Colima, Guerrero, Zacatecas, Morelos y Baja California. Mientras que en Oaxaca pasó de una tasa de 6.5 a 5.1 homicidios.

Panorama estatal 2016

Si bien la tasa bruta de homicidios de mujeres en 2016 en la entidad es de 5.1 por cada 100 mil mujeres, es muy cercana a 5.0 registrado en 2013, en términos absolutos, fueron en 1995 (109), 2014 (136) y 2016 (108), los años en que se registró la mayor cantidad de mujeres asesinadas en la entidad en los últimos 27 años, cabe señalar que de 2015 a 2016, los homicidios de mujeres representan un incremento bruto de 12.5 por ciento.

Durante 2016, ocho entidades registraron su tasa más alta de los últimos 27 años –Colima, Guerrero, Zacatecas, Morelos, Michoacán, Guanajuato, Tabasco y Ciudad de México-  y cinco de ellas se ubican con los niveles más altos del país: Colima, Guerrero, Zacatecas, Morelos y Michoacán; mientras que en el caso de las otras tres entidades –Ciudad de México, Guanajuato y Tabasco- si bien registraron las tasas más altas de su historia reciente, estas se ubican por debajo de la media nacional.

Son 11 las entidades con las tasas más altas en 2016 que se ubican por encima de la media nacional de 4.5 –Colima, Guerrero, Zacatecas, Chihuahua, estado de México, Morelos, Baja California, Tamaulipas, Sinaloa, Michoacán y Oaxaca- de esta última su situación es la siguiente:

• Oaxaca, a través de los años registra las siguientes tasas de homicidios de mujeres: en el contexto nacional en 1990 ocupó el segundo lugar con 5.9 de las tasas más altas; mientras que en 1994 registró el tercer lugar (4.9); nuevamente en 2007 ocupa el segundo lugar con una tasa 3.6 de homicidios por cada 100 mil mujeres.

En 2009 de las mayores tasas de homicidios de mujeres, Oaxaca ocupa el lugar ocho con 3.6 homicidios; en 2010, el lugar once con 4.3; en 2011 con una tasa de 3.9 el lugar trece.

Mientras que en 2012 con 4.4 nuevamente ocupa el lugar trece; en 2013 con una tasa de 5.0 el décimo lugar; en 2014 con 6.5 el cuarto lugar; en 2015 con 4.6 registra el lugar ocho de homicidios por cada 100 mil mujeres y en 2016 con una tasa de 5.1 el décimo lugar.

En términos generales, las variaciones en el panorama de las defunciones por homicidio en 2016 con respecto al año anterior, vistas a través de la tasa de defunciones por cada 100 mil personas por sexo, se pueden resumir de la siguiente manera:

Aumentó la tasa de homicidios de hombres y mujeres en 19 entidades: Baja California, Campeche, Colima, Chihuahua, Ciudad de México, Durango, Guanajuato, Guerrero, México, Michoacán de Ocampo, Morelos, Nuevo León, Quintana Roo, Sinaloa, Sonora, Tabasco, Tamaulipas, Veracruz de Ignacio de la Llave, Zacatecas.

Aumentó solo la tasa de homicidios de hombres en siete entidades: Aguascalientes, Baja California Sur, Jalisco, Puebla, San Luis Potosí, Tlaxcala y Yucatán. Mientras que en Oaxaca disminuyó de 37.1 a 35.5 por cada 100 mil hombres.

Oaxaca es de las tres entidades que aumentó solo la tasa de homicidios de mujeres al igual que Chiapas y Nayarit.

Disminuyeron ambas tasas, tanto de hombres como de mujeres, en Coahuila de Zaragoza, Hidalgo y Querétaro. Mismo comportamiento se presenta en Oaxaca de una tasa de 20.2 a 19.8 homicidios.

Jóvenes, la población más expuesta a la violencia extrema

Una de las características más importantes a tener en cuenta para el análisis de la violencia extrema es la edad, ya que derivado de los patrones de género, ésta constituye un factor determinante, en el caso de los  hombres jóvenes, están más expuestos debido a los patrones de masculinidad imperantes que definen la hombría en función de la agresividad y su defensa por medios violentos, y en el caso de las mujeres jóvenes, se les atribuye un “mayor valor social “ porque son vistas en esta etapa de sus vidas como objetos sexuales y su capacidad reproductiva para los hombres.

Del total de defunciones por homicidio de mujeres ocurridas en 2016, en Oaxaca 31.5% de ellas corresponde a mujeres menores de 30 años, y entre los hombres es de 30.6% de las mismas edades. Es decir, las mujeres jóvenes son más expuestas a la violencia extrema, aunque con una diferencia mínima con respecto a los hombres de esas edades.

En 13 entidades federativas esta proporción está por encima de la media nacional: Baja California, Colima, Chiapas, Chihuahua, estado de México, Michoacán, Nayarit, Nuevo León, Puebla, San Luis Potosí, Sonora, Tamaulipas y Zacatecas y en nueve de ellas es cercana o por encima de la mitad del total de defunciones de mujeres.

La violencia homicida tiene una característica central, que según algunos historiadores se mantiene similar desde hace siglos en el mundo occidental, alcanzando su máxima intensidad entre los hombres jóvenes de 20 a 29 años, y también entre las mujeres, aunque con tasas más bajas, es en estas edades donde existe un mayor riesgo de morir por causas violentas.

Es por ello que la violencia cobra más vidas entre la población joven, particularmente entre quienes tienen de 15 a 29 años. En Oaxaca entre las mujeres que mueren por agresiones intencionales, la tasa más alta se ubica en 16 por cada 100 mil entre quienes tienen 28 años, mientras que entre los hombres es de 81 por cada 100 mil en los de 26 años.

