En septiembre de 2013, Pemex se asoció con una compañía privada en una empresa conjunta llamada Petroquímica Mexicana del Vinilo (PMV). Su socio era el grupo Mexichem –beneficiado por el Fobaproa– perteneciente a una de las familias más ricas del país: Del Valle Perochena.

Pemex aportó parte del Complejo Petroquímico Pajaritos, en Coatzacoalcos, con valor de poco menos de 3 mil millones de pesos. La transacción se gestionó por medio de una filial de Pemex registrada en Madrid, que no pasaba por los filtros nacionales de transparencia y rendición de cuentas.

En 2016, la Auditoría Superior de la Federación determinó que no había ningún documento que justificara que ésa era la forma de contrarrestar la baja en la producción de cloruro de vinilo que esa planta en Coatzacoalcos había padecido durante los gobiernos de Fox y Calderón. Más aún, Pemex admitió que había evadido impuestos al cerrar el negocio mediante una filial de la petrolera en España. Aquel informe ya apuntaba a que una de las ganancias para la familia Del Valle era la venta de etano a precios de regalo y con un acuerdo que les daba prioridad como compradores. Un nuevo informe de la Auditoría fechado en enero de 2018 confirmó que ese acuerdo vence en 2024 y garantiza el abasto de etano de forma prioritaria.

En el Congreso solicitaron que se investigara si en este negocio –que también incluía a Odebrecht, por medio de su planta en Coatzacoalcos y ponía en desventaja a Pemex– existían actos de corrupción.

En abril de 2016 explotó la planta que operaba PMV en Coatzacoalcos, dejando 32 muertos. Dos años más tarde, los empresarios decidieron que no la reconstruirían.

En la presentación para inversionistas de Pemex de noviembre 2018, la última del sexenio pasado, la petrolera hizo una lista de sus “Avances y logros operativos”. Como parte de esta colección de éxitos, anunciaron la “desinversión de participación en Petroquímica Mexicana del Vinilo”. Es decir, Pemex se ufanaba de recuperar sus instalaciones accidentadas y haber ganado menos de 500 millones de pesos. Una fuente del sector energético confirmó a El Heraldo de México que en la entrega de gobierno no había ningún documento de las auditorías largamente solicitadas al proyecto.

Hasta ahora, y mientras no se anuncie lo contrario, Pemex seguirá proveyendo etano a la familia Del Valle como prioridad, no les exigieron reconstruir la planta accidentada y seguimos sin saber cuánto ganó, evadió y perdió la petrolera con este negocio. En febrero de 2018, Mexichem anunció que había comprado la mayoría accionaria de Netafim, una de las mayores productoras de sistemas de riego agrícolas del mundo. La transacción se acordó por más de mil 800 millones de dólares. Con esta compañía, el grupo empresarial anunció recientemente que espera beneficiarse con los créditos del gobierno obradorista para el campo. Mexichem, después de todo, podría ganar de nuevo.

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