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Diana MANZO / Corresponsal

JUCHITÁN, OAX., (pagina3).- Desde hace 8 años, la familia Santiago López, integrada por 5 personas adultas y 3 menores de edad, conviven con aguas negras que han hecho un río afuera de su vivienda y, al mismo tiempo, con el olor desagradable que produce el sistema de drenaje sanitario.

En la séptima sección de la ciudad de Juchitán está colapsado ese sistema por falta de rehabilitación, debido a que su tiempo de vida ha caducado, pues tiene más de 30 años que se instaló.

Además del terremoto de 8.2 grados que sacudió a esta ciudad en el 2017 y dañó a más de 15 mil viviendas, ahora la población juchiteca lidia con un problema de salud pública.

El drenaje colapsado y no funciona la planta de tratamiento de aguas residuales desde hace ya casi 2 años y tampoco cuenta con planta de desechos residuales; es decir, los residuos sólidos están a cielo abierto.

“A mi abuelo y mi abuela esta agua sucia los mató, continuamente se enfermaban de diarrea y vómito, inclusive llegaron a tener fiebre tifoidea, lo que hacemos para poder sobrevivir de esta situación es comprar agua de garrafón  para consumir y preparar alimentos; sin embargo, controlar a los niños es difícil, ellos juegan en medio de los charcos, no hay de otra”, explicó Rosaura, una de las integrantes de la familia Santiago López.

Vecinos exigen a la autoridad municipal que preside Emilio Montero Pérez dar atención urgente, porque aseguraron que las anteriores administraciones municipales sólo se dedicaron a “abrir” y “cerrar” calles y reafirmaron que esa no es la solución, sino atender el colapso de la tubería y toda la red sanitaria.

“Aquí el agua  estancada y con un olor desagradable tiene más de 8 años, pero hasta la fecha nadie nos da atención, aquí se respira un olor feo, insoportable y así comemos y dormimos”, denunciaron vecinos.

Con el mismo problema de salud viven otros miles de pobladores de otras secciones de Juchitán, en donde según datos de la administración pasada que encabezó Gloria Sánchez López el 60 por ciento de la ciudad convive con aguas negras, desde la Quinta hasta la Novena sección afectando a cerca de 50 mil habitantes de Juchitán.

En esta ciudad zapoteca no funciona la planta de tratamiento de aguas residuales y tampoco existe una planta de desechos sólidos que funcione como relleno sanitario, la basura se expone a cielo abierto denunció, Tomás Chiñas Santiago, gestor social, quien calificó esta situación como un problema de salud grave que actualmente viven más de 90 mil habitantes de Juchitán.

“En Juchitán no funciona la planta de tratamiento de aguas negras, más bien, en todo el Istmo. De las 9 que existen, ninguna funciona, lamentablemente vemos que esta agua sucia está siendo arrojada al río en tubos grandes, tenemos fotografías y videos, se lo hemos reportado al gobierno, a Conagua y a la propia autoridad de Juchitán, pero no hacen nada, el drenaje es un servicio básico que no se está garantizando; al contrario, el manto freático se está contaminando”, lamentó Chiñas Santiago.

Dijo que el tema del drenaje sanitario debe tomarse con la seriedad y responsabilidad que requiere, porque permitir que vecinos de la rivera arrojen sus aguas sucias al afluente es peligroso debido a que toda la contaminación se dirige a Playa Vicente, un espacio natural localizado a 2.7 kilómetros, donde se extrae el alimento primordial del pueblo zapoteca, que son los mariscos.

“Arrojar las aguas negras o sucias en el río significa que hay metales dañinos que se dirigen al mar y que los peces consumen y, posteriormente, nosotros, realmente es terrible lo que estamos viviendo, Juchitán produce al día 180 toneladas de basura y conjugado con las aguas negras, sí que hay una gran contaminación y descontrol de salud pública”, recalcó.

En el Callejón de los Pescadores -ubicada entre el Periférico y Ferrocarril, en la Séptima sección de Juchitán, viven más de 20 menores de edad, quienes se han enfermado de diarrea y vómito, además de padecimientos en la piel.

Inclusive, una clínica del Sector Salud que se habilitó para atender a la comunidad de esta zona fue reubicada por la contaminación excesiva que se vive.

Adelina Martínez también vive sobre el Callejón de los Pescadores, se dedica a la venta de pescado al horno y tortillas hechas a mano, ella y sus vecinos compran pipas de agua y garrafones para poder sobrevivir ante no solo el olor desagradable sino a la contaminación y aunque continuamente lavan la calle, es insuficiente.

El personal médico le ha dicho que “ya viven con virus” que le produce constantemente diarrea, calentura y vómito, pero Adelina no sabe responder cuál es, sus pies cada que regresa de ir a vender su comida se los lava con agua y jabón.

Ella y sus vecinos se han organizado para exigir atención a las autoridades municipales, pero solamente llegan con un colector, abren el drenaje, se llevan la suciedad y se olvidan. “Esa no es la solución”, dice.

A Adelina le hubiera gustado cambiar de lugar de residencia e irse a vivir a otro lado donde no huela tan feo; sin embargo, no tiene otra opción y se aguanta, todos los días cruza las corrientes de aguas negras y al regresar se lava los pies.

