Diana Manzo/Corresponsal

Juchitán, Oax. (#pagina3.mx).- July y su esposo Michell salieron de Honduras en busca de un mejor sueño, su anhelo es llegar a los Estados Unidos y para conquistarlo se unieron a la caravana de migrantes que ingresó a México hace 16 días y actualmente se ubica en la ciudad de Juchitán, para sobrevivir han activado el comercio ambulante, venden chicles, cigarros y hasta cargadores de celular.

En cada pueblo o ciudad a la que han llegado se han hecho de sus mercancías, los compran y los venden entre las miles de personas que acompañan este éxodo centroamericano.

No es nuevo para ellos vender, July viene de una familia comerciante y en la calle conoció a su pareja Michell, quién se ha dedicado toda su vida a vender productos.

Ella tiene 18 años y él 20 años de edad, son jóvenes que vienen huyendo de la violencia que los dejaría sin vida si se quedaran allá en Honduras, porque les exigían pagar “El impuesto de guerra” que es la cuota que se le paga a los “mareros” para que no les hagan nada.

En el piso de una de las banquetas de la central camionera July tendió una manta y ahí colocó su mercancía, así le hace a cada sitio que va y lo que gana lo invierte y saca para sus gastos diarios.

“Como somos muchos los que venimos en caravana, diario vendemos, los cigarros y los chicles se venden bien, y los cargadores de celular también, de a poco vamos llenando la alcancía, por que todos los días hay gastos, por fortuna nos hemos venido en “aventones” y caminando, entonces lo que ganamos lo estamos ahorrando para la comida o accesorios personales”.

Michell refiere que la caravana surgió por la violencia que existe, allá en Honduras no respaldan a los jóvenes. “Allá la juventud está echada a perder, el gobierno no nos apoya, allá o somos mareros o somos extorsionadores por eso decidimos salir de nuestro país”.

Señaló que todo aquel que quiera poner un negocio tiene que pagar el “impuesto de guerra” y quién no lo hace lo paga con su vida y la de su familia.

“Cada hora matan a personas en mi país, se están muriendo muchos muchachos, por eso es que huimos porque no queremos ser cifras ni cantidades, somos personas, por ejemplo en los hospitales no hay medicamentos, mucha gente también muere por necesidad, realmente en Honduras todo esta muy mal”, abundó.
Jhonatan y Rony Fernando de 17 y 16 años se conocieron en el camino, vienen solos sin sus padres y decidieron emprender un pequeño negocio itinerante, también venden cigarros, todos los días tienen su puesto y los venden sueltos o en cajetillas.

“En el camino nos conocimos y decidimos vender algo para poder obtener dinero, se me ocurrió que fueran cigarros, porque no hacíamos nada, y nos ha funcionado, ya los compañeros nos identifican y nos buscan”.

De tanto caminar están agotados, traen sus pies con ámpulas y sus rostro es de cansancio, pero no se rinden, caminan al paso de la caravana y no se piensan separar porque aseguran hay riesgo de que los detengan.

Jhonatan tiene 17 años, y quiere llegar a Tijuana para trabajar y ganar dinero para enviarle a su mamá que se quedó allá en Honduras.

“A Honduras ya no volvemos allá hay mucho robo, nos asaltan a cada rato, allá quieren que robemos, que seamos violentos, y eso no queremos, mi madre sé que sufre, pero me respeta, tuve que abandonarla y seguir mi camino”, expresó.

Los amigos se preparan para seguir la ruta del éxodo , los coordinadores han anunciado que saldrán a temprana hora de Juchitán hacia el siguiente poblado, Jalapa del Marqués.