Texto: Diana MANZO | Fotografía: Jacciel MORALES | istmopress

JUCHITÁN.- Para la población zapoteca de este municipio istmeño, el Domingo de Ramos significa el comienzo de un año nuevo y también de la Semana Mayor, pero lo hacen de una forma peculiar: comparten  con sus difuntos la comida, bebida, flores, velas y música.

En este año la celebración añadió un toque más, las familias de los fallecidos del terremoto del 7 de septiembre también convivieron con los suyos, les llevaron flores, velas y les cantaron.

“Es difícil para mí visitar a mi madre que falleció hace seis meses, murió cuando su casa desplomó con el terremoto, me duele su ausencia; sin embargo aquí estamos conviviendo como lo marca la tradición de nuestros ancestros”, expuso Mónica Ruiz, quien visitó a su madre este Domingo de Ramos.

El ritual comienza al inicio de la Cuaresma, con la limpieza, pinta y compostura de las sepulturas, pero se va reafirmando conforme la fecha se acerca, lo cual se da para las primeras horas del Domingo de Ramos.

Unas diez mil personas entre infantes, jóvenes y personas adultas se reúnen con sus familiares difuntos año con año en el panteón Domingo de Ramos, una tradición muy peculiar de la comunidad zapoteca del Istmo de Tehuantepec.

Lee la nota completa en:

(http://www.istmopress.com.mx/istmo/celebran-juchitecos-el-encuentro-con-la-vida-y-la-muerte-en-panteon-domingo-de-ramos/)


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