Cura asfixia a estudiante y luego oficia su misa para pedir justicia y perdón

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El sacerdote Francisco Javier Bautista ha sido puesto en custodia en el Reclusorio Norte de la Ciudad de México, después de que la Procuraduría General de Justicia hallara las pruebas suficientes para acusarlo de asesinar a Leonardo Avendaño, estudiante y diácono de la iglesia.

Días antes de su captura, el rector de la Parroquia de Cristo Salvador oficiaría una misa con el cuerpo presente de Avendaño, en la cual pediría justicia a las autoridades y perdón para el homicida del joven, quien ya estaría disculpado por parte de su iglesia.

Según autoridades, víctima y victimario convivieron antes del crimen, en el municipio de Tlalpan, cuatro horas continuas hasta que el párroco asfixiaría a su diácono, sin otro tipo de violencia.

El asesino saldría de su casa, con el cadáver del estudiante, a eso de las 4 de la mañana, según registran las cámaras del C-5.

Reportes explican que el sospechoso dijo intentar reanimar a Leonardo, sin éxito, echaría el cuerpo a su camioneta y lo llevaría hasta Picacho Ajusco para silenciar el cadáver que iría desnudo de la cintura para arriba.

Acto seguido, Francisco haría una llamada a un amigo, quien le ayudaría a escapar el 12 de junio pasado, dejando la camioneta del estudiante en el lugar.

Una vez recluido, el imputado solicitó duplicidad del término constitucional para definir su situación jurídica, derecho que le permitió audiencia el próximo lunes para ver si tocará proceso penal. De ser juzgado culpable en homicidio doloso, el sacerdote Francisco Javier Bautista podría alcanzar 50 años en la cárcel.

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