María Zenaida, la migrante masacrada por la Policía Federal

María Zenaida, la migrante masacrada por la Policía Federal pagina 3
Recuperada de Voz Alterna.

María Zenaida, joven nacida en El Salvador, viajaría a través de México en camino hacia Estados Unidos y hacia su padre, quien tenía en el extranjero desde 2009; María Zenaida iba en búsqueda de una vida menos complicada.

Su viaje iba tranquilo, según recopilaciones de chats que Voz Alterna documenta para contar su historia en contribución al contexto hostil que existe en México para los migrantes de estos tiempos.

Por Whatsapp y Facebook Messenger, María Zenaida Escobar Cerritos mantenía comunicación con su hermana Heidi, salvadoreña en Santa Cruz, California que se dedica a limpiar casas, allá en la ambición migrante.

Según cuenta la periodista Violeta Santiago, María Zenaida cumpliría 20 años el nueve de noviembre siguente, la más pequeña de 6 hermanas y un varón “quería saber cómo se ganaban los cheques” en Estados Unidos junto a Darío Escobar Lainez, progenitor que tenía media vida sin ver a su hija.

Con miedo, ansias, incertidumbre y harta motivación, emprendió el plan para llegar hasta su padre y hermanas al otro lado de México. Contactó a su coyote y se organizó con su familia para mantener una red de apoyo.

La joven Escobar se movió en vehículos particulares. Pagó por salida 4 mil dólares que liquidaría con 11 mil 700 más al llegar a su destino.

Hija, cuando usted viene viajando debe hacer amistad. Cuando usted compre una cosita, una comida, una tortilla o una soda, compártala con sus amigas, porque ahí se merece la amistad. Uno no sabe el camino cómo es“, aconsejaría Darío Escobar a su pequeña, preocupado.

La travesía llevó a María Zenaida hasta un Tabasco reforzado por el ejecutivo con miles de guardias nacionales y otros elementos  de seguridad federal.

En Villahermosa, María usaría sus últimos megas para cuidar la preocupación de sus seres queridos mientras seguía instrucciones de esperar unos días para continuar el éxodo. Estaba bien. Hasta que llegó el fin de semana y la Chevrolet Avalanche 2002 blanca se puso en marcha hacia Veracruz, donde serían retenidos por las autoridades.

La historia avanza hacia la trágica masacre que los Policías Federales escenifican en el kilómetro 26+500 en la carretera federal 180 Villa-Coatza. Dispararon a los migrantes, quienes se habían fugado del retén y dado pie a una persecución con final horrendo.

Algunos sobreviven, pero el rostro de María Zenaida Escobar Cerritos se apaga en el asiento del copiloto, lleno de plomo pagado con recurso nacional.

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