Texto: Humberto Cruz.

El fracaso total en la captura y liberación de Ovidio Guzmán en Culiacán, Sinaloa, dejó un saldo preliminar de 8 muertos, 15 heridos, 55 reos fugados, 42 autos de civiles robados, 9 de ellos quemados; en más de 40 enfrentamientos armados 7 vehículos militares y un helicóptero fueron dañados con el arsenal de guerra que utilizaron los sicarios.

Además de la humillación a las fuerzas armadas y el descrédito de México ante la comunidad internacional.

Pero la cadena de errores no había terminado, en menos de 15 horas el gobierno federal ofreció 5 versiones distintas de los hechos, Alfonso Durazo mintió al país al señalar en conferencia de prensa que fue un hecho fortuito derivado de una agresión a las fuerzas federales; desde Oaxaca, el presidente López Obrador tuvo que precisar que fue la ejecución de una orden de aprehensión con fines de extradición.

Con todo y eso, Durazo insistió en la ambigüedad y señaló que el hijo del Chapo nunca fue formalmente aprehendido.

La torre de enredos se desmoronó cuando el Secretario de la Defensa Nacional, el General Luis Cresencio Sandoval, tuvo precisar que fue un operativo civil, mal planeado, peor ejecutado y sin notificación suficiente y oportuna a las fuerzas armadas.

El fracaso tiene nombre y apellido: Alfonso Durazo, el Secretario de Seguridad Pública y Protección Ciudadana quien ocupó el cargo sin ninguna experiencia o preparación para enfrentar el reto de la inseguridad en México y el desafío de las bandas del crimen organizado.

Su historia esta plagada de inconsistencias y traiciones; durante 24 años fue militante del PRI, llegó a ser secretario particular de Luis Donaldo Colosio, renunció al tricolor en el año 2000 cuando no le dieron una diputación federal, en plena batalla electoral cambió de bando y se sumó a la campaña del PAN con Vicente Fox como abanderado.

Sus simpatías con el blanquiazul duraron apenas 4 años, abandonó a la pareja presidencial en el 2014 y renuncia al cargo de vocero de la presidencia; luego da lectura a una carta de 19 cuartillas en donde revela detalles del ejercicio del poder entre Vicente Fox y Martha Sahagún.

En el 2006 se sumó a las filas del PRD y se pegó a la candidatura de Andrés Manuel, lo hicieron candidato a senador por su natal estado de Sonora pero perdió, perdió él en las casillas donde ganó López Obrador.

Finalmente, ya instalado en Morena, estuvo cerca del candidato y así llegó a la Secretaría de Seguridad Publica y Protección Ciudadana, él fue el responsable de la tardía respuesta institucional en la explosión del ducto de PEMEX en Hidalgo que dejó un saldo de 93 muertos y 46 heridos.

En el asesinato de 14 policías en Michoacán, los 13 presuntos sicarios abatidos en Guerrero, los enredos en el diálogo con las autodefensas que salpicaron a la Secretaría de Gobernación y las agresiones impunes en contra los militares en Chiapas, Tamaulipas, Puebla y el Bajío, llevan también el sello de Alfonso Durazo Montaño.

Ante los dirigentes y militantes de MORENA, PRI, PAN y PRD, donde ha militado, y ahora ante los órganos internacionales de seguridad e inteligencia, el secretario Durazo es cada día más impresentable.