Oaxaca.- El Observatorio del Seminario Universitario de Sociedad, Medio Ambiente e Instituciones de la UNAM (O-SUSMAI) llama a buscar soluciones regionales, coordinadas y con una perspectiva transversal para enfrentar la crisis ambiental que en días recientes enfrentó la Zona Metropolitana de la Ciudad de México.

Esta crisis obedece una situación compleja en la que interactúan distintos factores. Su atención requiere respuestas que reconozcan esta complejidad, no puede reducirse a medidas parciales. Basta decir que los incendios que se han presentado a lo largo de este año no son atípicos, no son ni más intensos ni más grandes que los de años recientes. Sin embargo, su ubicación cercana con los centros urbanos y factores tales como la falta de viento y el retraso de las lluvias han potenciado los problemas de contaminación que ya de por sí tienen las zonas urbanas debido a sus propias dinámicas de movilidad y consumo.

“Las organizaciones civiles y las instituciones académicas que formamos parte del Observatorio Universitario consideramos que esta crisis puede y debe ser una oportunidad para darle a la política ambiental la importancia y la transversalidad que requiere. Desde hace años, la política ambiental ha sido desmantelada, minimizada y subordinada a los intereses privados. Es momento de cambiar esta situación, implementando soluciones de fondo que realmente atiendan las causas”, afirmó Leticia Merino, coordinadora del O-SUSMAI.

Es por esto que solicitamos a la Jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum Pardo; al gobernador del Estado de México, Alfredo del Mazo, a la secretaria de Medio Ambiente, Josefa González Blanco, y al coordinador de la Comisión Ambiental de la Megalópolis, Víctor Hugo Páramo, que implementen las siguientes acciones prioritarias (producto de un amplio consenso entre académicos, organizaciones civiles y ciudadanía, entre ellos el Observatorio Ciudadano de Calidad del Aire) en el marco de sus respectivas competencias.

 

Normatividad Federal Vehicular. Terminar con el rezago histórico publicando dentro de los siguientes 3 meses normas actualizadas con parámetros y límites adecuados sobre:

  1. Emisiones para vehículos a gasolina.
  2. Emisiones para vehículos a diésel.
  3. Eficiencia vehicular (rendimiento de combustible – emisiones de CO2).

Control de la demanda del uso de vehículos y promoción de la eficiencia. Actualizar la verificación vehicular y los criterios para el otorgamiento de los diferentes engomados que aplican en el programa Hoy No Circula, para reducir el tráfico, las emisiones y dar las señales necesarias a los consumidores sobre las emisiones y rendimiento diferencial de los vehículos comercializados en México.

Actualizar las normas señaladas es indispensable para que avancemos hacia flotas de vehículos realmente limpias y eficientes, lo que se debe complementar con políticas de incentivos que permitan tener beneficios ambientales y de salud de forma rápida y que concienticen a la población. Las medidas descritas a continuación tienen este propósito.

Nuevo programa Hoy No Circula. Criterios actualizados aplicables a partir de julio de 2019.

  1. a) Placa ambiental/ecológica: vehículos que podrán circular todos los días, incluyendo contingencias: eléctricos e híbridos con motores de hasta 4 cilindros (excluidos híbridos con motores de 6 o más cilindros).
  2. c) “00”: exentarán la verificación vehicular por los primeros dos años a partir de su compra: vehículos nuevos con rendimiento de al menos 15 km/l en ciudad y cumpliendo en planta con estándares de contaminantes BIN 5 de TIER 2 y/o Euro V o superiores y aprobar la verificación vehicular.
  3. d) engomado “0”: para vehículos de 4 cilindros posteriores a 2009; de 6 cilindros posteriores a 2012; de 8 cilindros posteriores a 2015. Siempre y cuando cuenten con un sistema de diagnóstico a bordo (OBD-2) funcional de 5 sensores.

