Ante la ausencia forzada, no queda más que el reclamo: ¡Justicia! Foto: Paulina Ríos.

Rodrigo Islas Brito / Tres grados streaming

OAXACA.- La entereza de la periodista Soledad Jarquín se quiebra justo en el momento en el que la tierra empieza a ser vertida sobre el ataúd de su hija de 27 años asesinada de siete tiros en una céntrica calle de Juchitán de Zaragoza la madrugada del pasado sábado. “¡Justicia para Sol! “, grita la activista feminista y Premio Nacional de Periodismo 2006, en un llanto que ya no se ocupa por callar.

A su lado sus dos hijas sobrevivientes ven fijo y con la furia embebida el sepulcro de su hermana, María del Sol Cruz Jarquín, de quien Soledad ha relatado que su cuerpo olía a sangre y que de su rostro retiró un amasijo de plasma y tierra en el momento en el que fue reconocerla al Servicio Médico Forense de Juchitán, ciudad que en cifras oficiales, hoy es considerada la novena más peligrosa de México.

María de Sol murió asesinada junto a Pamela Terán Pineda, de 28 años, candidata a segunda concejal por el PRI para el ayuntamiento de Juchitán de Zaragoza, en el Istmo de Tehuantepec, y el primo y chofer de la también alguna vez candidata ciudadana al gobierno municipal, Adelfo Guerra Jiménez, mientras los tres abordaban el vehículo de Pamela, donde fueron atacados por un grupo de desconocidos que según versiones accionaron sus armas largas contra ellos por espació de un minuto.

Se ha establecido que María del Sol tenía cinco días de conocer a las dos personas con las que terminó compartiendo el final. Adscrita en su calidad de fotógrafa y comunicóloga a la oficina de Comunicación Social de la Secretaría de Asuntos Indígenas de Oaxaca, Soledad Jarquín ha declarado que su hija le hizo saber que tenía que estar concentrada en Juchitán por imposiciones y amenazas de despido de su jefe y ahora extitular de la SAI, Francisco Javier Montero López, quien la quería cubriendo la campaña de su hermano Ageo Montero López, candidato del Frente PRI-PVEM-PANAL a la alcaldía de Juchitán y con quien Pamela Terán compartía planilla política.

El dolor de la pérdida. Foto: Citlali López.

Ahora Javier Montero López ha renunciado oficialmente a su cargo, no sin antes negar que haya hecho uso de recursos públicos enviando obligatoriamente a Sol a cubrir la campaña de su propio hermano, no sin antes asegurar que fue Sol fue la que le dijo: “oiga jefe, permítame quedarme, quiero estar unos días acá y vivir de cerca este proceso electoral”.

“No pensé que fuera a pasar esto, tal vez mi error fue haberle dado permiso, decirle ok Sol, quédate”, declaró ayer el exsecretario Montero López auto exculpándose de lo que podría ser considerado la comisión de un posible delito electoral. Hoy en su sepelio, Sol ya no puede hablar.

Por su parte, Alejandro Murat Hinojosa, gobernador Oaxaca y promotor del anunciado “milagro económico oaxaqueño”, informó ayer en un hangar militar de Ciudad Ixtepec sobre la conformación de la Fuerza Especial Oaxaca y hasta les dio su banderazo de salida a un grupo integrado por más de 500 elementos de diferentes corporaciones policiacas, tanto federales como del estado de Oaxaca, que iniciarán patrullando Juchitán y el Istmo de Tehuantepec.

Si de María del Sol su madre pudo saber la cantidad de daño que el ataque dejó sobre ella, de los casos de Pamela Terán y su primo Adelfo Guerra nada se ha podido establecer. 

Un video difundido por redes sociales ha mostrado cómo sus cuerpos fueron retirados del lugar del crimen para ser velados minutos después de haber sido asesinados, por personas que se identificaron como sus familiares y que anunciaron que tomarán venganza. 

Pamela es hija de Juan Terán, identificado como supuesto cabecilla de una banda criminal en el Istmo de Tehuantepec, actualmente preso.

Momentos antes del entierro. Foto: Citlali López.

Murat estuvo acompañado en su banderazo del general del Ejército Mexicano Alfonso Duarte Mújica, el vicealmirante Miguel Ángel Francisco Monroy Méndez, jefe del Estado Mayor de la décimo segunda zona naval del puerto de Salina Cruz, y del fiscal general de Oaxaca, Rubén Vasconcelos Méndez, quien a tres días del triple asesinato no ha mencionado alguna posible línea de investigación para dar con responsables del crimen.

“Esta fuerza especial de seguridad para Oaxaca en la región del Istmo de Tehuantepec -pero que se desplegará por toda la entidad para garantizar seguridad para las familias- porque nadie está por encima de la patria”. Ha dicho el gobernador. Hoy en el sepelio de María del Sol, nadie está hablando de la patria.

Dos días antes, la madrugada del domingo tres de junio, minutos antes de que su cuerpo llegará a Oaxaca procedente de Juchitán, laminas y amigos que la esperaban en la funeraria y que después llorarían por ella, la describían como una mujer que consideraba a la amistad un bien invaluable, de carácter fuerte y decisiones vigorosas y valientes. 

La misma Soledad Jarquín ha descrito en palabras de amor vertidas en red social sobre su hija, que una de los aficiones favoritas de la dos era pelear y discutir.

