Paulina RÍOS

OAXACA, (pagina3.mx).- Conocedor de las entrañas y vericuetos de una de las instancias más cuestionadas por la falta de administración de una justicia pronta y expedita y con ello la vulneración de derechos humanos a las víctimas y sus familias, el Doctor en Derecho José Antonio Álvarez Hernández asegura que puede combatir este mal.

En entrevista con pagina3.mx, considera que tiene la capacidad, experiencia y conocimientos teórico-académicos más que suficientes para lograrlo a través de la DDHPO, pues su formación ha estado encaminada hacia la cultura del respeto a las garantías individuales y colectivas.

De “sangre ligera”, el aspirante a dirigir la Defensoría de los Derechos Humanos del Pueblo de Oaxaca (DDHPO), refiere que su tesis doctoral es uno de los hechos que demuestra su pasión por la defensa de los derechos humanos, no de ahora, sino desde hace mucho tiempo.

“Yo siempre he sentido, he trabajado y me ha preocupado el tema de los derechos humanos de la sociedad. Creo que uno de los grandes problemas es hacerlos efectivos.

“No basta con que haya un cúmulo de derechos humanos en la Constitución y en los tratados internacionales, lo que tenemos que buscar es que esos derechos humanos se hagan realidad”, comenta de entrada.

Sobre su tesis doctoral -que además obtuvo mención honorífica-, comenta la necesidad de realizar un diagnóstico acerca de la situación que guardan los derechos humanos en Oaxaca.

“Como todo cuerpo humano, la sociedad puede enfermarse porque la sociedad es un organismo vivo y también puede enfermarse. ¿Cuándo se enferma la sociedad? Pues precisamente cuando no se respetan los derechos humanos.

“Cuando no se respetan los derechos humanos de cada una de las personas, esta sociedad empieza a enfermar, pero nosotros debemos encontrar una forma, un estudio, para detectar en qué parte de ese gran cuerpo de la sociedad es necesario implementar las medidas para sanarlo.

“Por eso es importante la elaboración de un diagnóstico y luego de un programa que nos permita realizar acciones concretas y eficaces. 

Categórico, Álvarez Hernández señala que en Oaxaca no puede seguirse manejando el tema de los Derechos Humanos de forma desordenada, cada quien hace su trabajo en la forma que mejor le parece.

Yo creo que debe haber un orden, porque si juntos empujamos en el tema de los derechos humanos, los resultados son mayores, propone quien fuera también Secretario Técnico y Ejecutivo de la entonces Comisión para la Defensa de los Derechos Humanos del Estado de Oaxaca, en dos periodos.

Conocedor del camino que ha tenido la hoy DDHPO, pues le tocó ver desde la compra de los edificios -donde está su sede en la capital del estado, como el de la calle de Arteaga- así como la implementación de programas entonces novedosos para impulsar la cultura de respeto.

Considera que no se necesita ser escandaloso para hacer saber que se es defensor de los derechos humanos; sin embargo, en ocasión del tercer informe del actual Ombudsman, Arturo Peimbert, “fui a decirle públicamente que no respetaba los derechos humanos.

“Fui a defender una institución que vi nacer, a prevenir a los consejeros para que revisaran su actuar”, se ufana a pesar de que por ello fue calificado de resentido y golpeador.

Para defender los derechos humanos, se requiere imparcialidad, sensibilidad, ética y transparencia, pero sobre todo corazón, mucho corazón, porque si no los sientes en el corazón, porque si no lo sientes así, no puedes defenderlos con todo, afirma con ímpetu y convencido de su actuar.

Habiendo desempeñado una amplia diversidad de cargos en el Poder Judicial del estado, así como en el federal, aparte de ser catedrático en escuelas de Derecho, Álvarez Hernández es además estudioso del tema de los derechos humanos “porque para poder defenderlos es necesario conocer todas las leyes y tratados internacionales”.

En su opinión, uno de los retos más fuertes que tiene la Defensoría es   obtener la credibilidad social y él está dispuesto a este reto si es próximo titular, por lo que confía en que el proceso de selección le resultará positivo.

Y para concluir, señala que la LXIV Legislatura local tiene la responsabilidad histórica de designar a la persona que dirigirá los destinos de la Defensoría, pues puede significar la vida o la muerte de esta institución.