Lucía Lagunes Huerta*

Cimacnoticias | Ciudad de México.- 11/12/2018 Economista de profesión, encontró al movimiento feminista en la década de los 90 para no separarse de él. Magdalena García Hernández está convencida que cuando sabes que puedes aportar es necesario levantar la mano, y eso hizo, proponerse para dirigir el Instituto Nacional de las Mujeres (Inmujeres), respaldada por la Red Mira.

Formar parte del gobierno de Salvador Allende fue una experiencia que le marcó en su profesión pues se enfrentó a “desarrollar una economía formada para enfrentar el reto del desarrollo económico en medio de una fuerte crisis como fue el periodo de Salvador Allende en Chile”.

Si hay un tesoro para Magdalena, son sus libros, de donde abreva para analizar el mundo y la desigualdad que viven las mujeres.

Su iniciativa para aspirar a dirigir el Instituto Nacional de las Mujeres, se da en el marco de la Red que coordina y cuya incidencia es en el ámbito internacional a través del tema Hábitat, son “especialistas, básicamente, en el tema económico presupuestal”.

“Lo que nos interesa muchísimo es la incidencia, creo que las mexicanas hemos hecho un trabajo estupendo y creo que, en muchos casos, se han enfrentado nuestras propuestas a la cultura patriarcal que nos digan que sí, pero no cuándo; y nos digan que sí, pero en realidad los mecanismos no los cumplen, entonces, creo que con una propuesta como esta de la cuarta transformación, la congruencia tendría que ver que el tema de la mitad de la población es muy importante.”

– Lucía Lagunes Huerta (LLH): ¿Por qué crees que las feministas tendrían posibilidades en este cambio con Andrés Manuel?

– Magdalena García Hernández (MGH): Creo que no debemos esperar a que nos den la oportunidad, lo tenemos que plantear. Lo que percibo a veces con las compañeras de Morena es como una preocupación de que pudiera ser visto como críticas, y yo considero que la crítica es parte de nuestra vida, que todo el pensamiento crítico es lo que hace avanzar a las sociedades y que no le tengamos miedo, y que no le tengamos miedo a decir: “a ver Andrés, esto, por esto y por esto”, o sea, los argumentos de peso existen.

¿Qué me preocupa a mí, en este momento? Esta insistencia a la austeridad. Creo que la austeridad sí, esta mirada republicana juarista sí, pero también nos tiene que quedar muy claro que —y aquí voy a ser totalmente economista y Keynesiana— el gobierno gana lo que gasta, si el gobierno no gasta, el país no crece. Y no me estoy refiriendo a que se haga un gasto descontrolado ni deficitario, pero, a veces, los déficits te permiten hacer obras de gran envergadura que van a tener un retorno enorme en términos sociales, pero también en términos económicos.

Por ejemplo, en materia de salud, si dice “voy a reducir el gasto en salud y entonces ahora la familia va a tener que venir a ayudar para atender a los enfermos y para bañar a su enfermo, etcétera, etcétera” ¿y quién lo va hacer? pues las mujeres.

Cuando el gobierno no tiene escuelas de horario prolongado, ni guarderías, ni educación inicial para niños pequeños o para personas adultas ¿quién lo va a hacer? las mujeres, que es la economía del cuidado y que es el trabajo reproductivo, que realmente México es uno de los países más atrasados en la distribución entre mujeres y hombres y que tampoco ha habido una política de modificación de los patrones culturales, eso no ha habido.

– LLH.- ¿Cómo logramos en una política de austeridad, que se está planteando, un desarrollo de mujeres?

– MGH: Mira, otra de las cosas que puedo aportar con mi perfil es el conocimiento de las agendas globales, de las agendas de Naciones Unidas. Nos estamos quejando de que no tenemos recursos y te voy a dar una explicación de dónde están los recursos. En el país y en el mundo, la gran empresa produce la mitad del PIB, esas empresas no pagan impuestos, además, en el caso de México, por esta política tan draconiana en materia salarial, la parte del pago de salario que la gran empresa hace, es del 20 por ciento de su ingreso; en el caso de Brasil, es del 40 por ciento —nada más para que te des una idea— y de ahí paga como 2 o 3 por ciento de impuestos, siendo que las Pymes pagan del 30 al 35 por ciento. Entonces, imagínate que cada año se llevan 35 por ciento de nuestro ingreso nacional.

