Panorama después del terremoto que asoló la región del Istmo de Oaxaca. Foto: @FundacionAHHO

Pedro MATÍAS

OAXACA, Oax. (pagina3.mx).- “A mí se me cayó el corazón. Ese día me enfermé. Me enfermé de la tristeza que me dio ver que el pueblo estaba en escombros y que los escombros los fueron a tirar al río”, confesó María Isabel Grañén Porrúa, presidenta de la Fundación Alfredo Harp Helú, al recorrer el Istmo de Tehuantepec después del terremoto del 7 de septiembre de 2017.

Durante el Informe anual de la Fundación donde dio a conocer que destinaron 700 millones de pesos para apoyar las zonas afectadas de México por los sismos de septiembre de 2017, lamentó que se haya tirado o demolido casas o casonas con arquitectura vernácula a cambio de 120 mil pesos que les entregaba la Sedatu mediante tarjetas de Bansefi.

“Es durísimo ver cómo la fisonomía de tu pueblo se derrumbó”, como ocurrió en Asunción Ixtaltepec donde llegaron las máquinas a terminar con la arquitectura tradicional.

En la visita que realizó con su esposo –el banquero Alfredo Harp Helú– a Ixtaltepec hablaron con una señora que tenía “una casa divina como de 7 metros de alto, espesor de dos metros de adobe con techo de madera y a la siguiente semana derrumbaron su casa. 

“La señora no sabía que su casa valía entre 2 o 3 millones de pesos y le daban 120 mil si la tiraban y la tiró cuando pudo repararse con la ayuda de la fundación”.

Al transparentar los recursos destinados a la reconstrucción, Grañén Porrúa dijo que del monto total aprobado, es decir 700 millones de pesos, 77 millones 778 mil 987  producto de donativos se destinaron a diversos proyectos; 87 millones 224 mil 760 al Istmo de Tehuantepec; 24 millones 190 mil 927 a la región Mixteca, 19 millones 336 mil 350 a la sierra Mixe y un millón 622 mil 449 al estado de Puebla.

Detalló que al día siguiente del sismo del 7 de septiembre de 2017 se abrió la cuenta bancaria 23 para qu, por cada peso recaudado la Fundación Harp y Citibanamex otorgaran otro peso más, con lo cual se duplicaron los donativos para los estados de Chiapas y Oaxaca.

Y con el terremoto del 19 de septiembre se abrió la cuenta 120 con el mismo modelo para los estados de México, Puebla, Morelos y Ciudad de México. 

El total de los depósitos públicos y las aportaciones de otras instituciones fue de 241 millones 447 mil 830 pesos.

Estos fondos, dijo, se han aplicado para reactivar la economía en las regiones (tres mercados, 474 hornos y 11 talleres de artesanos) y la construcción de más de mil viviendas, cuatro escuelas, un hospital y un asilo. Hasta el momento se han aplicado 172.5 millones de pesos en obras.

Además, la Fundación y Citibanamex aportaron fondos para 17 cocinas para mil 125 beneficiarios que han sido surtidas mensualmente con despensas del DIF-Oaxaca que benefician a 17 poblaciones mixtecas.

También ha rehabilitado 10 campos de beisbol y realizó un juego de los Guerreros de Oaxaca con la selección de la liga del Istmo.

Aceptaron que la reconstrucción va lenta porque antes de intervenir monumentos históricos, templos o casonas, han tenido que realizar los proyectos de intervención.

Entre los edificios que están en proceso de reconstrucción se encuentra el ex convento de Santo Domingo Tehuantepec, donde la fundación aportará 50 millones de pesos y el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) 81 millones 288 mil 289 pesos.

También la Fundación Harp aprobó 7 millones 630 mil 393 pesos para rescatar la Casa del Pueblo de Asunción Ixtaltepec; y seis millones 500 mil pesos para el Instituto de Artes y Oficios de Tehuantepec.

En el caso del templo de San Vicente Ferrer de Juchitán -del siglo XVII-, la Fundación aportó 760 mil para el proyecto ejecutivo y la supervisión de los trabajos de restauración, mientras que el INAH aportará 65 millones 323 mil 105 pesos.

Y para la restauración del Teatro Macedonio Alcalá aportó 500 mil pesos; 983 mil para el museo Regional de Huajuapan de León; y 366 mil a la casa parroquial de Mariscala de Juárez.

Una de las casas reconstruidas por la @FundacionAHHO en la región del Istmo. Foto: @FundacionAHHO

En cuanto a la reconstrucción de viviendas destinó 20 millones de pesos 163 mil 124 pesos para 8 casas de arquitectura tradicional; 13 millones 544 mil 235 pesos a nueve viviendas de Asunción Ixtaltepec; 11 millones 981 mil 229 a 6 casas de Huajuapan de León; 10 millones 559 mil 698 a 7 viviendas de Mariscala de Juárez; un millón 650 mil a 5 casas de Tezoatlán de Segura y Luna; y 11 millones 366 mil 350 pesos a 12 casas de Zacatepec Mixe.

Destacaron que “una terrible sacudida despertó a los habitantes de Oaxaca el 7 de septiembre de 2017, peor fue el susto al enterarnos de las consecuencias lamentables que dejó aquél sismo en diversas regiones del estado y en otras de Chiapas. 

“Doce días después, pasado el mediodía, otro temblor movió la tierra mexicana y en esta ocasión dejó fuertes afectaciones en los estados de Puebla, Morelos, Estado de México y Ciudad de México. 

“Vivimos momentos de impotencia, saber que nuestros hermanos mexicanos sufrían nos llenaba de dolor. 

“Sabíamos que debíamos actuar lo antes posible y eso fue lo que hizo el equipo de la Fundación Alfredo Harp Helú”, explicó.

Durante los días que siguieron a la catástrofe, la Fundación instrumentó un programa de acción inmediata, así como una serie de proyectos de corto y largo plazo que servirían para apoyar en diversos ámbitos a las comunidades gravemente afectadas.

En los primeros momentos era urgente auxiliar a los pobladores en las necesidades más básicas: reparto de despensas, ropa, material de curación y tiendas de campaña.

Los primeros meses fueron lentos, tuvimos acercamientos con las autoridades municipales para lograr mecanismos administrativos que transparentaran el uso de los recursos.

También elaboramos proyectos arquitectónicos, elegimos inmuebles de uso comunitario (como casas de cultura, archivos, bibliotecas, parques y campos deportivos) para darles prioridad y entablamos diálogos con personas y familias que estaban de acuerdo en reconstruir sus viviendas con los criterios de autosustentabilidad y recuperación de la arquitectura tradicional.

Sabemos que este proceso llevará varios años, pero nos sentimos satisfechos porque hemos aprendido a valorar la riqueza de la arquitectura ancestral de Oaxaca y estamos convencidos de que nuestra labor contribuye a mejorar la calidad de vida de las comunidades”, puntualizó.