Con la captación de agua de lluvia hacen resurgir Valle de Ocotlán, Oaxaca

▲ Carmen Santiago Alonso, representante de la organización Flor y Canto, ha visto renacer los cultivos mediante la técnica de captación de agua de lluvia con pozos de absorción en el Valle de Ocotlán, Oaxaca. Foto: Diana Manzo

Diana Manzo/Corresponsal

San Antonino Castillo Velasco, Oax., En el distrito de Valle de Ocotlán habitan los Sembradores del Agua, hombres y mujeres de origen zapoteca que hace 12 años veían morir sus cultivos de verduras y flores por una fuerte sequía que parecía convertirlos en zonas desérticas, pero mediante una técnica de captación de agua de lluvia crearon “pozos de absorción” y desde entonces la vida resurgió en la región.

Mientras riega sus cultivos de cebolla usando la “técnica del goteo”, Emiliano recuerda aquellos años cuando en sus parcelas nada florecía por falta de agua, que no recibían de la lluvia ni de canales debido a que por esas mismas fechas, en 2005, supieron que un decreto presidencial de 1967 establecía en esta zona “una veda de agua” para uso agrícola, para acceder al líquido tenían que pagar hasta 24 mil pesos por obtener permisos de riego.

La desesperación al ver morir sus cultivos y la falta de solvencia económica para pagar la multa que la Comisión Nacional del Agua les impuso por uso excesivo de agua y electricidad para impulsar sus pozos, originó que los campesinos Emiliano, Esperanza Alonso Contreras y Juan Justino Martínez González, con otros cientos de agricultores más, se organizaran y buscaran ayuda de Flor y Canto, organización social dedicada a la defensa de la vida y el territorio. Entonces nació la Coordinadora de Pueblos Unidos por la Defensa del Agua (Copuda).

Ya organizados, los Sembradores del Agua junto con Flor y Canto establecieron dos rutas para la defensa de los acuíferos en esta zona de los Valles de Oaxaca. La primera fue capacitarse en la creación de pozos de absorción, por lo que acudieron al Museo del Agua ubicado en Tehuacán, Puebla, y ahí aprendieron a construir “ollas” donde acumulan el agua; a continuación instalaron siete pozos como una prueba piloto, misma que derivó en los más de 300 pozos que hoy están “sembrados” en parcelas.

La segunda acción de los campesinos fue de tipo legal. En 2011 demandaron a la Conagua ante el Tribunal Superior de Justicia Fiscal y Administrativo, por imponer altos cobros sin realizar previamente una consulta, como lo exige el Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo. Dos años después, en 2013, el tribunal resolvió en favor de la Copuda y ordenó realizar la consulta indígena en 16 comunidades, nueve agencias y siete municipios.

El proceso de consulta, “el único que se ha hecho en México para la defensa del agua”, se encuentra actualmente en una fase “consultiva”, por la cual los campesinos esperan que la administración de Andrés Manuel López Obrador “levante el decreto de veda” que impide obtener agua para la agricultura, impuesto con el pretexto de preservar los mantos acuíferos.

Carmen Santiago Alonso, defensora de la tierra, destacó a su vez que todo este proceso de “germinación” y “nacimiento del agua” es fruto de la organización de los pueblos, quienes han “sembrado” agua por simple amor al campo y a los saberes comunitarios.

“Esperamos que al finalizar la consulta el gobierno respete la voz de los pueblos de la Copuda, que durante muchos años hemos luchado por que el agua sea libre; aquí ‘sembramos’ agua bajo una técnica comunitaria, la colectamos para nuestros cultivos, para que exista vida, sólo eso queremos vivir libres y respetados”.

Periódico La Jornada

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