“Te voy a extrañar con tu irredenta postura, con tu acostumbrado desplante para reírte del mundo, ese que cuestionaste siempre por desigual e injusto. Te van a extrañar porque no habrá más Solecita llevando tortas al Hospital Civil y pan de cuando en cuando”, escribió Soledad en su cuenta de Facebook el primer día que veló a su hija en un estado que fue registrado por quince mil personas y compartido 12 mil 756 veces.

En la funeraria, a la llegada de Sol, el dolor de sus familiares y amistades más cercanas ha sido enorme y desbordante. Activistas, miembros de organizaciones sociales y defensoras de derechos humanos, periodistas, reporteros, reporteras, y grupos de mujeres feministas están ahí platicando entre ellos y entre ellas sobre la violencia desbordante que se vive en el estado, donde la Fiscalía estatal ha anunciado que solo hasta el 14 de marzo se tenían abiertas 170 carpetas de investigación por homicidio en lo que iba de este año y que tan solo en el 2017 significó un amargo registro de 138 feminicidios en el estado.

Decenas de girasoles hicieron guardia durante el velorio del cuerpo. Foto Citlali López

Conmoción y pena inmensa se expande entre las más de quinientas personas asistentes al funeral. 

Soledad Jarquín recibe en la capilla el pésame de todas y todos con una entereza que duele. Incluso, en algunas ocasiones ella misma terminará consolando a algunas de las personas que la han ido a consolar y que se han derrumbado frente a ella al mirar su rictus de desconsuelo que se sostiene en el amor. 

Después dirá en un programa radiofónico nacional que Sol no fue la víctima de un estar en el momento y hora equivocada, como empieza a manejarse como versión semioficial.

“No es que haya estado en un lugar equivocado, sino que este país es un lugar equivocado. No me han informado nada, yo tuve que ir a reconocer el cuerpo de mi hija, no me han dado la cara para decirme que mi hija estaba muerta”, ha relatado Soledad en una entrevista para W Radio. 

En su red social ha gritado que el crimen de su hija no quedará impune. En la marcha fúnebre que hoy cuatro de junio ha salido de la funeraria hacia el cementerio en Oaxaca, decenas de personas han dicho lo mismo en pancartas que ellas y ellos mismos han escrito.

“¡Ni una más!”,”¡Justicia para Sol!”, “Queremos una vida libre de violencia”, han sido algunas de las palabras que han inundado una procesión silente donde las exigencias al Gobierno Estatal han ido sobre abrir su indolencia frente a un pueblo que hoy siente que lo están matando.

Los gritos se han roto y el pesar y la tristeza se transforman en una todavía tímida furia cuando la carroza fúnebre cruza el dintel de la entrada del Panteón General. 

“¡No más muertas!”, “¡no más sangre!”, “¡no más impunidad!, han sido las exigencias colectivas de más de medio centenar de personas frente a los azorados ojos de miembros del crew de la serie-telenovela de Televisa, “Mi Marido tiene familia”, que hoy precisamente se está grabando en el lugar.

Unos ocho camiones de camerinos y utilería están formados en fila india afuera del panteón. Un grupo de chavas con uniformes de preparatoria que han ido ahí a buscar la selfie con sus galanes televisivos favoritos, se preguntan porque en ese grupo de dolientes se percibe tanto enojo. Minutos más tarde, en el sepulcro el ataúd con un Sol adentro desciende en sus poleas.

Soledad se abraza a sus dos hijas. Familiares, amigas y amigos de María del Sol no pueden dejar de llorar en un silencio que se esfuerzan por alcanzar. 

Foto: Citlali López

Frente a su féretro y con músicos que desde algún lugar cantan canciones sobre morir y volver, la tierra empieza a ser vertida en su interior, Soledad Jarquín exige justicia para su hija asesinada, la furia y el dolor se encuentran en un nudo que se abre a su sordera.

Alguien le grita a María del Sol que no tenga miedo, que todo va a estar bien. Pero también nos los dice a todos nosotros y nosotras, a nuestra orfandad, a las y los que estamos ahí mirando como alguien que debería de estar aquí, pero que como las y los miles a quienes desde hace más de doce años la violencia criminal imparable de este país ha desaparecido, ultrajado o asesinado, ya no está más.

Nadie debería acostumbrarse a la indignación y el dolor de la muerte, mucho menos un país o un estado entero. 

Pero hoy, frente al sepulcro de María del Sol Cruz Jarquín, se mira gente doliendo que realmente no quiere acostumbrarse al tiempo que intentan descifrar su miedo.

A unas tumbas de ahí, de ese espacio ciudadano del dolor y la indignación, merodea un hombre con uniforme de policía vial que pregunta si esto es realmente un sepelio. 

En la entrada, personal de “Mi marido tiene familia” esperan a recibir alguna clase de indicación para empezar a grabar. Al borde del primer cuadro del panteón, grúas y cámaras se encuentran protegidas por una lona blanca en la espera de arrancar la grabación de la segunda temporada de un melodrama televisivo al que el gobierno de Oaxaca le ha dado la categoría de herramienta turística que promocione la unión y la belleza del estado.

En la entrada del panteón las chicas de preparatoria hablan de tomarse una foto a como dé lugar con el actor protagonista de la telenovela de Juan Osorio, Daniel Arenas. 

Metros y tumbas después, otra joven mujer asesinada ha sido enterrada, y la gente que la conoció y la amó solo seguirá exigiendo justicia.

(https://www.facebook.com/notes/tres-grados-streaming/justicia-para-sol-oaxaca-en-la-encrucijada/865221353809103/)