Migrantes de Centroamérica avanzan como pueden. Este viernes 2 de noviembre llegan a territorio veracruzano. Foto: Pedro Matías.

Pedro MATÍAS

DONAJÍ, Oax. (pagina3.mx).- El éxodo de personas migrantes de Centroamérica abandonó territorio de Oaxaca por dos poderosas razones: porque en esta última población no hay las condiciones para una atención adecuada y, la otra, porque no quieren mezclarse con otras caravanas que vienen realizando disturbios.

El hondureño Alan Garita, que viaja con su esposa e hija, comenta que “lo mejor sería que nos dejaran seguir adelante a nosotros porque a la otra caravana, sí, en verdad, no la queremos esperar porque vienen haciendo disturbios”.

En espera de un jale (aventón) explicó: “Somos los mismos seres humanos. Venimos de Centroamérica, somos de Honduras, Guatemala y El Salvador pero vienen haciendo más disturbios. Nosotros no hicimos disturbios. Se vinieron dando disturbios después de la frontera de México porque hay gente infiltrada, y no nos gustaría que nos vincularan con ellos”.

Aclaró que “nosotros venimos en una caravana aparte. Venimos más tranquilos. Venimos familias completas y a nosotros no se nos ha dado por la violencia. Por eso vamos avanzando para que no se nos peguen a nosotros”.

Mirian Torres, de La Ceiba Honduras, llegó a Donají, se instaló en el campo deportivo pero al no tener las condiciones decidió levantar sus pocas pertenencias junto con sus cinco hijos.

“La mayoría de la gente ya nos vamos a Acayúcan. No hay condiciones para estar aquí. No queremos que nos pase lo que pasó ayer, donde casi nos inundamos con la lluvia, estábamos entre charcos y lo mismo nos puede pasar aquí”.

Al comentarle que la ruta que van es peligrosa, dijo “vamos caminar hasta donde Dios diga hermano. Cuando vas con el rey de reyes nada pasa. Si vas pensando en la maldad es lo que te va a pasar”.

Y agregó: “Yo soy una mujer muy positiva. La primera vez que me fui a Estados Unidos, me decían, ¡te van a matar!, ¡te van agarrar los de aquí y los de allá!, pero gracias a Dios nada me pasó y llegué a Nueva York y ahora regresé de vuelta a Honduras por mis hijos.

Confiesa que regresó hace 8 meses a Honduras porque su madre enfermó de cáncer y ya no se puede hacer cargo de sus cinco hijos y ahora aquí vamos en condiciones no tan buenas pero ahí vamos. Pese a todo, están contentas porque van con su madre pues. El mal de uno es el mal de todos”, puntualiza Mirian Torres.

A su vez, Norma Villeda se quejó que anoche en el campo de futbol de Matías Romero vino la lluvia y todo se le mojó: “En medio del aguacero salimos a buscar un refugio y no había dónde meterse. Aguantamos el agua casi toda la noche y amanecimos en la calle.

Como ve, hay muchos niños enfermos, unos con calentura y nos vuelve agarrar el agua aquí imagínese, esto no es para los niños, sería terrible.

Los mismos organizadores del éxodo, que pedían no irse a Acayúcan, Veracruz, a menos que lo hicieran bajo su propio riesgo, dos horas después, ayudaban a buscar transporte a mujeres con niños para trasladarse porque a las 11:00 horas, más de tres mil migrantes abordaron tráileres, camionetas, autobuses y todo tipo de transporte para llegar a tierras veracruzanas.

Desde un altavoz, un integrante de la caravana informaba: “Nos vamos a la parroquia de Acayucan. Allá nos está esperando el padre. Vamos a conseguir el raite para las mujeres primero porque la mayor parte de la gente se nos adelantó y vamos a poner orden. La gente ya no está haciendo caso. Nos vamos todos”, puntualizó.

 

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