Hoy, se ha inaugurado la Cumbre de Libertad de Prensa: México, en la capital del país, donde comunicadores, conductores, legisladores y representantes del Gobierno Federal debatirán sobre la libertad de prensa en México y las Américas. Esto, organizado por el Comité para la Protección de Periodistas. Aquí, el texto inaugurativo de Joel Simon, director del Comité:

“Buenos días.

Es un placer estar aquí, regresar a México y tener el honor de reunirlos a todos en ocasión de esta cumbre sobre la libertad de prensa y un debate de máxima importancia. Antes de comenzar, me gustaría agradecer al Museo de Antropología y a nuestros socios de Article19, Red en Defensa de Derechos Digitales y Reporteros sin Fronteras, quienes han trabajado en el comité organizador y han apoyado este evento, así como a Rompeviento TV por proporcionar el servicio de streaming.

El jueves pasado, 12 de junio, fue un día terrible. La periodista Norma Sarabia fue asesinada en Tabasco.

En la década de 1990, ejercí de corresponsal en México. Era una interesante época para ser periodista en este país. Di cobertura al asesinato de Colosio, la rebelión zapatista, la devaluación del peso. Y cubrí, con demasiada frecuencia, los criminales ataques contra mis colegas de la prensa mexicana. Poco tiempo después de incorporarme al Comité para la Protección de los Periodistas en 1997, sicarios de un cartel casi logran asesinar a Jesús Blancornelas, el director fundador de Zeta, en Tijuana. El guardaespaldas de Blancornelas, Luis Valero, murió en ese ataque. Hoy Adela Navarro, directora general de Zeta y miembro del consejo consultivo del CPJ, moderará un panel sobre la crisis de protección e impunidad en México.

El asesinato de la semana pasada nos recuerda lo poco que ha cambiado en los últimos dos decenios. No es sólo una cuestión de números, pero vale la pena mencionar las cifras. Desde que comenzamos a recopilar estadísticas en 1992, más de 100 periodistas han sido asesinados en México, 50 de ellos en represalia directa por su labor. Además, 14 periodistas han desaparecido. Este nivel de barbarie ha convertido a México en el país más peligroso del hemisferio para el ejercicio del periodismo y en el de mayor violencia mortal contra la prensa en el mundo en lo que va de 2019.

Quiero decirlo con claridad: el nivel de violencia e impunidad contra los periodistas mexicanos representa una crisis para este país y una amenaza directa a la democracia mexicana. La prensa mexicana enfrenta otros desafíos serios, que van desde la vigilancia hasta las presiones financieras, y de los cuales se hablará en la cumbre de hoy. También es importante reconocer que las amenazas contra la libertad de prensa en México están vinculadas a tendencias más generales en la región y en el mundo. Más tarde, periodistas de Estados Unidos y Venezuela hablarán sobre los desafíos que enfrentan. El último panel de la jornada reunirá a funcionarios gubernamentales, periodistas y defensores de los derechos humanos para charlar sobre la publicidad oficial y la relación entre el nuevo Gobierno y la prensa.

Hablando del nuevo Gobierno, debo destacar que otra historia que cubrí cuando era corresponsal en México fue el ascenso de un popular político regional y desafecto priista llamado Manuel Andrés López Obrador, o AMLO. Yo lo acompañé en actos de campaña; lo visité en su casa en Tabasco. Era fácil hablar con López Obrador, y él reconocía que, pese a los defectos y las imperfecciones de los medios, éstos eran clave para el poder, algo que él pretendía abiertamente. Creo que el presidente reconocería y admitiría su dependencia de los medios para transmitir su mensaje sobre este país. López Obrador sigue siendo el presidente más accesible en la historia de México.

Debido a esta historia y esta relación, creo que el presidente tiene una oportunidad histórica de transformar la relación entre los medios y el poder y enfrentar la cuestión de la impunidad y la violencia contra la prensa. Pero se trata de una oportunidad pasajera. Me decepciona que el presidente haya permitido que sus diferencias con los medios se hayan convertido en algo tan personal. Me decepciona que, pese a nuestras insistentes invitaciones, el presidente no nos acompañe hoy para responder urgentes preguntas sobre la libertad de los medios, la protección y seguridad de los periodistas en todo el país y el futuro de la democracia mexicana.

Hablé anteriormente sobre lo que no había cambiado en México desde que yo vivía y trabajaba aquí como periodista, en concreto, la violencia contra la prensa. Déjenme decirles lo que ha cambiado. Hoy, los medios mexicanos son más independientes, más cuestionadores, menos dependientes del poder. Están más unidos en la defensa de sus derechos. Numerosas organizaciones defensoras de la libertad de prensa —nacionales e internacionales— están presentes en el país y colaboran en la defensa de la libertad de prensa. La cumbre, que no hubiera sido posible hace 20 años, es una manifestación de esta solidaridad.

Entonces hay un camino para avanzar, y espero que hoy podamos trazar el rumbo. No conozco cada detalle, pero sé que hay ciertos puntos de referencia. Debemos reconocer que las instituciones federales que se han creado para salvaguardar y proteger a los periodistas no han funcionado como esperábamos; pero no debemos permitir que la protección de los periodistas vuelva al ámbito de los estados. El derecho de todos los mexicanos a expresarse libremente está garantizado por la Constitución y el Derecho internacional. Le compete al Gobierno federal proteger ese derecho. Unos medios saludables son unos medios competitivos. Pero todos debemos trabajar juntos para proteger nuestros derechos básicos y la vida de nuestros compañeros. Como periodistas, debemos trabajar con independencia e integridad, y siempre conservar la confianza de la sociedad, al servicio de la cual estamos. Sin eso, estamos perdidos.

Ahora doy paso a un interesante y dinámico debate de profundas consecuencias para toda persona que se preocupe por el futuro de este país. Regresaré con ustedes al final del programa para compartir algunas ideas finales. Cedo ahora la palabra a mi colega Jan-Albert Hootsen, sin quien el programa de hoy no hubiera sido posible. Deseo expresar mi más profunda gratitud a todos ustedes, los participantes. Y a todas las personas que están presentes para observar y escuchar, muchas gracias por el interés y la preocupación.”

Leyó Joel Simon.