Diana Manzo/Corresponsal

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Juchitán, Oax.- José Ángel Valdivieso Sánchez “El Valdi” es un torero de origen zapoteca nacido en la localidad de Juchitán, desde niño tuvo el sueño de ser torero y lo logró, ahora su única encomienda es demostrar su calidad en el ruedo porque fue elegido para representar a Oaxaca y a México del 1 al 3 de febrero en el intercambio de toreros comunitarios con el país de Guatemala.

La sonrisa no la borra del rostro, está sumamente contento pero con la adrenalina en todo el cuerpo, sabe que será una prueba importante la que vivirá en los próximos días, ahora lo que le preocupa son los recursos económicos porque no recibirá un pago por su participación, le gustaría estrenar un nuevo vestido o traje de torero, el suyo está muy desgastado y al igual que su capote, tiene más de siete años que no los renueva.

Vivir del torero ha sido una dura hazaña para “Valdi” quién ahora tiene 30 años de edad y 13 años de practicar este arte, es de familia humilde y tiene que trabajar como cuidador de animales en un rancho para obtener recursos extra e invertirle a lo que verdaderamente en su pasión, el arte taurino.

En estas ultimas semanas ha practicado mucho porque en los primeros días de febrero participará en un intercambio de toreros comunitarios en las fiestas titulares de la Virgen de la Candelaria que se realiza anualmente en el departamento de San Lorenzo, Suchitepéquez del país gutemalteco.

“Amo el arte taurino desde niño porque a la vuelta de mi casa existe una plaza de toros improvisada “La plaza de toros de la Rodrigo Carrasco” pero no es fácil vivir de ello, ha sido una verdadera odisea pero aquí estoy feliz y con gusto para representar a mi Istmo, a Oaxaca y a México en este encuentro internacional, nosotros como toreros comunitarios difícilmente nos voltean a ver, y hoy que recibo esta invitación de ir a Guatemala, estoy sumamente contento”.

Durante dos horas toma su capote y comienza a realizar sus movimientos que aprendió durante dos años en la Escuela de Torero en Atizapán de Zaragoza, Estado de México cuando tenía 15 años y donde debutó en la plaza de toros “Gabriel de la Torre, San Juan” como novillero a la edad de los 17 años y posteriormente con 20 años de edad tuvo una segunda oportunidad en la plaza de toros “El cortijo” de Miguel Hortas.

Ha cortado dos orejas y un rabo con toros de lidia, pero también el joven torero es icono peculiar de las corridas de toros de su tierra natal, es torero comunitario y de pueblos de Oaxaca, donde son ruedos desmontables y los toros no son de lidia sino de raza cebú, tampoco los matan, solo hacen la fánea.

A su equipo y a su vestuario que consiste en el vestido de torero, los zapatos, el capote y la muleta (espadilla con capa roja) le ha invertido alrededor de 30 mil pesos, y es que un “torero” dice “Valdi” no puede dejar a un lado la “elegancia” y mucho menos la “disciplina”.

En Juchitán además del Valdi, uno de los más reconocidos rejoneadores ha sido Pepe Martínez y actualmente también su sobrino Irving Martínez, en esta región oaxaqueña aproximadamente hay unos 8 toreros comunitarios.

Para sus padres Ángel Valdivieso Morales y Marcelina Sánchez Santiago, “El Valdi” es su orgullo, porque también aman el arte taurino y ver realizado a su hijo es su mayor recompensa.

“A mucha gente le gusta asistir a las toreadas pero no saben que este deporte extremo que es el arte taurino es caro, soy el primer juchiteco después de Pepe Martínez que realmente ha ido a una escuela a obtener conocimientos, agradezco mis padres el apoyo, a mi familia, a mi esposa y mis tres hijos, por todo lo que me han dado”.

En Juchitán y los pueblos de Oaxaca es muy querido, a él llegan los organizadores y él convoca a toreros de varias partes de la república e inclusive en el mes de septiembre formó una cuadrilla con un torero de origen colombiano como intercambio cultural.

“El Valdi” A veces piensa en retirarse del arte taurino por insistencia de su familia debido a que ha sufrido cornadas, el más reciente fue en el mes de septiembre , pero tiene un sueño que espera algún día lograr, que es debutar en la “Plaza de toros México”, sabe que es idealizar mucho pero quiere lograrlo, también ha pensado en poner una “escuela de toreros” para impulsar a los niños en este arte como alternativa para dejar los vicios y motivar el alma.

“La humildad, la disciplina y la responsabilidad son esenciales en esto que hago todos los días, sé que muchas veces sufro por que no hay dinero, que pasan meses en que sale una oferta de trabajo, pero aquí sigo, ahora mi encomienda es debutar extraordinariamente bien en Guatemala, esta oportunidad de representar a México es algo fabuloso y el cual estoy agradecido”, concluyó.