12 de mayo, Día Internacional de la Enfermería | Segunda parte

La enfermería es un llamado superior, un llamado honorable…El honor radica en el amor por la perfección, la consistencia y en el trabajo duro para conseguirla…

Florence Nightingale.

OAXACA, (pagina3.mx).- La crítica más fuerte en tiempos recientes hacia Florence Nightingale, como siempre según mi limitada perspectiva, es sobre la posición de la enfermería en la atención a la salud. 

Esto es, que aparentemente ella postulaba que si bien la enfermería es “una profesión independiente de la medicina [propiamente dicha] con metas propias”. 

También mantenía que: 

“La enfermería es un arte y si se pretende que sea un arte requiere una devoción tan exclusiva, una preparación tan dura, como el trabajo de un pintor o de un escultor.

Pero ¿cómo puede compararse la tela muerta o el frío mármol con el tener que trabajar con el cuerpo vivo, el templo del espíritu de Dios? 

Es una de las Bellas Artes; casi diría, la más bella de las Bellas Artes”. 

Este es el punto álgido de la cuestión, según mi humilde opinión.

Para mí que en realidad ahora ya no importa si Miss Nightingale apoyaba la enfermería como oficio, como una clase de actividad artesanal o como una profesión con todas las de la ley. 

Lo realmente importante es lo que finalmente se logró, que fue consolidarla como profesión. 

Para mí, lo que realmente ella no deseaba era que las enfermeras terminaran por volverse mini doctores, heredando todos los posibles puntos cuestionables de aquellos.

Ella intentaba anticiparse a un fenómeno como es el siguiente:

La nota publicada en el portal www.teinteresa.es el 10 de enero del 2012 y firmado por Fátima González-Torres

(http://www.teinteresa.es/salud/enfermeras-inglesas-perdiendo-compasion-problemas_0_625137654.html) 

En el año 2012 se dio a conocer un estudio del Servicio Nacional de Salud (NHS por sus siglas en inglés) del Reino Unido sobre la enfermería.

Causó gran revuelo y preocupación que hasta el primer ministro inglés, James Cameron, hizo un llamado a la sociedad para atender este problema y no apartar la mirada de él. 

Resulta que este estudio: “…asegura que las enfermeras en Reino Unido no saben tratar con pacientes y que muestran negligencia”. 

Además que: “El problema podría estar en la preparación extremadamente teórica de las enfermeras sin atender a sus destrezas sociales”. 

El mismo informe apunta, como acusando, “… a las escuelas de enfermería de no hacer una selección suficientemente exhaustiva de sus alumnas”. 

Según el prestigioso diario “The Telegraph”, la principal razón para admitir “a prácticamente cualquier persona” es que “la cantidad de alumnos incide directamente en la cantidad de ayudas estatales y privadas que reciben.”

El profesor y miembro del NHS Steve Field declaró a The Telegraph que “la selección de las enfermeras” es el problema central.

“El foco de atención ha dejado de ser la selección de estudiantes por sus habilidades y capacidad de compasión”, además de que falta la “voluntad de trabajar como enfermera”.

En el informe se consigna también “que las enfermeras no reciben el apoyo suficiente de los hospitales a los que pasan a trabajar, siendo introducidas de cabeza al cuidado de pacientes, sin supervisión ni entrenamiento adicional”. 

La activista Julie Bailey declaró a The Telegraph que “la compasión y la actitud ya no son criterios para convertirse en enfermera”. 

Señala también una falta de interés de las enfermeras de trabajar con pacientes y que “el único interés que tienen las nuevas enfermeras es inflar su propia autoestima y ‘sentirse mejor’ consigo mismas”. 

Un fenómeno similar creo ver en el Hospital General Doctor Aurelio Valdivieso (HGDAV) en algunas personas. 

Y para mí que esto viene directamente relacionado con alguna disparidad entre los títulos y la formación académica con la realidad laboral.

Si está usted por iniciar sus estudios universitarios, por favor piénselo muy bien antes de decidirse por elegir enfermería. 

No se deje deslumbrar por el glamour del uniforme impoluto y la imagen pulcra.

No se deje impresionar por la elegancia del cabello bien recogido, con el peinado rematado con una cofia. 

Esa es una imagen publicitaria, como para un cartel promocional de alguna escuela, solamente es una pose. 

No deseo que se interpreten mal mis palabras.

De ninguna manera quiero decir que una enfermera no pueda o no deba tener una excelente presentación, que no pueda arreglarse, tener una apariencia distinguida y lucir hermosa.

De hecho se les inculca a mantener una imagen impecable.

Lo que quiero decir es que de ninguna manera son maniquíes que pueden verse muy bien pero que no hacen nada o que quieren (exigen en muchos casos) que alguien les haga todo. 

Por reglamento no deben excederse en el uso del maquillaje y deben mantener sus uñas cortas y no usar esmalte en ellas durante la jornada de trabajo.

Ni utilizar ornamentos como anillos, pulseras, cadenas o aretes muy grandes. 

Y sí, si se lo pregunta le puedo decir que en la vida real, Barbie sí que podría ser enfermera, reorientando algunas prioridades, al menos durante las guardias. 

Investigue bien cuál es el sentido de la enfermería, cuáles son las labores que debe realizar una enfermera en la vida real.

Si no está dispuesta por alguna razón a exponerse continuamente a toda clase de fluidos corporales o si se impresiona fácilmente es mejor que busque otra carrera.

Decídase por esta profesión sólo si tiene verdadera vocación de servicio. 

Si lo que desea es una posición de mando, seguramente podrá encontrar otras opciones, ahora con la Guardia Nacional podría tener una oportunidad, o en el Ejército. 

Las enfermeras no son generalas y creo que no deben asumir que vienen al trabajo a mandar nada más porque son licenciadas, excepto claro, aquellas que realmente son jefas. 

Debe ser un orgullo obtener el título de Licenciada en Enfermería, pero tenga bien presente que el trabajo exige arremangarse continuamente la camisa y sudar la gota gorda.

Y no lo digo yo, ahí está la frase de Florence Nightingale. 

Si le ocasiona algún conflicto interior saber que tiene un título elegante pero frecuentemente tiene que ponerse a hacer “talacha”, quizá sea mejor que estudie leyes y busque llegar a la Suprema Corte de Justicia de la Nación.

Así podría emular al infame Lord Ministro si es eso lo que desea. Es triste y -para mí- incluso vergonzoso encontrarse con personas que ya están trabajando en enfermería pero que carecen notoriamente de la vocación necesaria.

Lo digo porque es también notorio su desdén por ciertas actividades.

En el HGDAV esas personas claman tan frecuentemente y tan alto como pueden, buscando deshacerse de esas tareas que les resultan incómodas pero que definitivamente son parte de la actividad, aunque quieran negarlo. 

Se me ocurre que aquí en México el sistema educativo podría ser diferente, imitar al de Singapur sería bueno.

Allá desde el nivel preescolar empiezan a detectar las cualidades y capacidades de las y los alumnos y les van encauzando hacia las profesiones para las que tienen más aptitudes. 

Sería bueno aplicar filtros de selección en las facultades de enfermería para detectar los mejores perfiles y darles preferencia o al menos incorporar en los planes de estudio una orientación permanente, algo así como una asignatura de sensibilización.

Adrián Lobo.

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