Pueblos indígenas, unidos. Foto: Élfego Gregorio Jiménez.

Élfego Gregorio Jiménez / Colaborador

SANTIAGO JAMILTEPEC, OAX.- Con la finalidad de celebrar a los ríos, agua y vida por medio de la espiritualidad que practican los pueblos y comunidades indígenas y campesinas, este 14 y 15 de marzo se realiza en las orillas del Río Verde la conmemoración del Día Internacional contra las Presas.

Es organizado por el Consejo de Pueblos Unidos por la Defensa del Río Verde (Copudever), Servicios para una Educación Alternativa (Educa) y el Movimiento Mexicano de Afectados por las Presas y en Defensa de los Ríos (Mapder).

El Río Verde tiene una gran importancia en virtud de su cuenca, que comprende la quinta parte de la superficie total del estado de Oaxaca. Sin embargo, este río está amenazado por el proyecto de “Aprovechamiento Hidráulico de Usos Múltiples Paso de la Reina”, que hasta la fecha tiene suspendidos los trabajos de investigación de la Comisión Federal de Electricidad (CFE).

 

El 14 de marzo se realizará en la comunidad del Paso de la Reyna, Jamiltepec, un ritual al Río Verde, el festejo contempla misas, intercambio de experiencias sobre la espiritualidad y el agua, también habrá muestras culturales de los pueblos asentados sobre la cuenca de este afluente.

Se espera la participación de al menos 40 comunidades adheridas al Consejo de Pueblos Unidos por la Defensa del Río Verde (Copudever), en el marco del Día Internacional de Acciones contra las Represas.

Para el 15 de marzo las actividades se desarrollarán en el municipio de Santiago Ixtayutla y en la comunidad de Las Trojes, donde habitan indígenas mixtecos y chatinos, quienes se oponen a la construcción de la presa. 

El objetivo de este encuentro es concientizar a más personas sobre los daños que traerá la construcción de la presa hidroeléctrica Paso de la Reyna, pero también se pretende demostrarle al gobierno federal que cada vez son más las personas que no están de acuerdo con este megaproyecto.

EL PROYECTO PASO DE LA REYNA

Este proyecto hidroeléctrico fue anunciado por la Comisión Federal de Electricidad (CFE) en el año 2006, sin haber realizado una consulta previa con las comunidades que serían afectadas. La presa tendría una cortina de 195 metros y afectaría directamente a 3,100 hectáreas en 6 municipios.

La cantidad de personas que serían afectadas directamente asciende a 17 mil e indirectamente a 97 mil. Cabe mencionar que ya se instaló la Presa Flores Magón en el Río Verde en 1992, una presa derivadora para riego con una cortina aproximada de 3 metros, que tuvo graves impactos para las comunidades y el río en general.

El proyecto Paso de la Reyna pretende ubicarse sobre el Río Verde, aguas arriba de la confluencia con el Río Leche, el eje de la cortina se localizaría aproximadamente a un kilómetro arriba del poblado de Paso de la Reina, prácticamente coincidente con la ubicación de la estación hidrométrica La Canastilla.

El Río Verde, sitio propuesto para la represa, es una de las cuencas con mayor diversidad biológica y extensa del estado de Oaxaca. Vastas áreas de tierras agrícolas fértiles y el acceso a las fuentes de agua se perderían, y los defensores comunitarios y ambientalistas argumentan que el proyecto sería devastador para la biodiversidad local de la flora y fauna de la región, entre ellas el Parque Nacional Lagunas de Chacahua.

LA LUCHA DE LOS PUEBLOS

A Lo largo de una década los pueblos han logrado parar el proyecto y han logrado la salida del personal de la CFE, aunado al desmantelamiento de los campamentos instalados en la zona por parte de instituciones como la UMAR, CIESAS, UAC e ITM.

La comunidad Paso de La Reyna, Oaxaca, ejido formado por 600 familias, ubicada al margen del Río Verde, presentó en asamblea ejidal un documento avalado por autoridades federales agrarias para proteger su territorio y bienes comunales ante amenazas de megaproyectos.

En una asamblea convocada por autoridades comunitarias, se presentó el Reglamento Interno Ejido Paso de la Reyna, documento elaborado durante dos años de asambleas, reuniones y redacciones colectivas, y avalado desde octubre de 2017 por el Registro Agrario Nacional (RAN).

El reglamento interno fue calificado como una herramienta para la defensa del territorio en un contexto donde las empresas van por todos los recursos de los pueblos. El documento posee un capítulo destinado a definir el territorio prohibido para la implementación de megaproyectos.

Entre los megaproyectos que cancela este reglamento se encuentra el Proyecto Hidroeléctrico Paso de la Reyna, impulsado desde el 2006 por la Comisión Federal de Electricidad (al cual la comunidad se ha opuesto reiteradamente), proyectos mineros y programas federales o estatales que afecten la integridad del territorio y el tejido comunitario.

El documento, además, incluye un apartado sobre la libre determinación del pueblo, otro sobre los lugares de importancia espiritual y otro que aborda la participación de las mujeres dentro del ejido, a quienes les reconocen “un papel relevante en la protección y cuidado de los bienes naturales comunes”.