Texto: Humberto Cruz.

México parece un paraíso de impunidad, no importa el partido que gobierne; la violencia, el abuso, el cinismo, la protección política y la tolerancia excesiva son el caldo que fermenta el resentimiento social.

Ayotzinapa, Tlatlaya, San Fernando, Nochixtlán, la Guardería ABC y el saqueo de las finanzas del país son el legado del gobierno pasado que sigue impune. Con el nuevo gobierno sólo cambió la estafeta, los 90 muertos por la explosión en Tlahuelilpan, Hidalgo; la investigación por la muerte de la gobernadora de Puebla, Martha Erika Alonso y su esposo Rafael Moreno Valle siguen esperando y engordan los expedientes en cartera y adelgazan la confianza.

Jaime Bonilla, el gobernador de Baja California, cambió la constitución para gobernar 5 años y no dos como marcaba la elección, la renuncia del magistrado Medina Mora, la liberación de Ovidio Guzmán y las facilidades para la fuga de Carlos Romero Deschamps con todo y su dinero hacen más espeso y podrido el fango que llaman ley.

En Oaxaca las cosas no son muy diferentes, el caso de Abraham Ramírez y el asesinato de un agente de investigación y tortura a otras 8 personas y dos policías estatales, La Masacre de Santa María Ecatepec donde 13 personas fueron asesinadas a sangre fría, la incursión de un grupo armado en Santa María Ozolotepec que recorrió casa por casa para matar a 3 personas y llevarse a dos más, los más de 20 dirigentes, hombres y mujeres, de sindicatos que fueron asesinados y el saqueo del IOCIFED en este gobierno navegan plácidamente en un océano de impunidad.

La toma recurrente de la caseta de peaje en Huitzo, la invasión de ambulantes en el zócalo y el andador turístico, los bloqueos de carretera alentados por las mismas autoridades de la región del Istmo, la invasión de rutas por parte de taxistas de la zona oriente de la ciudad, el despojo de predios en Xoxocotlán, en Huatulco y en otras regiones hacen más grande el nido.

La semana pasada se anunció la captura del presidente municipal de Jalapa de Díaz, Arturo García Vásquez, es un buen paso pero muy pequeño frente a la dimensión del crimen en la Sierra Mazateca y la Cuenca del Papaloapan.  En esa zona16 personas fueron secuestradas y están desaparecidas, 11 en Huautla, 5 en Jalapa de Díaz y en una más en San Pedro Ixcatlán.

En la Fiscalía existen al menos 700 carpetas de investigación por homicidio; el 45 por ciento de ellas con características de ejecución y el resto por conflictos políticos y problemas interpersonales.

El problema ahora ya no es solo de las autoridades, López Obrador y Alejandro Murat dejarán los cargos, pero la violencia y la impunidad siguen creciendo.

Los movimientos sociales en Bolivia, Ecuador y Chile son una poderosa llamada de atención; sus razones políticas y económicas ponen a prueba a los grupos dominantes,  a las estructuras financieras,  a los organismos multilaterales y a los partidos que gobiernan.

En México también hay descontento por los modelos económicos, también hay polarización política, pero a diferencia de sudamérica  aquí hay mucha violencia, muchas armas y cada día hay menos paciencia.

¿Quién anida el huevo de la serpiente?