Este domingo, en el marco de la primera Feria Regional del Libro y de la Lectura “Víctor de la Cruz”, se llevaron a cabo la Lectura comentada del libro “Ca Guichu guendarieedasiló (Las espigas de la memoria)”, de Esteban Ríos Cruz y la mesa redonda “La preservación de la lengua zapoteca en Oaxaca”.

En la mesa se contó con la presencia de tres investigadores hablantes del zapoteco, Manuel Ríos Morales, originario de la Sierra Norte; Oscar Méndez Espinosa, de la Sierra Sur y Vicente Marcial Cerqueda, del Istmo de Tehuantepec.

Manuel Ríos habló sobre el desplazamiento de la lengua zapoteca y de cómo los maestros de la sección 22 han hecho esfuerzos a través del PTEO para el rescate de las lenguas.

Asimismo, recalcó el trabajo importante que hizo Víctor de la Cruz en su tesis de doctorado al estudiar la cosmovisión de los zapotecas, cuestión que se hace importante retomar en nuestros días, pues una lengua también engloba ritos, religión y costumbres de los pueblos en su pasado y su presente.

De su parte, Oscar Méndez subrayó el hecho de que hay poblaciones zapotecas que ya no manifiestan una resistencia ante la desaparición de su lengua; el desuso de una lengua conlleva a su extinción y lo que antes se conoció en la región de la Sierra Sur como zapoteco, ahora es llamado “un mal español”.

“El zapoteco tiene un pensamiento antropomórfico en todas sus 62 variantes dialectales, todo lo que nombramos tiene cabeza, pies, manos, estamos representados en nuestra lengua, el pueblo zapoteco es un pueblo profundo”, dijo.

A pesar de ello, no se logra ver mucho futuro, “los niños de cinco años no hablan zapoteco, cuando esos niños tengan 80 años no habrá nadie que enseñe la lengua a nuevas generaciones”.

A su turno, Marcial Cerqueda afirmó que según el INEGI, 60 por ciento de la población en Juchitán habla zapoteco, en su mayoría adultos mayores, pero escasos niños, “la pérdida del zapoteco es un problema público que requiere de recursos públicos”, señaló.

Si bien el futuro del zapoteco no es alentador, no se deben abandonar los esfuerzos para que la lengua pueda fortalecerse, así como el mito de la semilla de maíz que nos dice que con una semilla se puede sembrar grandes campos de maíz, concluyeron.

Por otro lado, en la presentación del libro “Ca Guichu guendarieedasiló”, de Esteban Ríos, originario de Ixtaltepec, se contó con la presencia del autor y del joven poeta Nelson Guerra, quien hizo comentarios sobre la obra por la que en 2018, el autor fue galardonado con el premio Nezahualcoyotl de Literatura en Lenguas Mexicanas.

Nelson Guerra comentó: “Las artes nos dan la oportunidad de contactar con nuestras emociones, la poesía es el camino que Esteban Ríos ha elegido para ello, “Las espigas de la memoria” desgrana el alma zapoteca con su poesía”.

“Ca Guichu guendarieedasiló”, es un poemario escrito en zapoteco y en español y está dividida en tres apartados: Remolino de polvo, las hojas tiernas del tiempo y mi corazón es una nutria, las cuales, según el autor, exploran las miradas del amor en diferentes momentos del zapoteca.

El primer apartado hace referencia, dijo Ríos, a la infancia y sus recuerdos; el segundo, habla sobre el amor libre y los rituales de la vida zapoteca y el tercero hace referencia a las nutrias, que cuando están a punto de dormir, se toman de las manos para no perderse, es decir, hace referencia al amor puro, a ese que sostiene el alma del mundo.

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