Pinta murales para defender la diversidad cultural y la tierra y territorio zapoteca

Diana Manzo

San Blas Atempa, Oax.- Ana Xhopa tiene 23 años de edad y es originaria del municipio de San Blas Atempa en la región del Istmo de Tehuantepec , pinta desde que era una niña y ahora es su pasión, elabora murales para defender la diversidad cultural de su raza zapoteca y también como defensa de la tierra y el territorio contra megaproyectos.

Pintar arte urbano no es común en mujeres y menos en la tierra de Ana, donde la mayoría de las mujeres se dedican al hogar, al comercio o elaboran totopos de maíz además se casan a muy temprana edad. Ella decidió ser artista.

Dibubjar a gran escala es uno de sus pasatiempos favoritos en donde ha plasmado retratos a gran tamaño, su formación es autodidacta y domina varias técnicas desde acrílico, grafico hasta estilógrafos , pero la que prefiere son los murales porque a través de ellos Ana siente que concientiza el valor de la mujer zapoteca y también a los hombres del campo y a la vida natural.

Ana pinta porque es una terapia para su alma y considera que los seres humanos deberían amar el arte porque desde esta disciplina se puede revolucionar, que es lo que ella hace con los murales que ilustra y pinta.

De su abuelo heredó el apodo de “Xhopa” que en castellano significa “Seis o sexto” y con el cual se identifica por todo el pueblo. Ana es una joven muy delgada y de rasgos finos, de cabello oscuro y con un talento que ha desarrollado con sus manos.

Por ser de una comunidad indígena, la zapoteca, Ana busca que sus murales revaloricen a la cultura, en todos los que ha elaborado llevan una mujer, la cual considera “la imagen más pura” y de respeto además también lleva implícito el maíz por ser un alimento básico y de gran importancia para los pueblos milenarios.

Resistir y revolucionar son las frases que más usa en cada una de sus pinturas, en los murales describe la fortaleza de los pueblos y la resistencia al consumismo y capitalismo, por eso defiende la tierra y el territorio.

Ana busca crear conciencia, porque pintar un mural no es nada sencillo, se lleva elaborarlo entre cinco y seis días y de forma colectiva junto con dos amigos más con quienes ha hecho un trio bastante creativo.

Sus murales están ubicados en diversos pueblos de la región del Istmo desde el norte hasta el sur y todos buscan reflexionar, salir a la calle y pintar es una forma que Ana demuestra que las mujeres son poderosas y que no compiten con los hombres sino buscan solo igualdad.

Como mujer también ha vivido discriminación y desigualdad además de acoso cada vez que se monta a su bicicleta y circula por las calles, por tener el cabello corto algunos llegan a llamarla “hombre” o “machin” lo cual le ocupa y también piensa que con los murales puede concientizar sobre la violencia que cada vez avanza fuertemente.

“La gente a veces no cree que una mujer elaboré murales, que con sus manos ilustre y les he demostrado que sí, pintar para mi es terapia, no busco reconocimientos de autoridades pero sí que el arte siga siendo influencia en la vida infantil, que el arte que está en las calles florezca y crezca”.

Su mayor sueño es que en cada comunidad del mundo haya un mural representativo, donde se le rinda tributo a las mujeres, donde se valore la vida y el territorio y que a través de trazos y colores el arte revolucione conciencias.