Diana Manzo/Corresponsal (#pagina3.mx)

Juchitán, Oax.-, Sara Méndez, Carmen Santiago Alonso, María Isabel Jiménez López y Guadalupe Ramírez son cuatro mujeres defensoras de los derechos humanos y de la tierra y territorio en Oaxaca, no son sumisas y tampoco tienen miedo pero sí les preocupa el alto grado de violencia, vulnerabilidad y criminalización que actualmente viven por resistir contra megaproyectos y un gobierno que maneja un discurso que busca desprestigiar la defensa social.

Según el informe “Bajo ataque, los derechos humanos en Oaxaca”, dado a conocer el año pasado por organizaciones sociales y que fue elaborado en el marco del Examen Periódico Universal (EPU) ante la ONU, el estado de Oaxaca se encuentra entre los tres primeros lugares del país en ataques contra personas defensoras de derechos humanos y periodistas, y en primer lugar en el caso de mujeres defensoras.

Las defensoras oaxaqueñas aseguran que en ningún momento son un peligro para la paz social, pues cada una desde sus espacios ha contribuido por años en la vida social, en el caso de Sara Méndez, es coordinadora de la organización civil Código DH y defensora de los derechos humanos, su labor es brindar acompañamiento a grupos y personas que defienden la tierra y el territorio y también los que viven tortura.

Carmen Santiago Alonso, tiene más de 30 años de defender la vida y el agua y acompañar a grupos y personas en los valles centrales, es fundadora de la organización “Flor y Canto”, mientras que María Isabel Jiménez López medica tradicional desde su trabajo ha defendido la tierra y la vida contra los megaproyectos instalados en la región del Istmos de Tehuantepec y Guadalupe Ramírez, integrante del comité de resistencia del proyecto eólico ha usado la “palabra” para concientizar sobre la importancia de la vida natural y respeto a la tierra y el territorio.

“No es miedo lo que sentimos, sino impotencia de ver que la justicia no llega, que nos violentan en nuestra propia casa, que las leyes dejos de protegernos están atacándonos, eso es lo que sentimos, mucho coraje e impotencia de vivir en un estado vulnerable, de saber que cualquiera nos puede matar porque no hay garantías para la seguridad”, coincidieron.

Las cuatro mujeres recalcaron que en Oaxaca no pueden estar ajenas a todo lo que ocurre, pues en las 8 regiones de la entidad hay presencia de megaproyectos, desde los eólicos, mineros, hidroeléctricos y también complejos turísticos que afectan los espacios naturales y territorio de cada comunidad.

“Defender es resistir y renacer, por eso que seguimos luchando porque nos respeten los espacios, pero en este sentido también nos criminalizan, creen que estamos siendo opositores al desarrollo y eso viene del gobierno, de sus aliados y sus grupos, nosotros lo único que amamos es la vida”, explicó Carmen Santiago Alonso, activista zapoteca.

Garance Tardieu, oficial de los Derechos Humanos de Amnistia Internacional en su visita reciente a la región del Istmo d de Tehuantepec expresó del 1 de diciembre a la fecha han sido asesinados 14 defensores en México y la respuesta del gobierno mexicano, “Es casi ausente, no existe capacidad y las organizaciones se encuentran solas”.

Dijo que lo que han visto es el “Aumento en cuanto a las amenazas y asesinatos de personas y defensoras de los derechos humanos” por lo que recalcó es importante construir una política pública integral, prevención y de prevención a defensoras de DH en el estado de Oaxaca.

Por su parte Norma Cacho, coordinadora de procesos organizativos de Prodesc A. C. compartió que las mujeres defensoras al salir de sus casas y protestar, de manera automática la sociedad las desacredita y sufren violencias específicas, principalmente la sexual por su condición de género.

La especialista en temas de territorialidad explicó que nada es casualidad que Oaxaca ocupe el primer lugar de agresiones al igual que Guerrero y Chiapas, precisamente porque en estos tres estados de la república mexicana se encuentra la mayor cantidad de recursos naturales y la mayor cantidad de megaproyectos que tienen que ver con la territorialidad.

“La situación no es nada fácil para las mujeres defensoras, por eso desde nuestra agrupación le damos el acompañamiento, la defensa de la mujer va más allá de su medio ambiente y su territorio, sino ella busca que ese espacio dador de vida siga fértil y firme para sus descendientes”, recalcó.