Según la Norma Oficial Mexicana (NOM-206-SSA1-2002) es opcional contar con camilleros en un establecimiento de atención médica no hospitalario (primer contacto), como supongo sería un centro de salud, mientras que en uno hospitalario, tanto quirúrgico como no quirúrgico es obligatorio. A continuación expongo parte del perfil no oficial del camillero del H.G.D.A.V.:

  • Tener un nivel de pérdida de audición desde moderada hasta bastante señalada.
  • Tener grandes habilidades de comunicación.
  • Llamarse Mario es un “plus”.

En el medio, internacionalmente, se dice que en un hospital lo que más se pierde y nunca se encuentra cuando más se le necesita es, en ese orden: El bolígrafo, las tijeras y el camillero. Solamente son bromas, con todo respeto para mis compañeros reconozco que es un mal chiste y ofrezco una disculpa. Seguramente aquellos que por alguna razón tengan la amabilidad de leer estas humildes líneas sabrán comprenderlo, muchas veces he escuchado que son ellos mismos quienes hacen bromas al respecto. Así es que continúo.

Aunque yo tenga mis dudas al respecto y considere que no son estrictamente esenciales si se organiza el trabajo en cierta forma, internacionalmente se considera un elemento de cierta importancia en cualquier hospital. A una médica especializada en estudios de ultrasonografía la escuché decir en una ocasión algo muy cierto, dijo que ella estaba ahí, que el equipo de ultrasonido estaba ahí, pero que la falta de una persona dedicada a llevar a los pacientes a los estudios tendría una importante y negativa repercusión. Reflexionando un poco sobre eso se puede uno dar cuenta que, efectivamente, aspectos como productividad y la calidad de la atención a la salud de los pacientes resultarían afectados negativamente de no haber alguien dedicado a realizar estas funciones. Lo cual inevitablemente termina impactando en un aspecto económico. Los costos de la atención se elevarían finalmente si se incurriera en la subutilización de los equipos y del tiempo laboral del especialista, el costo de la atención se elevaría toda vez que implicaría mayor tiempo.

Pero no solamente eso, el camillero es generalmente una de las primeras personas con las que tendrá contacto un paciente al llegar a recibir atención, incluso muchas veces antes que cualquier médico o enfermera, por lo cual es altamente recomendable que cuente con las habilidades requeridas para este fin como son: Ser cordial y amable en su trato, ser empático, ser respetuoso y tener espíritu de servicio. Es también deseable que tenga cierta fortaleza física e idealmente debe conocer muy bien el hospital.

Creo que las funciones que debe realizar el camillero están enfocadas a mejorar la atención a los usuarios y me parece que así está estipulado en algunos manuales, no puedo decir que los del H.G.D.A.V. porque esos no he podido leerlos por falta de acceso. Una vez más aprovecho este espacio para enviar un mensaje al personal del H.G.D.A.V. y de paso al de todos los hospitales; a los propios camilleros, a enfermeras, incluso a médicos, que frecuentemente se ven obligados a trabajar juntos en equipo, con un mismo objetivo y también quienes están más tiempo y más frecuentemente, por obvias razones, cerca de los pacientes: El camillero no trabaja para el médico, el camillero no trabaja para la enfermera, el camillero está al servicio del paciente.

Aunque tiene también otras actividades de gran importancia, la parte medular de sus funciones es el transporte o desplazamiento de pacientes de un sitio a otro dentro del hospital. Lo cual no es tan simple como podría parecer. Otra de sus funciones específicas es auxiliar a movilizar a los pacientes dentro de los servicios, desde ayudarlos a ponerse de pie y acercarlos al sanitario hasta pasarlos de una silla de ruedas a una cama o moverlos en ella de manera que se puedan cambiar las sábanas sin tener que desalojarla. Por eso es no solo recomendable sino necesario que el camillero tenga al menos conocimientos básicos de mecánica corporal y de higiene postural para reducir el riesgo de lesiones tanto al paciente como al mismo trabajador, no puedo dejar de mencionar que algunos compañeros se han lesionado en forma importante realizando su trabajo y algunos otros también han ocasionado lesiones en pacientes debido a maniobras mal realizadas. Y es que, como decía un ex jefe de camilleros: “Son pacientes, son personas, no son bultos”, refiriéndose a lo que hacen los compañeros camilleros.

He visto en los pasillos a elementos de este departamento llevar pacientes que están en condiciones difíciles, que van intubados y necesitan apoyo ventilatorio, usualmente proporcionado manualmente por una persona mediante un dispositivo conocido como AMBU (Airway Mask Bag Unit, en realidad AMBU es la marca o el nombre de la empresa que fabrica éstas también conocidas como “unidad de bolsa y máscara para la vía aérea”, “resucitador manual” o bien “bolsa auto inflable” ), por lo que hay que cargar con un tanque de oxígeno, llevar varias bombas de infusión (a veces cuatro o más) con sus respectivos frascos de sueros y medicamentos; deben tener cuidado con la venoclisis, la sonda vesical, a veces una sonda nasogástrica, un sistema de drenaje (pleurovac, drenovac o algún otro). Siempre me impresiona ver pasar una de estas pequeñas procesiones porque se junta frecuentemente un séquito de cinco o más personas en el traslado de uno de estos pacientes de un servicio a otro porque además de la camilla se hace necesario llevar en ocasiones la torre donde están adosadas las bombas y a veces un porta sueros rodante (también llamado porta soluciones o pentapié y en España “palo de gotero” ¿?) donde van colgados los mismos y además las bombas de infusión van todo el tiempo emitiendo una serie de pitidos indicando toda clase de cosas, como que a la batería le resta poca carga o que el medicamento se ha acabado. Para mí, además de nervios de acero, esta tarea requiere el respaldo de un camillero preparado, capaz de brindar al paciente, y al equipo de trabajo que se crea en ese momento en torno a su atención, la seguridad que requieren en ese momento complicado.

Aunque no sea explícitamente una de sus funciones un buen número de compañeros camilleros tienen al menos nociones de primeros auxilios y otros tantos también están capacitados para dar R.C.P. y no ha faltado la ocasión en que hayan tenido que apoyar realizando la maniobra. Muchos de ellos son verdaderos profesionales en toda la extensión de la palabra, tienen preparación como T.U.M. y no solamente trabajan como camilleros en el H.G.D.A.V. sino que tienen actividades en grupos de rescate o en protección civil en algunos municipios. Algunos aunque no están ya en activo en esos grupos de rescate siguen de alguna manera relacionados con esas actividades. Sin embargo el resto no se queda completamente atrás, hay cursos, tienen sesiones de prácticas y aunque a mi juicio podrían elevar un poco más la calidad, no se puede negar que hacen y han hecho un esfuerzo por capacitarse para poder dar cada vez un mejor servicio.

Hay compañeros que han hecho carrera ya con una larga trayectoria desde la fundación del departamento y algunos más están siguiendo la misma ruta. Otros han usado o están utilizando esta noble actividad como un trampolín, de modo que hay en el H.G.D.A.V. médicos, enfermeros, administrativos y hasta técnicos en rayos ‘x’ que trabajaron alguna vez como camilleros. Otros están estudiando una carrera universitaria aunque quizá no necesariamente relacionada con su trabajo actual.

 

Adrián Lobo.

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