Carta blanca al Real Madrid

Afectaciones de la compañia Oleorey y su filial PTB, socia de la empresa mexicana PEMEX, en la zona de tierra blanca y Papantla Veracruz, México.

¿Qué presidente de América Latina no le tomaría la llamada al presidente del grupo empresarial que liderea el ranking de constructoras en el mundo si, además, es el presidente del Real Madrid? Esta es la historia de un hombre que nació en un barrio humilde de Madrid, fue criado por los propietarios de una perfumería, y se convirtió en el líder del mundo empresarial del estado español. Un conseguidor, con todas las letras, que ha multiplicado sus negocios en México.

Por José Gil Olmos, Alejandro Gutiérrez, Marta Molina, Majo Siscar y Sandra Vicente.

Fotos: Duilio Rodríguez y Daliri Oropeza

Fecha: 23 de junio de 2019

Un grupo de niñas y niños pasa el balón en una cancha de cemento en Unión Hidalgo, una comunidad de Oaxaca ubicada en el Istmo de Tehuantepec. Es la parte más estrecha de México, una cintura de tierra entre dos océanos que mide solo doscientos kilómetros. En el horizonte se erigen filas de aerogeneradores de energía eléctrica que bautizan a los jugadores como “aerogubiños”, una contracción de “aero” y “gubiños”, gentilicio del pueblo.

Esa cancha, modesta y sin redes en las porterías, juegan al fútbol 527 niñas, niños y jóvenes vestidos con el uniforme blanco oficial del equipo más rico del mundo: el Real Madrid. Sus camisetas contrastan en una región donde todavía se ven los estragos del terremoto de septiembre de 2017, y donde 6 de cada 10 habitantes viven debajo del umbral de la pobreza.

Es una de las escuelas sociodeportivas de la Fundación Real Madrid que, presidida por el empresario Florentino Pérez Rodríguez, promueve siete proyectos de futbol en México para las poblaciones desfavorecidas. Una gran campaña de mercadotecnia para el club, en los mismos lugares donde el holding Actividades de Construcción y Servicios (ACS), propiedad del mismo empresario, tiene inversiones millonarias.

Florentino Pérez nació en un barrio humilde de Madrid y fue criado por los propietarios de una perfumería. Empezó de joven a cultivar su espíritu de tiburón de las finanzas. El olfato para los negocios, los apellidos que serían influyentes y las buenas compañías, le llevó a las cúpulas de partidos políticos como UCD, siglas bajo las que ejerció diversos cargos en el ayuntamiento de Madrid.

Hoy es el hijo pródigo del mundo empresarial del estado español. Un triunfador, con todas las letras. El máximo ejecutivo de España, según la revista Forbes, y la niña de sus ojos, el Real Madrid, el club más valioso del mundo: en mayo de 2019, el club deportivo estaba valorado en 3 mil 800 millones de euros.

El empresario llegó a la presidencia del Real Madrid en el año 2000. Su maniobra para llegar a lo alto del club blanco fue sigilosa, de despacho en despacho. No llevaba un pan bajo el brazo, pero sí el fichaje del icono azulgrana, Luis Figo. El nombre en clave del fichaje del portugués era ‘Hiroshima’. La detonación fue apenas una semana antes de las elecciones: con Figo de estandarte, no había nada que hacer. Florentino enseñó sus cartas y barrio la mesa, con el mismo modus operandi en el fútbol que en los negocios.

Porque Florentino Pérez no pone todos los huevos en la misma cesta. Su apuesta principal es el grupo empresarial Actividades de Construcción y Servicios (ACS), la mayor constructora de España y la que lidera el ranking de constructoras con más facturación internacional: sólo en 2018, cerró con un beneficio neto de 94 millones de euros, de los cuales sólo el 11 por ciento son los negocios en España.

Los activos y el futbol

Pérez Rodríguez se ha hecho famoso por presidir el equipo blanco, que según Forbes tiene ingresos anuales de 751 millones de euros. Migajas, comparadas con su otra cartera: ACS es la principal concesionaria española en el mundo y según sus últimas cuentas públicas (marzo 2019) su bolsa asciende a 72 mil millones de euros.

En 2000, ACS era la quinta constructora de España; seis años después, ya era la primera y hoy no hay quien le haga sombra. Una de las operaciones más importantes para este crecimiento fue la adquisición, en 2003, del Grupo Dragados, que la catapultó al tercer lugar a nivel europeo; en 2007 se hizo del control de la compañía alemana Hochtief, y el último pelotazo lo dio en 2018, con la compra de Abertis.

Florentino Pérez utiliza con frecuencia la imagen del Real Madrid para promocionar sus demás negocios. En septiembre de 2011, por ejemplo, la Fundación Real Madrid se asoció con la institución gubernamental Desarrollo Integral de la Familia (DIF) de Veracruz y juntos abrieron cinco escuelas sociodeportivas, en zonas donde las empresas de ACS desarrollan proyectos energéticos. En aquel entonces, el DIF era presidido por Karime Macías, la ahora esposa prófuga del exgobernador Javier Duarte de Ochoa, preso por actos de corrupción.

