ADRIÁN LOBO

El texto siguiente no es completamente de mi autoría, está basado en un por demás interesantísimo y muy completo documento publicado en internet que recomiendo ampliamente consultar y se puede encontrar en la dirección: http://www.oocities.org/mx/colmedoax06/hospitales.htm. 

A su vez, ahí se menciona que la fuente original es el libro “Historia de la salud en Oaxaca”, 1943–1993; 50 años de la S.S.A, cuyo autor es el Dr. Miguel Ángel Ramírez Almanza, a quien corresponde todo el crédito. Me atrevo a tomar parte del contenido en ocasión del 486 aniversario de la elevación a la categoría de ciudad de la Villa de Antequera, con el título de “muy noble y leal”.

Se menciona que el mismo Hernán Cortés auspició la instalación de un Hospital Real, que contaba con tal título por tener el respaldo de los reyes de España. 

Quizá sea el mismo que posteriormente funcionó desde aproximadamente el año 1570 anexo al templo de San Cosme, entre grandes dificultades (parece que nunca hemos podido afrontarlas exitosamente) hasta 1860 o 1862 debido a las disposiciones emanadas de las Leyes de Reforma. 

Este hospital Real de San Cosme y San Damián fue fundado por el segundo Obispo de Antequera, Fray Bernardo de Albuquerque y funcionó bajo la administración primero de monjes Hipólitos, que lo abandonaron por estar en malas condiciones y posteriormente del clero secular. 

Brindó un invaluable servicio a la población de bajo recursos financieros, sobre todo cuando fue azotada por devastadoras epidemias. 

Incluso funcionó como refugio para personas que perdieron su hogar a consecuencia de terremotos ocurridos en diciembre de 1603 y marzo de 1604. Sorprendentemente en los tiempos de mayor necesidad llegó a contar con una capacidad de más de 400 camas. 

Finalmente los terrenos expropiados se fraccionaron para ser vendidos y curiosamente en una parte de ellos se establecieron las oficinas de los Servicios Coordinados de Salud Pública del estado de Oaxaca.

El 8 de octubre de 1702 fue puesto en funcionamiento el Hospital de San Juan de Dios, anexo a la capilla  de Santa Catarina Mártir, a cargo de los monjes Juaninos llegados a la ciudad desde 1669, que se instalaron allí y se encargaron de construir el convento. Era un hospital con todas las de la ley e incluía una huerta. 

Igualmente sus servicios fueron de un valor incalculable sobre todo cuando epidemias de viruela y cólera azotaron la ciudad. 

Como curiosidad mencionaré que se encontraba cerca de las riveras del río Atoyac que originalmente pasaba muy cerca del centro de la ciudad y no a la orilla como ahora lo tenemos (lo que todavía tenemos de él) ya que, como se sabe, fue desviado de su curso original. 

Un incendio en 1864 arrasó con todo y en el lugar se instaló un mercado público llamado “de la Industria”, que posteriormente se convirtió en lo que ahora es el mercado “20 de Noviembre”.

Sin embargo, los antecedentes directos del actual Hospital General “Dr. Aurelio Valdivieso” se remontan al siglo XVII, en el convento de Belén.

Ahí, en el año 1650, cuando se remodeló el inmueble y se consagró como templo dedicado a la virgen de Guadalupe los religiosos empezaron a brindar asistencia social, inicialmente dando educación básica. Las obras se completaron en 1707 y se habilitó como convento. Posteriormente se construyó la capilla de Belém en 1807. 

Ya por entonces y dándole continuidad a las labores de asistencia funcionaba ahí un hospital entre grandes carencias que aparentemente fue cerrado alrededor del 1820. 

Sin embargo el gobernador Benito Juárez emitió un decreto el 19 de agosto de 1858 estableciendo ahí un hospital público dependiente del H. Ayuntamiento, con la particularidad de estar dividido en civil, militar y de sangre. 

Este lugar funcionó hasta 1865 en que se cerró definitivamente debido a una compleja problemática. 

Se ubicó entonces en el convento de San Francisco y durante un siglo funcionó ahí. El nombre del insigne Doctor juchiteco Aurelio Valdivieso se le dio en 1941. 

Las escuelas de Medicina y Enfermería de Oaxaca han estado ligadas al hospital desde su origen, ya que anexo al hospital, en la parte sur, entre los años 1952 y 1955 se construyó la Escuela de Medicina, Enfermería y Obstetricia.

Finalmente el 5 de mayo de 1965, después de casi dos años de construcción y acondicionamiento, el entonces presidente de la República, Adolfo López Mateos, inauguró el edificio que actualmente ocupa.