Lo que siempre quiso saber de las enfermeras pero nunca se atrevió a preguntar. Segunda parte

“No cualquiera puede ser enfermera, se requiere de fuerza, inteligencia y compasión, cuidar de los enfermos del mundo con pasión y hacer el bien sin importar lo exhausta que estés al final del día”. Donna Cardillo, conferencista, empresaria, blogger y enfermera.

Adrián Lobo

En México, y en el mundo, existen diferencias en las percepciones salariales que se deben aparentemente al género, en nuestro país las mujeres suelen ganar menos aún y cuando estén mejor calificadas que sus contrapartes masculinos, a pesar de que para mí los números no están claros se habla de que la situación ha mejorado significativamente pero con todo y eso los datos reportan en mayo del 2018 una diferencia de entre 12 y 20 por ciento. En marzo del 2017 la Encuesta Nacional de Ocupación y empleo reportaba una diferencia en general del 30%.

La enfermería es un caso especial, éste es un matriarcado. No cuento con cifras oficiales al respecto pero calculo que la proporción de hombres y mujeres ejerciendo la enfermería en el H.G.D.A.V. oscila entre un 85/15 hasta un 80/20 tal vez, lo que encaja perfectamente con la estadística nacional. Por ejemplo, en el área de supervisión de enfermería me parece que hay cinco o seis enfermeras y sólo un enfermero. Y estoy completamente seguro que nadie gana más por razón de su género. Entonces esta es ni más ni menos que una profesión igualitaria, dominada por mujeres pero igualitaria al fin y al cabo. No digo que sea éste un trabajo “de mujeres”, tampoco opino que sea “más natural” que una mujer se incline por esta profesión por supuestas razones biológicas. Sin embargo según informes con respecto a esta situación en Estados Unidos de minoritynurse.com, la versión digital de la revista Minority Nurse, “Pocos hombres deciden trabajar en las secciones hospitalarias especializadas de maternidad y ginecología…” otras fuentes señalan que supuestamente las enfermeras se ven atraídas en una proporción 10 veces mayor que los enfermeros a tener un puesto en pediatría. Y sin embargo es justo hacer notar que es precisamente la participación de las mujeres la que ha impulsado en forma decisiva la profesión de la enfermería.

Así es que en México el 85% de quienes ejercen la enfermería son mujeres, en Estados Unidos en el año 2013 sólo el 5.4% de las personas dedicadas a ello eran del género masculino y entre los estudiantes de la misma carrera eran el 15.4%, así que poco a poco los hombres han ido irrumpiendo en este feudo femenino pero no siempre fue así, el dominio de ellas es un fenómeno relativamente reciente. Según la Wikipedia: “Cuando la primera escuela de enfermería del mundo fue abierta en India en el 250 a. C., debido a creencias religiosas, solo los hombres fueron considerados lo suficientemente ‘puros’ para ser enfermeros.”

Pero ya desde el año 4000 a.c. los templos empezaron a ser utilizados como sitio de acogida de enfermos y escuelas de medicina así es que históricamente ésta ha sido una actividad piadosa donde no se concedían espacios para mujeres por motivos religiosos.

Pero sin embargo, nuevamente según la Wikipedia, existieron siempre “…fuera de los ámbitos institucionales: nodrizas (didas), parteras o comadronas, grupos dedicados al cuidado a domicilio y grupos dedicados a otras prácticas sanadoras”. Es por ello que se dice que la enfermería es “la más antigüa de las artes y la más joven de las profesiones”. Efectivamente, la necesidad de cuidar enfermos y heridos ha existido desde que el mundo es mundo… para los humanos, porque los dinosaurios…. Bueno, no importa…. En un material didáctico elaborado por el prof. Dr. Manuel Amezcua, catedrático de investigación en cuidados de la salud por la Universidad Católica de Murcia, en España, se consignan los siguientes puntos:

  1. El cuidar es una actividad tan antigua como la humanidad (el primer llanto del niño al nacer es la expresión más elocuente de la necesidad de cuidado).
  2. En todas las épocas de la historia se documentan acciones profesionales orientadas a proporcionar cuidado a los otros.

En la antigua Roma igualmente era una actividad mayormente masculina, de hecho otra vez según la Wikipedia la palabra “nosocomio”, que significa hospital, procede de “nosocomi” que era como se llamaba entonces al “hombre que proporcionaba cuidados enfermeros en la antigua Roma y diagnosticaba enfermedades a sus pacientes.”

Después ya en plena Edad media con la orientación a la guerra por motivos religiosos se destacan como protagonistas los famosos militares cristianos también conocidos como cruzados pero además los religiosos y los enfermeros. Así pues aparecieron “Órdenes Militares dedicadas a la enfermería” así como otras religiosas y laicas compuestas por hombres principalmente, por razones religiosas y prácticas porque las mujeres no participaban en la guerra. Este periodo de 1500 hasta 1860 es considerada “la época oscura de la enfermería” en que primero se consideraba una ocupación religiosa que no requería de un progreso científico y después la reforma protestante tuvo un impacto negativo que desincentivó entre los laicos el dedicarse al cuidado de enfermos ya que se empezó a imponer la percepción de que “no son necesarias las obras de caridad para obtener la salvación”. Empieza entonces a relegarse la actividad de aplicar cuidados a reclusas “…y otras personas de los estratos más bajos de la sociedad”. Así es que las que practicaban la actividad fueron mayormente mujeres pobres que además no contaban con una preparación adecuada, eran también tiempos en que no había en los hospitales las condiciones mínimas de higiene para poder brindar una atención adecuada.

Esta situación cambió radicalmente con la creación de los primeros hospitales civiles y la aparición en escena de la ilustre Florence Nightingale. Ciertamente no fue la primera enfermera pero sí es quien se considera que sienta las bases para la construcción de la enfermería moderna al crear el primer modelo conceptual. En 1859 publica el libro “Notas sobre la enfermería” (“Notes on Nursing”) que a la postre se convertiría en lo que se considera “un texto crucial sobre la enfermería moderna”. La revolución sanitaria encabezada por Nightingale y las 38 voluntarias que llevó a la guerra de Crimea para asistir a los heridos encontró continuidad con la fundación en 1860 de la Nightingale Training School for Nurses (Escuela Nightingale de Formación para Enfermeras), y de ahí en adelante las féminas han dominado la profesión.

Así que me da por pensar que fueron decididas, valerosas e inteligentes mujeres las que se abrieron camino y llegaron a ocupar esos lugares que les estuvieron vedados tanto tiempo, como si llegaran al escenario de la atención a la salud diciendo: “¡Oigan, oigan, hombres! ¡Lo están haciendo todo mal! A ver, yo me encargo…”. Y así crearon este espacio que posteriormente otras tantas han ocupado.

Adrián Lobo.