Al palco presidencial del Santiago Bernabéu se invita a la plana mayor del fútbol, la política y los negocios españoles e internacionales. Desde el rey de España, Felipe VI, hasta la entonces esposa del expresidente mexicano Enrique Peña Nieto, Angélica Rivera, quien en mayo de 2014 vió allí un partido del Real Madrid.

Un año antes, el 9 de julio del 2013, Florentino Pérez se reunió en la residencia oficial de Los Pinos con el entonces presidente Peña Nieto. A la reunión también asistieron los ministros mexicanos de Energía, Comunicaciones y Transportes y Medio Ambiente. También los directores de las empresas públicas Pemex y Comisión Federal de Electricidad, con quién ACS tiene convenios en México. Presidencia informó poco después de esta reunión que Dragados, filial de ACS, firmó el contrato de un gran proyecto de construcción de plataformas marinas en los yacimientos petroleros de Campeche.

Puertas giratorias

A pesar de haber dejado la política profesional a finales de los años 80, nunca se desligó de las esferas de la administración pública. De hecho, es el ejemplo del éxito de las puertas giratorias: empezó en la política a los 28 años como concejal en el Ayuntamiento de Madrid por la extinta UCD y fundó un partido político que no tuvo éxito de la mano del político y abogado de grandes empresas y de la familia real, Miquel Roca i Junyent, también consejero independiente en ACS.

Ahora, el empresario sigue aplicando esta práctica en sus negocios para asegurarse buenas relaciones en las administraciones públicas. Por ejemplo, el actual presidente de Avanzia, una de las marcas que agrupa una docena de filiales de ACS en México, es Francisco Gil Díaz, quien fue subsecretario de Hacienda y subgobernador del Banco de México en la década de los 90 y secretario de Hacienda entre 2000 y 2006.

Las puertas, no paran de girar: desde 2006 y hasta 2012, cuando ACS e Iberdrola se asociaron, esta última tuvo en su consejo de administración a Georgina Kessel Martínez, quien fue ministra de Energía con el PAN y titular de la Comisión Reguladora de Energía. También a Jesús Ramírez Stabros, quien era al mismo tiempo coordinador de vinculación de la Oficina de la Presidencia de la República de Peña Nieto.

También tuvo como director a Sergio Manuel Alcocer Martínez, exsubsecretario de Energía y posteriormente subsecretario de Relaciones Exteriores, en el gobierno de Felipe Calderón. El propio expresidente mexicano fue contratado en 2016 en Avangrid, filial estadounidense de Iberdrola.

Con estas credenciales, las 47 filiales de ACS en México obtuvieron 16 contratos del gobierno de Vicente Fox (2001-2006) por 6 mil 339 millones de pesos; 43 del gobierno de Felipe Calderón (2006-2012), por 44 mil 291 millones de pesos; y al menos 27 del gobierno de Peña Nieto, por 84 mil 709 millones de pesos, según una investigación de Proceso. En total, más de 6 mil millones de euros solo en contratos públicos en tres mandatos.

ACS se situaba en 2017 como la segunda constructora más importante de México. Los negocios de Florentino se concentran sobretodo en la explotación de petróleo y el gas. Pero los pozos y gasoductos son sólo una pequeña pieza del puzle: construcciones, parques eólicos, carreteras, presas hidroeléctricas, hoteles.

El modus operandi

Según el Atlas Global de Justicia Ambiental (2018), en el mundo hay 2 mil 316 conflictos socioecológicos relacionados con megaproyectos. Contaminación, rotura del tejido comunitario, explotación laboral o corrupción son algunas consecuencias del paso de las empresas.

ACS es una de las compañías firmantes del Pacto Global de empresas de la ONU, que establece que se deben cumplir los Objetivos de Desarrollo Sostenible y garantizar el respeto a los derechos humanos, a la negociación colectiva, la responsabilidad ambiental y evitar la corrupción. Pero algunas firmas se convierten en papel mojado. Lo demuestran comunidades como Papantla, en Veracruz, en la que ACS participa de la explotación de pozos petroleros que contaminan el agua de la zona.

“Cabe destacar el papel de la Secretaría de Medio Ambiente mexicana, que manipula las Manifestaciones de Impacto Ambiental. Trabaja en colusión con las empresas y los intereses económicos del gobierno”, dice Adriana Aguilar, investigadora de Asilegal.

México ocupa el lugar 138 de 180 en el Índice de Percepción de Corrupción y el cuarto en el Índice Global de Impunidad: “es un país muy favorable para la inversión privada extranjera, lo que abre la puerta a la corrupción”, dice Aguilar.

