Texto y foto: Diana Manzo.

Juchitán, Oax.– Aún con el corazón roto y con tristeza, mujeres que participaron en las  cocinas comunitarias creadas por el artista plástico “Francisco Toledo” para dar alivio a los damnificados durante el sismo del 2017, en Juchitán,  lo recordaron con tamales y un rosario al cumplirse nueve días de su fallecimiento.

Debajo de una carpa de lona que se instaló sobre la Avenida Insurgentes de la séptima sección, muy cerca de la bodega de alimentos que surtía a las cocinas comunitarias, las mujeres se organizaron a través de donativos y elaboraron 600 tamales de mole rojo, que son los tradicionales en este tipo de celebraciones luctuosas.

Para los tamales se utilizaron 60 kilogramos de carne, 55 litros de masa, más de 40 kilos de  tomate rojo así como ajos, cebollas, chile guajillo y tres tercios de hoja de plátano, que sirvió como envoltura.

Una vez cocinados todos los ingredientes bajo la supervisión de la cocinera tradicional Sebastiana Orozco Gurrión, las casi treinta mujeres elaboraron los tamales y recordaron el “gran corazón” que tuvo el maestro Toledo que sin conocerlas las apoyó con alimentos.

Mientras sus manos se movían para elaborar este peculiar alimento, las mujeres recordaron en zapoteco que se pusieron tristes y melancólicas cuando se enteraron por una bocina altoparlante comunitaria por la muerte de “Chico Toledo”.

Rosalinda Guerra López y María Dalia Guerra Salinas resaltaron que a pesar de qué nunca  conocieron al maestro Toledo de forma física, lo llegaron a admirar porque “tocó su corazón” y mandó ayuda a los juchitecos.

Nosotras donamos nuestro tiempo  y esfuerzo, pero el maestro donó los alimentos, qué gran corazón tuvo, porque qué hubiéramos hecho sin su ayuda, no teníamos casa y mucho menos dinero para comprar comida, él nos alivió mucho, por eso lo recordamos”.

Todas ellas expresaron que les causa tristeza porque se fue “tan rápido” “ese hombre tan bueno”  y sin visitar Juchitán, porque sí hubiera llegado “le habrían hecho fiesta” por su gran solidaridad y amor.

Él ayudo mucho, más que el gobierno, nos daba tortillas, carne, mucha comida, verduras, nosotras lo preparábamos y lo regalábamos a nuestros vecinos, a los niños, a los abuelos, así le hicimos durante varios meses, ese hombre fue muy bondadoso”.

Alrededor de las 7:00 de la noche, los tamales se compartieron después del rosario dedicado en memoria del maestro Toledo  a quien ellas llaman “chico Toledo o Chico Min” , en donde también le colocaron una ofrenda con flores y velas.