Texto y fotos: Emilio Godoy | Inter Press Service / Pie de Página

VILLA DE ZAACHILA, OAXACA.– Reyna Díaz cocina frijoles, pollo, cerdo y postres en su olla solar, que instala en el patio abierto de su casa, en un barrio marginado de la periferia de este municipio de Oaxaca.

“A mi familia les gusta cómo quedan. La uso a casi diario, me ha beneficiado mucho”, dijo Díaz a IPS, mientras mezclaba los ingredientes de cochinita pibil (tradicional platillo de cerdo marinado con especias y achiote, un colorante natural), que luego colocó sobre las láminas de aluminio del horno, alrededor de la olla, que reflejan la radiación que calienta el receptáculo.

Antes de recibir en marzo esta cocina u olla solar, esta vendedora de atole y jefa en solitario de un hogar con un hijo y una hija, descreía de la posibilidad de cocinar con los rayos del sol.

“Fui aprendiendo con las señoras. Fue difícil, nos tocó picar piedra, era totalmente desconocido. Ahora hay más apertura de la gente, porque hay más información sobre el potencial solar. En las áreas rurales, la gente lo entiende más”.

Lorena Harp

“No sabía que se podía, me preguntaba si se iba a cocer la comida. Cosa más admirable”, relató esta pobladora de la colonia (barrio) popular Vicente Guerrero, en Villa de Zaachila, este municipio con unos 43.000 habitantes.

A las personas de la Vicente Guerrero les une la pobreza, con viviendas que cuentan con electricidad y agua potable y donde las mujeres que alternan sus trabajos informales con el cuidado de sus familias.

Antes, Díaz guisaba con leña y gas licuado de petróleo (GLP), cuyo consumo ahora ha limitado y le dura más tiempo. “He ahorrado bastante”, aseguró.

Vecinas de este barrio, donde abundan las casas de chapas de latón y las calles sin pavimentar y sin alcantarillado, recibieron capacitación sobre la cocina, su utilización y sus beneficios, y al obtenerlo, se convirtieron en sus promotoras. También organizan demostraciones en sus casas para intercambiar recetas, degustar sus platillos y difundir los cambios positivos que le han aportado los aparatos.

Las cocinas solares son dispositivos que permiten preparar alimentos con la radiación como fuente de energía, pues funcionan como un invernadero que, al concentrar el calor, cuecen la comida. Disponen de un hueco u olla rodeada de unos alerones, captura lo radiación solar con su forma parabólica y la refleja hacia el recipiente con la comida.

Entre sus ventajas figuran ser otra alternativa para la cocción rural, porque permite guisar sin necesidad de electricidad o combustibles sólidos o fósiles; pasteurizar agua para potabilizarla; evitar la tala y contaminación; respirar humo del fogón y utilizar energía renovable.

Pero estas cocinas no funcionan en días lluviosos o nublados, el proceso de cocción es largo, comparado con las estufas tradicionales, y se tienen que utilizar al aire libre.

En México, un país con 130 millones de habitantes, unos 19 millones utilizan combustibles sólidos para cocinar, hábito que ocasionó unas 15.000 muertes prematuras en 2016 por la ingestión de partículas nocivas, según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).

El principal material consumido por 79% esos hogares es el GLP, seguido por la leña o carbón (11% ) y gas natural (7%).

En Oaxaca, el gas y la leña representan cada uno 49% del consumo familiar, mientras que el resto recae en otros combustibles.

De los más de cuatro millones de habitantes del estado, 70 % vivía en pobreza en 2016 y casi 27 % ciento sufría pobreza extrema, según el Inegi. El 26 por ciento padecía carencia por calidad y espacios en la vivienda y 62 por ciento, por acceso a servicios básicos.

Asimismo, aparece entre los tres estados mexicanos con mayor pobreza energética, cuando un hogar destina más de 10 por ciento de su ingreso a la compra de insumos energéticos.
Un proceso cocinado lentamente

La olla solar puede combatir algunos de esas precariedades

En 2004 arrancaron los primeros intentos por repartirlas en Oaxaca. En 2008, activistas crearon la iniciativa “Energía solar para puestos de comida móviles en México”, con patrocinio de tres instituciones suizas: la ciudad de Ginebra, la cooperativa SolarSpar y la no gubernamental GloboSol.

Así nació en 2009 Cocina Solar México, un colectivo dedicado al aprovechamiento y uso de energía solar en la cocina y procesos alimentarios. Con el apoyo de la no gubernamental Solar Household Energy (SHE en inglés), con sede en Washington, se construyó un prototipo, económico y elaborado con materiales ligeros.

Este trabajo fue publicado originalmente por IPS-Inter Press Service, con quien la Red de Periodistas de a Pie tiene un acuerdo para la difusión de sus materiales. Puedes consultar la publicación original en este link.

Nota completa: https://piedepagina.mx/mujeres-trasladan-sus-cocinas-al-sol/