El modus operandi de entrada de estas empresas a las comunidades se repite, según la experta: falsas promesas de prosperidad y progreso, trabajo y salida de la pobreza e inversión para arreglar caminos, escuelas o centros médicos. Así, la empresa tiene los votos asegurados en las consultas que, por ley, deben realizarse en las comunidades antes de emprender este tipo de proyectos. “Se trata del mayor derecho de las comunidades, que sistemáticamente se ve vulnerado”.

Las consultas deben ser legales, libres e informadas, pero muchas veces sus resultados no se cumplen o las comunidades “se ven coaccionadas por los sobornos o las amenazas”. Y cuando las comunidades se dan cuenta de que esas mejoras no llegarán nunca, “ya es tarde, puesto que los líderes sociales o políticos ya han sido identificados y sobornados”.

En 2018 se detectaron (oficialmente) 49 agresiones y 21 asesinatos de defensores de defensores del medio ambiente en México.

Por su parte, a finales de marzo de 2019, ACS se convirtió en la empresa española con más multas por amañar contratos ante la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia.

Bajo sospecha

En México hay al menos dos investigaciones abiertas en el gobierno de Andrés Manuel López Obrador por contratos en los que está involucrada Avanzia.

Sólo un mes después de la investidura del nuevo presidente de México se hizo público un expediente que inhabilitaba a Avanzia para concursar en proyectos públicos en la Ciudad de México por un año y tres meses. Esta sanción fue a raíz del concurso para la construcción del Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (NAICM) en 2016, pues Avanzia presentó “irregularidades” en la documentación de los procesos de licitación.

Avanzia carga con la sanción, por ser la marca madre de ACS en México, a pesar de que fue su filial Dragados la que se presentó al concurso. De este modo, otras filiales del grupo de Florentino Pérez, incluida Dragados, pueden operar con total normalidad en México.

La inhabilitación, sin embargo, sí tuvo consecuencias en el seno de la empresa: la salida a bolsa de Avanzia se retrasó y su CEO fue sustituido. Además, la sanción significaba empezar con mal pie con el nuevo gobierno de México, por lo que los responsables del negocio industrial de ACS, con Eugenio Llorente a la cabeza, viajaron a México en la visita de Estado que hizo el presidente español, Pedro Sánchez, a finales de enero.

Eugenio Llorente, presidente de Cobra, filial de ACS, está imputado en España por un presunto desfalco de 600 millones de euros en la construcción de la planta desalinizadora de Escombreras, en Murcia. La misma Cobra se habría beneficiado en el mandato de Enrique Peña Nieto de la compra a sobreprecio de unas plantas de la empresa Agro Nitrogenados a Altos Hornos de México (AHMSA), propiedad del multimillonario Alonso Ancira Elizondo

El 22 de mayo pasado, la Fiscalía General de la República ordenó detener a Ancira en España, y emitió una orden de aprehensión contra el exdirector general de Pemex, Emilio Lozoya Austin –que estaba en la reunión de Florentino Pérez y el presidente Peña Nieto– al determinar que Lozoya pagó un soborno de 3.5 millones de dólares a Ancira en la transacción.

Pemex, bajo la dirección de Lozoya, adquirió estas plantas en estado de “chatarra” y contrató a la empresa Cobra en 2014 para rehabilitarlas. Según la Auditoría Superior de la Federación (ASF), Cobra obtuvo el contrato tras presentar una propuesta económica de hasta 260 millones de dólares, pero en noviembre de 2015 el monto aumentó a 443 millones de dólares. La auditoría observó que Cobra cometió irregularidades por cerca de 900 millones de pesos en la remodelación de las plantas; tres años después, la misma ASF observó que las cantidades multimillonarias que Pemex inyectó provocaron pérdidas superiores a 21 mil millones de pesos.

Cobra obtuvo el contrato para rehabilitar las plantas el 29 de agosto de 2014. Dos días antes, Pemex le había otorgado otro contrato mediante invitación restringida, por 559 millones 967 mil dólares, para edificar una planta de tratamiento de aguas y una productora de hidrógeno, así como para remodelar las plantas hidrodesulfuradoras de la refinería de Tula, en Hidalgo –la misma planta por la que la empresa brasileña Odebrecht supuestamente pagó 5 millones de dólares de sobornos a Lozoya–.

En otras palabras: en apenas dos días, los 27 y 29 de agosto de 2014, Pemex otorgó a filiales de ACS dos contratos por mil millones de dólares; ambos vinculados a proyectos salpicados por escándalos de sobornos.

Dos días después, el 1 de septiembre de ese año, el Real Madrid contrató de sorpresa y en el último minuto a Javier “Chicharito” Hernández, entonces sustituto en el Manchester United y emblema internacional del balompié mexicano.

En su edición 1981, Proceso reveló la coincidencia entre el otorgamiento de los contratos y el fichaje de Hernández en octubre de 2014, y una situación similar con la contratación del colombiano James Rodríguez, por 80 millones de euros, dos meses después de que el Grupo ACS obtuviera el contrato para construir y operar una carretera en Colombia, un proyecto de 700 millones de euros.

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