Estefanía Altamirano Jiménez, en busca de la titularidad de la Defensoría.

Paulina RÍOS

OAXACA, (pagina3.mx).- Arropada solo en su alta formación profesional, el anhelo de contribuir a impulsar la cultura del respeto a los derechos humanos en la entidad y la empatía que tiene hacia las comunidades indígenas, y en especial hacia sus mujeres, a sus 27 años Estefanía Altamirano Jiménez anhela ser la primera mujer que dirija la DDHPO.

Licenciada en Derecho por la Universidad Iberoamericana de Puebla, la oaxaqueña es la persona más joven que se postula en la convocatoria de la LXIV Legislatura local para buscar la titularidad de la Defensoría de los Derechos Humanos del Pueblo de Oaxaca (DDHPO).

En entrevista con pagina3.mx, Fany -como cariñosamente la nombran- se autodefine como una joven idealista que quiere que conozcan su trabajo y crean en ella, especialmente en estos momentos en que hay tantas demandas de justicia y casos de impunidad.

Con voz clara, pausada pero fuerte y firme, asegura que “un pueblo sin justicia es un pueblo sin esperanza y un pueblo sin esperanza, en un estado lleno de impunidad, no hay crecimiento”.

Afirma que el haber acudido a los centros penitenciarios de la entidad, cuando se desempeñó como Directora de Derechos Humanos en el Poder Judicial, a escuchar las quejas de probables violaciones a derechos humanos de parte de este mismo Poder, la sensibilizó aún más para luchar por el respeto a las garantías individuales y colectivas.

Insiste en que atender los casos de injusticia es un eje en el que hay que poner muchísimo énfasis para recuperar la confianza popular y a través de la Defensoría de Derechos Humanos del Pueblo de Oaxaca es una gran oportunidad de exigir justicia.

Considera que el haber estudiado fuera de Oaxaca y realizar estancia de investigación en Madrid le permitió ver de manera diferente los problemas cotidianos que Oaxaca enfrenta, y esto que podría ser una desventaja, para ella es una fortaleza.

“Te reafirma un compromiso con Oaxaca porque te hace darte cuenta que sí se puede vivir de una manera diferente. Yo quiero fortalecer al estado, creo que es valioso que podamos sumarle a Oaxaca para fortalecerlo”, comenta orgullosa.

Descendiente de una familia oaxaqueña de linaje jurista y de arraigado cuño panista, pues es nieta del licenciado José Isaac Jiménez Velasco e hija de la abogada Frida Jiménez Valencia, afirma categórica que “no tengo ninguna filiación política a pesar de que mi familia fue panista.

“Yo me he mantenido prácticamente al margen de eso, porque creo que en estos tiempos los partidos políticos no son definitorios ni tampoco tienen bases sólidas que respondan a las convicciones personales que tengo”, comenta segura de lo que quiere: Dirigir la Defensoría.

“Creo que los Derechos Humanos es una de las cuestiones más idealistas del Derecho, que no necesita y que no debería ser manipulada por presiones ni chantajes políticos o sociales. 

“Cuento con los conocimientos, responsabilidad y experiencia necesarios para poder llevar a buen puerto las decisiones que se tomen en la Defensoría”, sostiene.

Mi perspectiva, para el trabajo en la Defensoría, no es de ataque al gobierno; “más bien buscaría hacer equipo con la sociedad civil, las organizaciones defensoras de derechos humanos y las autoridades gubernamentales, porque así la Defensoría puede hacer más que trabajando sola”, propone Altamirano Jiménez.

Para argumentar su solicitud a la Comisión de Derechos Humanos de la LXIV Legislatura de Oaxaca, la joven abogada propone un plan de trabajo basado principalmente en tres puntos para abatir las violaciones a derechos humanos de las personas:

-La armonización del Derecho Positivo con el Sistema Normativo Interno (antes Usos y Costumbres) para dirimir conflictos agrarios, tan frecuentes en Oaxaca.

-Promover la especialización de las y los jueces y magistrados para que puedan emitir resoluciones y sentencias con perspectiva de género.

-Impulsar la aplicación de la multiculturalidad de Oaxaca en las políticas públicas y con ello pueda involucrarse a nuestras comunidades para garantizar el respeto de sus derechos.

Para finalizar, reconoce que hay avances en el procedimiento para la elección de la terna para dirigir la Defensoría, aún cuando no es lo suficientemente amplio para llegar a toda la población, ya que pudieron utilizar la radio y la televisión para contar un público mayor.

Y pese a los rumores de que “todo está planchado” para elegir una terna acordada o beneficiar a ciertas personas, Estefanía confía en que será un proceso transparente; sin embargo advirtió que impugnaría el proceso si detecta irregularidades o favoritismo.