Thelma gana popularidad y hace una agitación en Guatemala. Hace 30 años, el Estado guatemalteco cometió genocidio contra el pueblo indígena; hoy, esta mujer llega a la contienda electoral con un respaldo social que ha sembrado por décadas

Texto: : Ximena Natera

Fotos: Simone Dalmasso / Plaza Pública

Mientras la clase política tradicional no sabe qué hacer con Thelma Cabrera, mientras se presenta hostil ante la mujer indígena que gana popularidad y puede pasar a la segunda vuelta electoral, el apoyo a su propuesta de gobierno crece cada día más entre los jóvenes de sectores rurales y urbanos. Thelma Cabrera desafía el sistema político de Guatemala.

Para ella y el Movimiento por la Liberación de los Pueblo (MLP), los resultados electorales ayudarán a medir qué tan lejos ha podido llegar su mensaje. La meta, afirman, es a largo plazo y no llevan prisa.

La entrevista con la candidata se aplaza un par de veces. Es el cierre de campaña antes de la elecciones del domingo 16 de junio del 2019 y el equipo del MLP realiza sus últimos actos públicos previo al veto.

Es jueves por la mañana y Thelma Cabrera se traslada por los caminos de Quetzaltenango, al norte del país. La entrevista se hace por partes pues la conexión telefónica es débil y la llamada se pierde. Sin embargo, la candidata contesta paciente y de buen humor.

Se presenta en español, que es su segunda lengua, y luego en maya mam. Es interrogada sobre la reacción de los grupos políticos criollos a su postulación.

—Más que el hecho de que sea una mujer indígena, lo que parece causarles indignación es que su propuesta de gobierno contempla formas de organización de los pueblos originarios para la población mestiza y criolla. ¿Le parece esto?

La candidata suelta una risa suave antes de responder. Ella es la segunda mujer indígena que contiende por el cargo político presidencial, la primera fue Rigoberta Menchú después de ganar el Nobel de la Paz.

—Los incomoda, y yo los entiendo –dice.

“El problema es que han vivido en una casa de cuatro paredes, donde nosotros estamos siempre afuera… ellos con sus títulos y su grupos siempre han elegido por nosotros y ya vemos que no se ha podido hacer nada con los títulos. Así que nos levantamos para pedir derechos pero ahora también tenemos que dar propuestas”.

Thelma propone que, por primera vez, los que siempre han estado afuera elijan, para sí mismos y para otros.

“No vamos a caer bien a quienes no han cumplido o han violado nuestros derechos, pero eso siempre lo hemos sabido,” dice.

Explica que su proyecto de gobierno, aunque basado en principios indígenas y diseñado para atender las necesidades más apremiantes de los pueblos originarios, el 70% de la población, no es un proyecto excluyente.

“Aquí en Guatemala somos cuatro pueblos, indígenas, Garífuna, Criollo y mayas y personas de todos los grupos se están sumando en torno a esta propuesta, porque es para todos.”

El plan de gobierno que propone el MLP está basado en 14 ejes principales, entre ellos la nacionalización de todos los servicios privatizados en el país; la recuperación del cultivo nacional con un enfoque de protección del territorio y el combate a la corrupción a través de la creación de una nueva CICIG, pero su proyecto principal es crear una Asamblea Nacional Constituyente Popular y Plurinacional.

Aunque este proceso electoral es la primera incursión de Thelma Cabrera en la política, la mujer no es ajena a la organización comunitaria. Desde hace dos décadas forma parte del Comité de Desarrollo Campesino (Codeca), un movimiento indígena, fundado en 1992, que lucha por la defensa de los derechos de los campesinos y del que se desprende el MLP.

Una de las luchas más grandes del Codeca en la última década ha sido por el acceso a la energía eléctrica como derecho humano, algo que los ha llevado a la notoriedad en los medios nacionales y les ha ganado la hostilidad del gobierno.

Durante su mandato, el ex-presidente Otto Pérez Molina, un militar señalado por crímenes de guerra durante el conflicto civil, calificó al Codeca como “un cáncer social” y creó de una fiscalía especializada para perseguir el robo de electricidad. En 2016 la ONU determinó que el Estado de Guatemala cometió detenciones arbitrarias contra varios miembros del Comité. Actualmente Pérez Molina enfrenta un proceso judicial por cargos de corrupción y enriquecimiento ilícito.

En parte, cuenta Thelma, fue esta persecución lo que llevó al Codeca a fundar un partido político y llevar su lucha de la calle a las urnas en 2018.

“Hemos presentado demandas a gobierno tras gobierno. La claridad de lucha y la conciencia nos ha llevado a que cada día nos fortalezcamos, hemos sido acosados, criminalizados, encarcelados y asesinados, pero en vez de que el pueblo desaparezca de la lucha, se van levantando y ahora nos juntamos”, dice Cabrera.

-—¿Por qué jugar en un terreno tan desigual, bajo las reglas de un sistema que siempre los ha dejado fuera?

“Hay que jugar en la cancha porque los criollos nos insultaron mucho, porque no nos creen capaz de gobernarnos y ésta es la prueba, para ellos y para nosotros también, que sí podemos y que tenemos propuestas”, dice.

La campaña de la candidata arrancó lenta, decidieron alejarse de los medios tradicionales y de los eventos en las ciudades principales. En su lugar dieron preferencia a los medios comunitarios y a las redes sociales. Un pequeño batallón de voluntarios jóvenes difunden los mensajes del partido con videos, fotos y memes que inundan Facebook y Whatsapp.

Al cierre de campañas la candidata Thelma ocupaba el cuarto lugar de intención de voto y el apoyo ciudadano se ha multiplicado en las áreas urbanas, principalmente entre los jóvenes.

“Ha sido divertido, cuando llegamos a los territorios donde tenemos estructuras, subimos al escenario, pedimos disculpas públicas, porque nos llegan mensajes privado para ir a sus casas a tomar café o un pan pero ya no tenemos tiempo para ir a todas”, cuenta Thelma.

Hace menos de 30 años en Guatemala hubo un régimen racista que llevó a cabo un genocidio, amparado por toda una estructura de poder que incluía políticos, ejército, policía y empresarios, y hoy, una mujer maya está presente en la carrera presidencial.

—¿Qué ha pasado desde entonces?, ¿qué cosas han cambiado para permitir esto?

—A través de nuestras luchas hemos avanzado en reivindicar nuestros derechos, esa democracia que nos pintaron nunca funcionó. Ahí es donde nuestra propuesta de tanto tiempo, empieza a resonar con los pueblos. El descontento, donde ha habido tanto horror, también es un espacio donde ha crecido la resistencia. No llevamos prisa.

—Su frase de campaña es “elijo dignidad”, ¿qué es elegir dignidad para usted, Thelma?

Es darle la vuelta a la tortilla, es darnos dignidad. Mostrar todo lo que es el poder del pueblo y tener herramientas para no vendernos ante la fantasía.

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