Financiamiento de las medidas

Creación de fondos para la movilidad sustentable, uno en la Ciudad de México y uno en el Estado de México, cuyos recursos se manejen con total transparencia con reportes trimestrales públicos para la ciudadanía. Los fondos se alimentarán con el siguiente mecanismo:

– Sobreprecio en combustibles en el Valle de México de 1 peso por litro de gasolina y/o de diésel. El 80% de los recursos captados se invertirán en la creación de más líneas de Metrobús/Mexibús; ciclopistas confinadas, áreas peatonales. El restante 20% se aplicará en el otorgamiento de compensaciones directas por medio de monederos electrónicos a los prestadores de los servicios públicos de transporte y a transportistas de alimentos frescos y perecederos (frutas, verduras, cárnicos).

 

Incendios forestales

Mas allá de los diagnósticos generales que atribuyen los incendios forestales a las “quemas agrícolas”, es importante considerar que a menudo los incendios, particularmente en el Eje Neo-volcánico, buscan remover la vegetación para dedicar la tierra a usos más rentables: el establecimiento de huertas de aguacate, producto de enorme demanda internacional y nacional, y la especulación inmobiliaria. Si bien la legislación prohíbe el cambio de uso del suelo en tierras forestales incendiadas, la actuación oficial para hacer cumplir esta prescripción es nula. Basta tener en cuenta que en los pasados 30 años, una tercera parte de los bosques de la Meseta Purépecha en Michoacán se han convertido en huertas de aguacate sin permiso de cambio de uso del suelo.

 

Por otra parte, también durante los pasados 30 años, la experiencia forestal del país muestra que los sitios con menor incidencia de incendios y mayor capacidad de respuesta rápida son aquellos donde las comunidades locales manejan el bosque: vigilan sus condiciones permanentemente, implementan medidas de prevención, cuentan con capacidades humanas y técnicas para combatir incendios y aprovechan los recursos forestales. Un indicador de la importancia y potencial del manejo comunitario, es el hecho de que los incendios tienden a ser mayores en áreas naturales protegidas, donde las comunidades han perdido el control de los bosques.

 

Aunque el manejo forestal comunitario ha recibido generalmente recursos públicos de manera marginal, la crisis reciente hace evidente que los recortes que han sufrido en los años recientes los recursos destinados a la protección forestal para las comunidades dueñas de los bosques, tanto en el país como en la Ciudad de México, han limitado las capacidades locales para responder al fuego en los bosques.

 

En este contexto, proponemos que la política pública sobre el tema de los incendios considere:

  1. Actualizar el diagnóstico sobre las causales de incendios forestales en las regiones, de forma que las acciones de política pública puedan tener acciones más atinadas.
  2. Incrementar suficientemente el presupuesto para el combate de incendios -y para manejo forestal comunitario- por parte de CONAFOR y CORENA.
  3. Orientar y fortalecer las capacidades de la PROFEPA (cuyo recursos tradicionalmente limitados han sido aún más reducidos) y del poder judicial para hacer cumplir la ley relacionada con la prohibición de cambio de uso del suelo en terrenos forestales incendiados.
  4. Diseñar estrategias puntuales de manejo de incendios en el Consejo Nacional Forestal y crear una instancia equivalente en la Ciudad de México.
  5. Si bien el trabajo de los bomberos es necesario, el gobierno debe redoblar esfuerzos para generar capacidades para el manejo del fuego en las comunidades rurales. Ellas son quienes están día a día en los territorios.
  6. Hacer acuerdos y lineamientos para el manejo del fuego, especialmente con aquellos sectores productivos que lo utilizan, por ejemplo, el cañero y el ganadero.
  7. Considerar, prever, que el manejo del fuego va más allá de apagar incendios en las temporadas de estiaje. Diseñar estrategias para manejar el fuego que consideren la realidad de los territorios y de sus habitantes.

 

Estos no son los únicos temas, pero sí son los primeros pasos para enfrentar la crisis ambiental. Confiamos en que las autoridades tomarán las medidas necesarias para resolver de fondo la problemática de las ciudades y la de los territorios forestales.