Diez años sin Don Everardo

*Su amor a Oaxaca lo llevó a ser el Cronista Emérito capitalino. | *Se distinguió como servidor público probo y honesto. | *Maestro y decano de periodistas, jamás aceptó un centavo de nadie.

Don Everardo Ramírez Bohórquez, Cronista Emérito de la Ciudad de Oaxaca de Juárez. Imagen recuperada de la revista Indelebles.

Por Everardo R. Bohórquez y Cuevas / (eramboc18@gmail.com)

OAXACA, (pagina3.mx).- Un 23 de enero de 2009, el que fuera primero Cronista de la Ciudad de Oaxaca de Juárez y luego Cronista Emérito, falleció en esta fecha por lo que acaban de cumplirse diez años de que este gran oaxaqueño se despidió de esta vida, dejando como legado su profundo amor a Oaxaca, su honestísima vida de ciudadano y de servidor público y de gran periodista que jamás aceptó ninguna dádiva por escribir sobre algo o dejar de hacerlo.

Nació en esta ciudad a la que amaba sin medida el 24 de julio de 1912, siendo hijo de don Alfredo Ramírez Ortiz y de la maestra Luz María Bohórquez y Esquivel, viviendo siempre en la casa de sus ancestros, situada al fondo del Jardín de San Francisco y por ello ahí  le tocó nacer a principios de la segunda década del Siglo XX y murió un día antes de cumplir los 96 años y medio de edad. 

En ese lapso le tocó ser testigo de un siglo en el que nuestra tierra se transformó debido a las crisis políticas revolucionarias de nuestro país, así como el colapso telúrico del 14 de enero de 1931, fecha aciaga para nuestra patria chica, ya que muchos oaxaqueños en esa época se alejaron de su tierra natal para no volver jamás.

Estudiante del Instituto de Ciencias y Artes del Estado primero, llegó a ser el Secretario General de nuestra amada Casa de Estudios al lado de directores como Ernesto Carpy Manzano y también catedrático de Lengua Nacional, entre otras materias. 

De ahí pasó a formar parte del grupo de trabajo de lo que fuera el Banco de Oaxaca, entidad financiera fundada por ese hombre de gran visión que fue don Luis Sarmiento Jiménez, banco que se perdió por la poca visión y actitudes muchas veces mezquinas de los hombres ricos de Oaxaca.

Más tarde y habiendo dado muestras de su inquietud periodística desde que cubrió un Congreso de Historia a mediados de los treinta, notas que aparecieron en los periódicos El Oaxaqueño y Provincia, bajo la atinada dirección del historiador y periodista Jorge Fernando Iturribarría; don Everardo había ya puesto en claro sus aptitudes como reportero, además de mostrar su dominio del idioma español. Todo ello lo llevó a integrar con el propio Don Luis Sarmiento, la Editorial Oaxaqueña hacia los años cincuenta, que editó el hoy desaparecido “Oaxaca Gráfico, El Diario de la Provincia”.

En ese medio de comunicación durante más de diez años como su director, ayudó a transformar el periodismo oaxaqueño con el uso de la gráfica del acontecer diario y así le dio un nuevo enfoque en nuestra entidad al periodismo escrito, además de ofrecer de tribuna para dar a conocer la producción de investigadores, pensadores, científicos, literatos y poetas oaxaqueños.

Cuando dejó El Gráfico, comenzó a laborar como funcionario de primeros niveles en los gobiernos de Oaxaca como el de don Alfonso Pérez Gasga, el de don Rodolfo Brena Torres, el de don Víctor Bravo Ahuja, el del maestro Fernando Gómez Sandoval y el de don Manuel Zárate Aquino, a cuya caída propiciada por la sucia maniobra de un secretario (así con minúsculas) de Gobernación, del que más vale ni acordarse de su nombre, irrito contra don Manuel porque éste no le permitió al ¿político? veracruzano, meter las manos en el manejo de los dineros del erario oaxaqueño.

Don Everardo entonces en solidaridad con el maestro nacido en Yanhuitlán, también renunció al cargo que tenía como Secretario Particular del gobernante de quién siguió siendo siempre su amigo y al que jamás fue desleal a su memoria.

De esta manera don Everardo puso una vez más en práctica su divisa de toda la vida: FIEL A SUS CREENCIAS, LEAL A SUS AMIGOS”.   

El último cargo público que ocupó fue el de responsable de Prensa y Relaciones Públicas del gobierno municipal encabezado por el doctor Jorge Fernando Iturribarría Bolaños Cacho, cumpliendo así con su deseo siempre de servir a Oaxaca, su tierra natal.  

En 1942, el 5 de septiembre se casó con una gran mujer, su  digna compañera de don Everardo, mi madre Celia Cuevas Martínez y de esa unión nacimos sus hijos Miguel(+), Carlos, Raúl, Rodolfo, Celia, Cristina y Everardo, (el que esto escribe), orgullosos todos de nuestro hogar y de nuestros padres.

Como reconocimiento a su cariño inmenso e invariable para su Oaxaca natal, don Everardo Ramírez Bohórquez fue nombrado por el cabildo encabezado en aquel entonces por Ildefonso Zorrilla Cuevas, como Cronista de la Ciudad de Oaxaca de Juárez y luego, a su retiro motu propio, el municipio oaxaqueño lo nombró Cronista Emérito de por vida. Es de señalar que en ninguno de estos cargos don Everardo jamás cobró ningún centavo por ello, sino que a él le satisfizo servir a y morir en Oaxaca, a semejanza del juramento que hicieron añejamente  los viejos castellanos fundadores de la Nueva Antequera, “de vivir y morir en la ciudad que fundaron”.

Y a 10 años de su muerte, yo solo deseo que don Everardo, mi padre, descanse eternamente en los brazos del Dios en el que siempre creyó y de cuya fe nunca se avergonzó.

En el siguiente enlace pueden conocer un poco más de la vida y obra de Don Everardo Ramírez Bohórquez:

http://www.casadelacultura.oaxaca.gob.mx/wp-content/uploads/2016/04/Indelebles12.pdf