Chilpancingo.- El estilista José Eduardo Serafín Campos fue asesinado a navajazos un 8 de julio. Diecisiete días después, a Sandy, una mujer transgénero y una niña de tres años de edad, junto a su abuela de 51 años las mataron en hechos distintos.

A José Eduardo sus amigos le decían Lalo, el apodo más común; Katy, Katerin o Gorda. Era muy querido entre los estilistas en Chilpancingo, quienes este año han sufrido la pérdida de otros colegas asesinados con crueldad, uno de ellos “El Ferrari”, Manuel Castro, a principios de abril.

 

Al otro día del asesinato brotó en Facebook la consternación. Amigos, otros estilistas y clientes, exigieron justicia.

 

El cadáver de Lalo fue encontrado en su departamento. Vivía en la colonia Moctezuma, al poniente de la capital, por el viejo libramiento a Tixtla. Tenía golpes y puñaladas. Su homicidio fue reportado al número de emergencias 911. Los primeros peritajes indicaron que lo torturaron, porque las heridas tenían distintos niveles de profundidad. En los mensajes dedicados a Lalo vía Facebook, sus amigos lo recuerdan sonriente, cariñoso, escandaloso, divertido. En sus fotos Lalo está acicalado.

 

Llegó a Chilpancingo en 2009 de Zihuatanejo, Costa Grande, de donde era originario, para desarrollarse como estilista. Acababa de cumplir 30 años. Varios de sus clientes de la estética que tenía poco de haber montado en el centro de la ciudad, lamentaron la saña con la que lo mataron. Lo dejaron irreconocible.

 

Al igual que a El Ferrari, lo hicieron sufrir. El cadáver de este hombre de 45 años lo dejaron enterrado en el jardín de su casa.

 

El Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP) registró 2,414 asesinatos sólo en julio en todo el país. Un promedio de 78 homicidios diarios. En Guerrero, de acuerdo a casos difundidos por los medios de comunicación, hubo 148 víctimas de homicidio doloso en este mismo mes. Aun cuando el número de víctimas ahora es menor en comparación con el año pasado, todavía asesinan a cinco personas en promedio al día.

 

Amapola Periodismo desglosó con diversas fuentes los homicidios. Separamos del total de víctimas, los crímenes de odio: casos como los de Lalo y Manuel, ambos homosexuales asesinados con brutalidad, por su orientación sexual y su identidad de género, a la fecha han ocurrido cinco; y las mujeres, donde organizaciones como la Asociación Guerrerense contra la Violencia hacia las Mujeres alertan un aumento de crímenes.

 

Este año han ocurrido hasta julio, según conteos periodísticos, 85 asesinatos de mujeres, la mayoría en Acapulco y Chilpancingo. Sólo en julio ocurrieron 15 casos.

 

Dos de ellos ocurrieron el 25 de julio, alrededor de las siete y media de la noche en la colonia CNOP, al oriente de la capital. Personas armadas dispararon contra una mujer de 51 años que vendía chicharrones por la celebración de Santiago Apóstol; su nieta de tres años, sentada enseguida, fue herida durante el ataque y murió horas después en el hospital.

 

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Dos días antes del doble feminicidio de la colonia CNOP, el 23 de julio, el gobernador de Guerrero, Héctor Astudillo Flores, quiso quitarles peso a los homicidios. “No vivimos en un paraíso”, dijo a reporteros. Si bien, el gobierno federal reporta una disminución del 30 por ciento en el número de casos, se incrementó la cifra de sectores afectados y en formas de violentar a las víctimas.

 

Al otro día, el 24 julio, fue encontrado el cadáver del vicepresidente de la Cámara Nacional del Comercio (Canaco) en Chilpancingo, Jorge Ochoa Parra, y se reportó la desaparición del coordinador operativo de la Policía Municipal de Chilpancingo, Edson Omar Cruz Peláez. Cinco policías de esa corporación fueron presentados como testigos para declarar al respecto, por su presunta participación. El proceso sigue, pero los policías lo llevan en libertad.

 

No es la primera vez que se vincula a la Policía con casos de desaparición y asesinato. En diciembre del 2017 policías municipales de Chilpancingo fueron acusados del asesinato de dos jóvenes y la desaparición de uno, de un total de siete jóvenes que corrieron esa suerte.

 

De acuerdo al SESNSP hasta junio han ocurrido 30 secuestros. El secuestro del empresario conmocionó a la opinión pública. Pioquinto Damián Huato, presidente de la Canaco en Chilpancingo, difundió el video que captaron las cámaras del negocio de venta de accesorios para mascotas, propiedad de Ochoa Parra.

 

A la una y media de la tarde del martes 23 de julio dos hombres armados llegan al negocio de Ochoa. Uno saluda.

 

–Buenas –dice.

 

Los empleados y Jorge Ochoa responden al saludo. Los dos hombres sacan las armas que traen enfundadas entre la pretina del pantalón.

 

–¡Carnal aguanta, yo no he hecho nada! – arguye el empresario.

–Nos vas a acompañar camarada –le ordena un armado.

–Te juro que yo no he hecho nada…

 

En el video de 43 segundos se observa cómo se llevan al empresario. Damián contó a los reporteros que sí pidieron un rescate de 500 mil pesos, pero el empresario apareció a las cinco de la mañana del 24 de julio.

 

Sobre los carriles norte a sur de la lateral del bulevar Vicente Guerrero a la altura de la colonia José López Portillo fue hallado el cuerpo de Jorge Ochoa, muerto con un impacto de arma en la cabeza y envuelto en una lona. Estaba completamente golpeado. Ochoa se había salvado de un ataque 20 meses atrás, en diciembre de 2017, cuando intentaron matarlo a balazos, mientras manejaba sobre la avenida Benito Juárez.

Nota completa: https://amapolaperiodismo.com/menos-homicidios-mas-violencia-al-matar