La saña, distintivo de la violencia feminicida

De acuerdo con la Ley General para el acceso de las mujeres a una vida libre de violencia, se deberá entender por violencia, “…cualquier acción u omisión, basada en su género, que les cause daño o sufrimiento psicológico, físico, patrimonial, económico, sexual o la muerte tanto en el ámbito privado como en el público.” Asimismo, determina que la violencia feminicida, es la forma extrema de violencia, conformada por el conjunto de conductas misóginas que pueden conllevar impunidad social y del Estado y puede culminar en homicidio y otras formas de muerte violenta de mujeres.

Los datos muestran que las mujeres son asesinadas con mayor violencia y saña, se utilizan medios que producen mayor dolor, prolongan su sufrimiento antes de morir y sobre todo conlleva la aplicación de la fuerza corporal para someterlas.

De acuerdo con la información disponible sobre el medio o arma utilizada para causar la muerte de la persona, se aprecia que el medio más utilizado son las armas de fuego. Sin embargo, existe una diferencia relevante por sexo, ya que mientras los homicidios contra los hombres han sido perpetrados en su mayoría con arma de fuego, en el orden de 73 de cada 100 de ellos en 2016; entre las mujeres fue de 48.2 por ciento.

En cambio, 35 de cada 100 mujeres fue estrangulada, ahorcada o sofocada, ahogada, quemada, golpeada con algún objeto o herida con un arma punzocortante; lo que indica, que es dos veces mayor que entre los hombres. Asimismo, existe una mayor proporción de ellas que fue ultimada con objetos punzocortantes (23.1por ciento). En tanto que entre los hombres estas agresiones se presentaron en 15.3% de los casos.

Suicidios

Durante 2016 en la entidad se registraron 114 defunciones por violencia autoinfligida (89 de hombres y 25 de mujeres), 42 menos que en 2015 que fue el año con el mayor número de suicidios del periodo 1990-2016.

En 2016 las defunciones por suicidio representan el 0.5% del total de las defunciones registradas y 5% de las defunciones accidentales y violentas.

Del total de defunciones por lesiones autoinfligidas 50.9% corresponden particularmente a jóvenes de 10 a 29 años y entre las mujeres, 56.0% de este tipo de decesos fue en ese grupo de edad.

Al igual de lo que ocurre en las muertes por homicidio, las diferencias en las tasas de suicidios entre mujeres y hombres son amplias, sin embargo, las diferencias son menores.

En Oaxaca a lo largo de 13 años (1990 a 2002), la tasa pasó de 1.4 defunciones por suicidio a 2.4, y para los siguientes años fluctúa entre 2.7 y 4.0 suicidios por cada 100 mil personas. Ello muestra una tendencia de aumento moderado, con pocas variaciones, registrándose solo un descenso significativo en el año 2009.

En 2016, 13 entidades presentan tasas por encima de la media nacional. Las tasas de suicidios más elevadas entre las mujeres se observan en estados donde las tasas de homicidios están por debajo de la media nacional, mientras que en suicidios ocupan los primeros lugares.

Solo Colima y Chihuahua se ubican con las tasas más altas tanto de homicidios como de suicidios de mujeres.

Oaxaca en suicidios de mujeres ocupa el segundo lugar de las más bajas y en homicidios el diez de las más altas.

En el caso de los suicidios de hombres, las tasas más elevadas también se ubican en Chihuahua, Yucatán, Aguascalientes, Colima, Campeche, Guanajuato, Quintana Roo, Sonora, Baja California Sur y Nayarit.

Oaxaca en suicidios de hombres ocupa el tercer lugar de las más bajas y en homicidios el décimo segundo de las tasas más altas.

El INEGI mantiene su compromiso de generar información que visibilice este problema que aqueja a millones de mujeres en nuestro país, por ello en 2016 realizó por cuarta ocasión la encuesta dirigida a obtener información al respecto, la cual se ha puesto a disposición de todo el público. Asimismo, al inicio de este mes dio a conocer el Sistema Integrado de Estadísticas sobre violencia contra las mujeres.

Con esta información, el INEGI busca aportar elementos para que la sociedad en su conjunto no solo conozca la situación que enfrentan las mujeres, sino particularmente para llamar a la acción a todos los sectores, a que implementen acciones orientadas a prevenir, atender y sancionar la violencia contra las mujeres.


Referencias:

Cámara de Diputados del H. Congreso de la Unión. Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia. DOF.  Última reforma publicada DOF 22-06-2017.

http://www.diputados.gob.mx/LeyesBiblio/pdf/LGAMVLV_220617.pdf

Consejo Nacional de Población. Proyecciones de la Población de México 2010-2050. México, CONAPO, 2013.

Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI). Estadísticas de mortalidad, 2016. Consulta interactiva de datos. México, INEGI, 2016.

—— Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares, 2016. Base de datos. México, INEGI, 2016.

—— Boletín “Estadísticas a propósito del día internacional de la eliminación de la violencia contra la mujer 2015” México, INEGI, 2015.

Navarro, Marysa. “El primer encuentro feminista de Latinoamérica y el Caribe”, en León, Magdalena (ed.) Sociedad, subordinación y feminismo. Debate sobre la mujer en América Latina y el Caribe: Discusión acerca de la Unidad Producción-Reproducción, Vol. III, Asociación Colombiana para el Estudio de la Población, Bogotá, 1982, pp. 261-266.

Organización de las Naciones Unidas (ONU). A/RES/54/134, declara el 25 de noviembre Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer.

—— Asamblea General de las Naciones Unidas, Resolución 48/104 “Declaración sobre la eliminación de la violencia contra la mujer”