Entonces ¿qué es lo que nos dice Addis Abeba (Etiopia)? (Conferencia Internacional de Financiación para el Desarrollo adoptado el 15 de Julio de 2015) nos dice algo muy clarito: tienen que pagar impuestos. La gran empresa tiene que dar trabajo decente; tiene que pagar impuestos; presentar informes fiscales, ambientales, sociales y de gobernanza; fomentar la inversión de calidad a largo plazo; establecer normas y reglas de transparencia y rendición de cuentas, especialmente la industria extractiva, y normas de competencia libre y leal; transferir tecnologías, porque vienen y no nos transfieren nada.

Me parece que esta parte del juicio en las finanzas públicas tiene que estar montado en aquello que fue el origen de las finanzas públicas. La macroeconomía cuando nace es una teoría de la demanda efectiva que te dice que la función de la política fiscal tiene que ver con la provisión, que son provisión de bienes y servicios.

– LLH: ¿Cómo logramos en una política de austeridad, que se está planteando, un desarrollo de un país donde las mujeres también nos desarrollamos?

– MGH: Están los Objetivos de Desarrollo Sustentable (ODS), que es a lo que tenemos que llegar, pero hay otra serie de agendas que nos dicen cómo hacerlo, que son como los programas, y esa es la agenda del hábitat, o sea de la Nueva Agenda Urbana (busca promover ciudades más incluyentes, compactas y conectadas); la de Sendai, que tiene ver con riesgos y desastres; la agenda de París, que es todo lo medioambiental; la de migrantes, o sea, imagínate. Todas estas agendas las han firmado los gobiernos. México firma todo pero, si lo firmas, lo cumples.

– LLH.- Entonces, ¿cómo hacer desde el Inmujeres?

– MGH: Ahora, en el caso de las mujeres entro a otro terreno. Ya no podemos seguir con el asunto de la etiquetación, ese no es un asunto que resuelva nada, porque además percibo que en muchas ocasiones nos dan atole con el dedo, y te voy a dar un ejemplo, pasó con las pensiones ¿tú has visto alguna lista donde digan cómo van las pensiones que les pagan a las mujeres y a los hombres? Ahí está el problema. Necesitamos certidumbre de que esos recursos se entregan. Y me dice “eso no es género”, bueno, en parte sí. La desagregación por sexo del presupuesto es la primera etapa de la base en materia de igualdad. Primero, lo que yo quiero es transparencia.

Otro ejemplo, para este año aumentaron —no te voy a dar cifras exactas, pero sí son muy parecidas— las becas para posgrado de las mujeres estaban como en 100 millones y lo aumentaron a 4 mil 100 millones, imagínate el brinco, claro que nos dieron un presupuesto que, según ellos, era enorme, pero si lo comparas con el gasto programable siguen siendo cacahuates porque no llega ni al 1 por ciento. ¿Dónde están esas becas? ¿tú has visto que este año haya habido mucha información?

– LLH: O sea, transparencia en los recursos que se etiquetan, que se programan para las mujeres.

– MGH: No, yo no lo creería así, yo lo que diría es que todas las dependencias públicas deben de desarrollar un ejercicio de registros administrativos, en donde sepamos cuántas mujeres y cuántos hombres están recibiendo el recurso, están siendo beneficiadas.

Entonces, necesitamos tener la obligación de que todos los entes públicos entreguen, en tiempo y forma, sus registros administrativos para saber a dónde se fueron los recursos.

Eso nos serviría porque si no tienes esa información no puedes hacer diagnóstico con perspectiva de género; si no hay estadísticas desagregadas por sexo, no puedes hacer diagnóstico con perspectiva de género. Y si no puedes hacer diagnóstico, no puedes ver los efectos diferenciados del gasto público o en otra cosa.

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