Diana MANZO / Corresponsal

JUCHITÁN, OAX., (pagina3.mx).- Con la  celebración de la Vela Muxe, que desde hace 43 años fue bautizada con el nombre de las “Auténticas Intrépidas buscadoras del peligro”, resurgieron las fiestas tradicionales en este municipio zapoteca, la ciudad que más afectaciones tuvo en viviendas y espacios públicos con el terremoto de 8.2 grados que se registró en 2017.

El año pasado esta festividad -que es peculiar de este pueblo zapoteca del Istmo de Tehuantepec- no se llevó a cabo en memoria y luto de las 38 personas que fallecieron la noche del 7 de septiembre y en donde también se devastó a más de 14 mil 927 viviendas, tan solo en Juchitán.

A casi 15 meses de ocurrido el fuerte terremoto y en medio de una lenta reconstrucción, la comunidad de la diversidad sexual decidió celebrar la vida y con ello se inicia formalmente la temporada de velas en esta ciudad zapoteca.

En la región del Istmo de Tehuantepec se les llama “Muxes” a los hombres que se asumen mujeres y en esta celebración además de realizar un paseo por las calles de Juchitán y acudir a una ceremonia católica, su mayor relevancia es la vela nocturna.

En la fiesta visten con sus enaguas y huipiles, que es la vestimenta tradicional de la mujer zapoteca y otros muxes con sus guayaberas coloridas y su pantalón oscuro, además de sus joyas ostentosas.

Óscar Cazorla es uno de los socios fundadores de la Vela de las Intrépidas buscadoras del peligro, y celebró la vida bailando y disfrutando con los suyos en la vela tradicional, donde agradeció estar vivo a pesar de que su casa colapsó totalmente la noche del 7 de septiembre.

Con 62 años de edad, Óscar vivió en su juventud la discriminación y la homobofia de su gente y asegura que justo por eso la comunidad de la diversidad sexual de Juchitán decidió hacer una vela que a más de 40 años se ha convertido en un espacio de tolerancia y respeto, y con reconocimiento internacional.

Durante el paseo por las calles de Juchitán, posterior a la celebración religiosa, el contingente, encabezado por los mayordomos Ángel Grijalva y Omar Carranza, se detuvo frente al palacio municipal (sitio histórico de la sociedad juchiteca) que está en ruinas y al son de la tambora y la trompeta, la banda de música entonó el tema “Dios nunca muere” en homenaje al pueblo de Juchitán que resurge entre los escombros después del terremoto.

“Es la primera vela que se realiza en Juchitán después del terremoto, estamos dolidos y tristes todavía, muchas muxes estamos sin casa o a media reconstrucción, pero aquí estamos celebrando la vida, celebrando a los amigos y celebrando a la gente que nos visita de todo el mundo, la Vela de las Intrépidas es una celebración de la vida y la tolerancia”, recalcó Óscar Cazorla.

Óscar Carzola, fundador de la Vela Muxe. Foto: Istmopress.com

Felina Santiago es otra de las socias fundadoras, de profesión estilista y defensora de los derechos sexuales y reproductivos, quien expuso que la vela muxe siempre ha marcado un precedente internacional por los derechos de las personas de la diversidad sexual.

“Aquí celebramos la vida, vienen muxes de otras partes del mundo y los recibimos felices, el año pasado no hubo por el terremoto, pero este año, aun con la mirada triste, estamos celebrando el propósito de la vela, que es la vida”.

“Mayté I”, quien fungió como Reina de las Intrépidas en este año, fue la más ovacionada de la velada nocturna,no importó que otras vistieran con sus vistosos atuendos, ella conquistó las miradas y cautivó los reflectores con su vestimenta inmensa en el brillo y las lentejuelas.

Las más de 5 mil personas que asistieron pudieron disfrutar de la pasarela tradicional que se ha vuelto clásica en la Vela, donde se cita a cada una con sus nombres artísticos que van desde “Mística, Naomi, Rubitch, Felina, Kika, Nasxhielly” y muchos más.

En la Vela de las intrépidas, quien asiste no  juzga, solo goza, bebe cerveza, come botana y baila”.