Un anuncio hecho por el presidente de la República me ha causado una emoción que no recuerdo haber experimentado ante un suceso así. Se trata de la llamada federalización de los servicios de salud. Me emocionó por todo lo que significa y que es el emprendimiento de una acción de enormes proporciones y cuyos resultados pueden tener grandes alcances en lo político, en lo económico y en lo social. Como sucede con todos los grandes cambios se enfrentan ahora grandes resistencias, no tiene nada que ver en sí con política, es física, se conoce como inercia. Esas resistencias son de la misma clase que los posibles beneficios, esto es, que hay intereses políticos, económicos y quizá sociales (tal vez los menos, pero creo que sí los hay), esto es, que son iguales pero de sentido contrario.

Después de la emoción, y como suele suceder en estos casos, sobreviene una etapa reflexiva. Sucede que el anuncio se hizo hace ya varios meses y no sabemos nada todavía. Supuestamente se viene, ya transcurridos seis meses, la integración al ámbito federal del segundo grupo de 8 estados que se sumará a los primeros ocho donde se incluyó Oaxaca (además de Guerrero, Veracruz, Tabasco, Chiapas, Campeche, Yucatán y Quintana Roo), se dijo que todo el proceso se completaría en dos años al final de los cuales todo el sistema de salud nacional estaría bajo la tutela de la federación. Pues bien, una cuarta parte de ese plazo ya ha transcurrido y por lo menos en Oaxaca no sabemos nada todavía. Los únicos probables indicios o al menos así lo sugieren algunos medios y los rivales políticos de AMLO, los hemos estado observando en el irregular abasto de medicamentos, lo cual no es ninguna novedad realmente, pero nada más.

El asunto se vuelve más personal con el asunto de la situación laboral de muchos trabajadores eventuales. En el sindicato (al menos en lo que corresponde a Oaxaca) dicen que contrariamente a lo que entendimos o creemos (¡y queremos!) entender los trabajadores eventuales, la federalización de los servicios de salud no implica necesariamente el otorgamiento de plazas de base para nosotros, aunque lo que sí es cierto es que el presidente dijo que se debe regularizar la situación de los trabajadores eventuales (nunca ha hablado de formalizados ni de regularizados, ojo) desafortunadamente no ha dicho todavía exactamente cuándo y cómo se hará y para acabarla de amolar recientemente se mencionó que se iba a regularizar a médicos y enfermeras, pero habemos más trabajadores eventuales que no somos una cosa ni la otra y la verdad es que se apoye únicamente a aquellos sería injusto. Y en este punto se desatan un sinfín de especulaciones, rumores, temores y la paranoia, porque algunos trabajadores creemos, con fundadas razones, que lo que se está gestando al interior de los servicios de salud de Oaxaca es ni más ni menos que una celada para un cometer un despojo subrepticio (o no tanto) de esas supuestas plazas, específicamente por la parte sindical. ¿Con qué finalidad? Pues con la de beneficiar al personal formalizado y regularizado de mayor antigüedad que al parecer reclama para sí esas supuestas plazas de base dejando a los trabajadores eventuales las suyas de regularizados y formalizados que si bien son mejores que un contrato como eventual tampoco igualan en prestaciones y prerrogativas a una de base. ¿Y por qué? Pues porque ellos son personal sindicalizado y los eventuales no lo somos (¡Oh!  ¿Y ahora quién podrá defendernos?) . Pero todavía hay más, por parte del sindicato se está convocando al personal eventual a realizar un trámite ante el ISSSTE para supuestamente cubrir el tema de la seguridad social aunque en realidad esta suerte de “afiliación” no trae aparejados los beneficios de seguridad social que sí se ofrecen al personal de base, formalizados y regularizados. Los que piensan mal dicen que hay una trampa en todo esto y que algunos podrían utilizar esta “afiliación” al ISSSTE para argumentar que en realidad los trabajadores eventuales no estamos “tan” desprotegidos, toda vez que podrían “demostrar” que contamos con la cobertura que ofrece esa institución en la materia y  podrían apoyados en esta falacia consumar con mayor facilidad el despojo de las supuestas plazas de base que supuestamente nos corresponderían con la federalización.

En lo personal estoy un poco confundido, ¿y si éste trámite es parte del inicio de la mencionada federalización? Lo que me ocasiona desazón es que parece ser que la iniciativa viene del sindicato y no de las autoridades como cabría esperar, según mis nervios, no me quedaría lugar a dudas si se presentara en los centros de trabajo una comitiva que se acreditara como representación del gobierno federal a dar información oficial y a recabar los datos de los trabajadores con la finalidad a que haya lugar o por lo menos si quien convoca pudiera exhibir documentos oficiales donde se justificara la necesitad y los objetivos del trámite. Tengo también muy presente que se ha rumorado con cierta insistencia que la sección sindical de Oaxaca (seguramente en complicidad con autoridades estatales y no solamente la actual) de alguna forma ha estado obteniendo beneficios con todos esos manejos que se traen con la situación de los trabajadores eventuales.

Yo percibo nada más y nada menos que una injusticia monumental en todo esto. ¿Con qué argumentos pretenden quedarse con esas supuestas bases? Pues el principal es que ellos tienen más antigüedad y de alguna manera retorcida les corresponden, lo que para empezar es un disparate. Dicen además que las denominaciones “Formalizado” y “Regularizado”, que se inventó la Secretaria de Salud estatal supuestamente para diferenciar el origen de los recursos con los que se cubre su sueldo, no están reconocidas a nivel federal así que técnicamente serían “Eventuales” de mayor antigüedad.

Pero atención, ellos ya tienen un nombramiento, cosa de la que los verdaderos eventuales carecemos y además el contrato que aquellos tienen es por tiempo indefinido (el del personal de base supongo que es permanente o quizá es igualmente de duración indefinida), lo cual es precisamente lo contrario de un contrato por un periodo determinado como el que tenemos aquellos que de verdad somos eventuales. Así es que definitivamente no lo son.

Para mí todo esto no podría ser más que una canallada y pienso que sus alegatos carecen de sustento, el derecho que creen tener no existe, simplemente deberían aceptar que a ellos en su momento y en su circunstancia les tocó cierto trato y ahora a nosotros nos ha tocado otro porque es otro momento y otra circunstancia, es simple. Lo siento mucho pero así es.

Lo que se requiere en esta situación es una decisión salomónica, quizá lo ideal, no estoy seguro si lo más viable, sería recurrir al subterfugio de otorgar base a todos, para que no se arme una melé, aunque sorprendentemente hay compañeros trabajadores eventuales que están muy resignados y les conceden la razón a aquellos que claman sus supuestos derechos sobre algo que no les pertenece. Algo que me parece muy raro es que recientemente y muy convenientemente se está creando, si no es que ya se creó, un nuevo sindicato de trabajadores de salud. ¿Con la finalidad de dividirnos? Tal vez. Hace unos meses se propagó un rumor según el que, precisamente, algunos intereses oscuros estaban buscando dividirnos y estaban queriendo poner al frente de esa escisión a cierto delegado sindical actual, conocido golpeador, que inexplicablemente está ahí incrustado y quien sin ningún pudor abiertamente reconoce que su lealtad no está con el secretario general actual.

 

Adrián Lobo

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