Hospital incurable/ La dimensión descolorida. Segunda parte.

Adrián Lobo

Oaxaca.- Hay también en el hospital ciertas ”cábalas”, algún tipo de creencias, de supersticiones entre el personal que aquí labora.  Por ejemplo, está prácticamente prohibido decir, sobre todo en el área de valoración, que todo está en calma, que el servicio está muy tranquilo. Eso se considera de muy mala suerte y que atrae la fatalidad. Supuestamente está comprobado. En algunos otros servicios ocurre algo parecido aunque con menor intensidad. Es algo que también he observado en sitios fuera del hospital, hay personas que se inquietan cuando les parece que reina demasiada quietud y tranquilidad, como que les da una mala espina. Imagino que la perciben como la famosa calma antes de la tempestad (¿o era la calma después de la tempestad?). Podría ser, se me ocurre, que son personas que están habituadas a cierto nivel de actividad y cuando no se alcanza dicho nivel sienten algún desasosiego, imagino que hasta se han de estremecer como presintiendo que se encuentran ante un presagio funesto.

Otro fenómeno casi paranormal que ocurre frecuentemente aquí es uno conocido como “pérdida de tiempo” o también “tiempo perdido”. Y no me refiero a que estemos por ahí los trabajadores sin hacer nada, absortos en el teléfono. ¡Qué gran distractor es el celular en un centro de trabajo! ¿No es cierto? Personalmente detesto ver a cualquier compañero sea médico, camillero o enfermera de pie al  lado de un paciente, utilizándolo de algún modo. Y no estoy hablando de abducciones tampoco, sino que me refiero a una situación que experimentan algunos pacientes que son sometidos a intervenciones quirúrgicas, especialmente los que reciben anestesia general. Resulta que llegan completamente despiertos al quirófano, les aplican los medicamentos anestésicos y lo siguiente que para ellos ocurre es que despiertan en una camilla y pasa algo como esto:

  • Doctor, ¿a qué hora me van a operar?
  • ¡Pero si ya lo operamos!
  • ¿En serio? Porque no sentí nada…
  • Lo tomaré como un cumplido.

Un misterio más grande en cuanto a perturbaciones del espacio-tiempo en nuestra percepción es conocido con el rimbombante nombre de “enlace de turno”, o más simplemente “cambio de turno”. Esto consiste en que el personal que termina su guardia informa de la situación que guarda el servicio en ese momento a quienes están por iniciarlo. Tratándose de enfermería, por ejemplo, se hace un breve repaso de las condiciones en las que se encuentra cada uno de los pacientes en el servicio. Además quienes llegan revisan que todos los materiales en resguardo del servicio sigan ahí, en condiciones óptimas. Es un periodo de tiempo que causa “ansiedad, angustia y desesperación”, como dice la canción, además de otras alteraciones. Puede ocurrir, por ejemplo, que el servicio prácticamente se paralice, casi nadie iniciará en ese momento una tarea que le pueda tomar algún  tiempo porque eso le complicaría la entrega de la parte del servicio que le corresponde y hará que tenga que salir “tarde”. Y eso es inaceptable. El personal del turno matutino, que usualmente trabaja en un horario de 7:00 AM a 3:00 PM, empieza a manifestar estas alteraciones de la conducta a medida que se acerca la una de la tarde, se agitan, puede notarse nerviosismo y urgencia por terminar los pendientes, o bueno, los que se pueda nada más, tampoco se van a mortificar demasiado si dejan dos o tres o veinte tareas sin cumplir. Y esto a menudo es causa de enfrentamientos dado que quienes llegan a “recibir” los servicios no suelen estar dispuestos a que les dejen asuntos sin resolver. A la 1:30 ya hay agitación en el personal. Después de esa hora se puede desbordar un poco la histeria en ciertas personas, exigiendo que alguien les “reciba el  servicio”. ¿Pero qué tiene de especial esa hora precisamente? Pues casi nada, que es la hora de entrada del personal del turno vespertino, aunque algunos entran a la una, y deben llegar a “recibir” los servicios y se espera y se desea que lleguen un poco antes. Una vez que eso ocurre quienes han entregado pueden ir retirándose discretamente aunque lo común es que lo hagan en tropel. O quizá se queden ahí mismo pero ya no moverán un dedo como no sea para llegar a la salida. Alguna persona que haya leído atentamente hasta este punto podría elevar una ceja, poner en su rostro una expresión de duda y exclamar para sus adentros: “Pero, ¿no termina el turno matutino hasta las 3:00 PM?” Si es el caso de usted entonces se merece un like. Efectivamente, la salida de quienes trabajan en el turno matutino es hasta las tres, pero recuerde que ésta es la dimensión descolorida y situaciones así pueden ocurrir. Sin embargo no podemos despegarnos por completo de la vida real, aquellas personas que “quedan libres” de sus deberes antes, a veces mucho antes, de la hora señalada para salir del trabajo no pueden checar sus tarjetas en ese mismo momento ya que de hacerlo se les aplicaría una sanción. Así es que quedarán por ahí flotando, como en una especie de limbo, esperando el momento indicado. Hay quienes no lo pueden resistir y simplemente se salen para regresar a checar cuando sea el momento adecuado.

Pero tenemos también la otra parte, la historia vista desde el punto de vista de algunos de quienes trabajan en el turno vespertino, que suele ser de 1:00 PM a 8:30 PM o bien de 1:30 PM a 9:00 PM. De este lado se tiene la más o menos extendida percepción de una posible injusticia porque saben que en el momento en que se presenten a sus servicios los compañeros de la mañana emprenderán la graciosa huida. Así es que mientras más temprano lleguen allá, más temprano se saldrán aquellos. ¿Y entonces qué? Pues nada, que en tanto se pueda habrá quienes lleguen a checar su entrada a la hora que corresponde pero se presentarán a su servicio lo más tarde que puedan, de manera que ambas partes “ganen” de alguna manera algunos minutos y aquí paz y allá gloria. Aunque en realidad la casa pierde, creo yo. Opino que sería mejor reducir el horario del turno matutino para que salgan a las 2:00 PM, ya que de por sí esa última hora es prácticamente tiempo muerto, una vez que entregan el servicio se desentienden completamente de él, y para qué queremos tanta gente ahí que no está haciendo nada sólo porque el reloj todavía no marca las tres… Bueno, yo nada más digo.

Otro tanto sucede después en el cambio del turno vespertino al nocturno, que inicia a las 8 de la noche. Aunque aquí el margen de tiempo es menor, no lo es tanto el drama. Ocurre a veces, por ejemplo, que quienes salen a las 8:30 esperan a su relevo hasta 10 minutos antes de su salida y aquél simplemente no termina de llegar. Así que pues se retiran sin más y el que habrá de llegar tendrá que asumirlo como pueda. Hay personal también que sale a las 9:00 PM, como mencioné antes, así es que tienen tiempo suficiente para la entrega –  recepción, que no está exenta de reclamos por que es muy común que queden asuntos pendientes que a nadie le gusta que le hereden y que sin embargo no siempre es culpa directamente de quienes están entregando el servicio.

Es preciso dejar muy claro que la dimensión descolorida es una anomalía y no la norma. Así es. Ya que por supuesto que hay personas que llegan a checar temprano y se incorporan de inmediato a sus servicios para iniciar actividades y también puede uno encontrarse con otras que aunque el relevo haya llegado continúan apoyando y no abandonan el servicio aunque sea éste mismo relevo quien exprese que no tienen mayor inconveniente en que los primeros se retiren del lugar.

Adrián Lobo.