“La exigencia es que las autoridades nos hagan caso porque en las campañas políticas no vienen a vernos, por aquí no pasan, ni ellos quieren caminar en este lugar, pedimos que apliquen el dinero para cambiar esta red de drenaje que tanto nos ha hecho daño, vivir en este lugar ha sido una verdadera hazaña”, dijo.

Las aguas negras también afectan a  más de 200 estudiantes, pues para acceder a la Escuela Secundaria  Técnica 103 tienen que cruzar pisando ladrillos para que el agua no toque su piel, o bien manche sus uniformes, madres y padres de familia y directivos exigieron también una pronta solución, pues ha generado muchos padecimientos gastrointestinales en las y los jóvenes.

Ante esta situación, el presidente de Juchitán, Emilio Montero Pérez, explicó que una de sus propuestas para atender el problema de las aguas negras es la inversión de 120 millones de pesos.

De esos, 60 millones de pesos serían para rehabilitar y poner en operación la planta de tratamiento de aguas residuales que dejó de funcionar hace un par de años y también se construirá otra más con una inversión de 60 millones más y se ubicará en la parte sur de la ciudad.

“Lo primero es ver dónde meter las aguas negras y tratarlas, el problema del drenaje en Juchitán es que ha colapsado, son 34 puntos críticos de la ciudad, lo que pretendo hacer es recurrir ante diputados  federales y con el respaldo de las fundaciones invertir 150 millones de pesos, con 80 millones de pesos atender esos 34 puntos y con 70 millones construir un colector de norte a sur”, comprometió.

Emilio Montero puntualizó que en el tema de la reconstrucción a 1 año y medio del terremoto incluye atender este problema y, por supuesto, atender el tema de viviendas, reactivación económica, de espacios públicos, educativos y empleo y bajar los salarios en un 50 por ciento del cabildo y de colaboradores cercanos incluyendo su salario.

 

Juchitán sin  planta  tratamiento de aguas residuales y  relleno sanitario

Juchitán es  uno de los municipios más grandes de Oaxaca con 90 mil habitantes y no tiene una planta de tratamiento de aguas residuales y tampoco relleno sanitario.

Desde el 2016, ante la falta de mantenimiento del equipo electromecánico de la Planta de Tratamiento de Aguas Residuales (PTAR), ubicada al sur de la ciudad de Juchitán, las aguas negras que recibe van a parar directo al río, lo cual además de contaminarlo es grave riesgo salud debido a que los desechos van a parar al mar de donde extraen pescados y moluscos que sirven como alimento.

En un recorrido a la planta de tratamiento se observó que las aguas negras que produce la población descargan de forma directa 250 litros de agua sucia al río sin que exista un tratamiento que lo controle para evitar contaminación de este afluente.

Para la rehabilitación de la planta de aguas negras de Juchitán es urgente una inversión mínima de 50 mil pesos, recursos que será utilizado para reparar las bombas y otras áreas.

Estas instalaciones entraron en funciones en el 2012 y solo tiene capacidad para tratar el 20 por ciento de toda el agua de drenaje que descarga de esta  ciudad.

En abril del 2017, integrantes del Foro Ecológico de Juchitán denunciaron con documentos en mano -obtenidos a través del Instituto Nacional de Acceso a la Información (INAI)- que la planta de tratamiento y valorización integral de residuos sólidos urbanos que se construyó en Juchitán y que tuvo un costo de 37 millones 041 mil 515.77 pesos, se trató de una obra fraudulenta, pues no funciona y tampoco cumple con los requisitos que indica su ficha técnica.

Y es que “la planta de tratamiento y valorización integral de residuos solidos urbanos” que se construyó en el periodo de gobierno de Saúl Vicente Vásquez (2014-2016), que abarca 9, 800 metros cuadrados no contempló las áreas tal y como lo especificó en el proyecto.

“Esas áreas eran: Estacionamiento, caseta de vigilancia, edificio de servicios, oficina con W.C, Sala de espera, almacén de oficina, archivo, comedor, almacén de residuos peligroso, estructura metálica para nave, instalaciones hidrosanitarias y eléctricos”.

 

Gonzalo Bustillo Cacho expresó en aquel entonces que una mínima parte del proyecto fue lo que se llevó a cabo y prueba de ello es que no funciona.

“En nuestro recorrido solo vimos a un policía que está parado supuestamente vigilando las instalaciones, pero no hay nada de las construcciones que la ficha técnica del proyecto contempla.

“Fue un verdadero fraude para el pueblo de Juchitán, fueron más de 37 millones que quién sabe en qué lo ocuparon, mientras tanto los juchitecos seguimos generando más y más basuras diariamente”, lamentó.

Esa obra, según los datos obtenidos por  el portal de transparencia, fue aprobada en una sesión de cabildo realizada el 30 de diciembre de 2015 y avalada por el ex alcalde de Juchitán Saúl Vicente Vásquez, el ex síndico Alejandro Toledo, el ex tesorero municipal Antulio García y el ex regidor de Obras, Gabriel López Rosado.