A la Doctora Nad y los Doctores Chris, Alejandro y Juan Manuel.

 

El Día Internacional del Médico, que nació como el Día Panamericano del Médico, se instituyó en  honor al médico y científico cubano Carlos Juan Finlay Barrés que fue el primero en postular, desde 1881 y sin haber podido demostrarlo, que la temible fiebre amarilla era transmitida por medio de la picadura del mosquito conocido con el nombre de Aedes aegypti, específicamente por la hembra de la especie. Si el nombre del bicho le suena conocido es porque es también el vector (agente de transmisión) responsable de la transmisión, valga la redundancia, de los virus que ocasionan en humanos el dengue, zika y chikungunya. Toda una fichita el animalito, ¿no le parece?

La fecha fue proclamada como tal por la Organización Panamericana de la Salud en el Congreso Panamericano celebrado en Dallas, Texas el año de 1953 a propuesta de la Federación Médica Argentina presentada por el Dr. Remo Bergoglio (sin parentesco conocido con Jorge) como forma de reconocer y homenajear al médico cubano y su trabajo, que se dice fue indirectamente responsable de la conclusión del canal de Panamá y que dedicó parte de su vida a estudiar la mencionada enfermedad y fue fundador de la Oficina Sanitaria Internacional en 1902, antecedente de la misma O.P.S. (https://es.wikipedia.org/wiki/Día_del_Médico)

Sus detractores llamaban al Dr. Finlay “el hombre mosquito”, sin embargo el tiempo y la ciencia le dieron la razón a la postre. Resulta que el médico y coronel del ejército de Estados Unidos, Walter Reed, quien desde 1899 había estado de forma intermitente comisionado en Cuba para estudiar las enfermedades tropicales que habían ocasionado tantas bajas entre sus filas, entre ellas la fiebre amarilla o “peste americana” que causó más de 2000 víctimas durante la guerra contra España, en Cuba, fue quien encabezó la Comisión de la Fiebre Amarilla que terminó por demostrar el papel del mosquito en la transmisión de la enfermedad descartando entre otras la creencia de que la ropa usada por los enfermos se contaminaba con el patógeno que podía ser transferido así de un individuo a otro. Como ha ocurrido en otros casos, la investigación de la Comisión de la Fiebre Amarilla rozó el heroísmo y el delirio, pues primeramente fue conformada por voluntarios y luego varios de los integrantes deliberadamente permitieron ser infectados con la enfermedad que es potencialmente mortal, aunque si bien es cierto que había un incentivo de $ 100.00 dólares por exponerse al contagio y $ 100.00 adicionales en caso de contraer la enfermedad y además fueron debidamente enterados de los riesgos. En gran medida fueron los resultados de esas investigaciones los que permitieron contener las grandes tasas de mortalidad que 30 años antes impidieron (entre otros aspectos) a los franceses construir en gran escala en la zona donde posteriormente los norteamericanos erigieron finalmente el canal de Panamá. Actualmente hay en ese país una placa dedicada al recuerdo del Dr. Finlay en donde se reconoce su invaluable labor. (https://es.wikipedia.org/wiki/Walter_Reed).

La Comisión fue asesorada por el mismo Finlay a pedido de la propia Comisión, de hecho el Dr. Reed personalmente acudió con el Dr. Finlay después de meses de labor infructuosa, casi como medida desesperada y según mis propias palabras por no dejar sin probar ninguna hipótesis, por mucho que no le dieran ningún crédito. El propio coronel Reed se mantenía sumamente escéptico sobre las teorías del Dr. Finlay quien por supuesto que accedió y proporcionó a la comisión los expedientes de 104 experimentos realizados por él mismo además de instrucciones detalladas de cómo llevarlos a cabo y huevecillos del susodicho mosquito. Como buen militar recto y honesto Reed no tuvo reparos en escribir después humildemente:

 

“Al Dr. Carlos Finlay, de La Habana, debe dársele crédito total, sin embargo, por la teoría de que la fiebre amarilla la propaga un mosquito, teoría que expuso en un trabajo presentado ante la Academia de Ciencias de la mencionada ciudad, en la sesión celebrada el 14 de agosto de 1881”.

Escribió además: “Todos conocíamos bien al Dr. Finlay”, escribe, “pero en verdad nos inclinábamos a considerar sus ideas muy a la ligera, especialmente yo . . .”

(Cuadernos de la comisión sanitaria. La labor de la Comisión Reed)

Otro mérito que se atribuye a Walter Reed es el de implementar un contrato para los voluntarios donde se estipularon las condiciones a las que debían someterse, se trataba de un documento que es considerado nada menos que el antecedente directo de lo que ahora se conoce como “Consentimiento informado”. Consta en los registros de la investigación la preocupación y las medidas que tomó la Comisión para asegurar que los participantes entendían cabalmente el riesgo que entrañaba la actividad además de dejar siempre la puerta abierta para retirarse del experimento en caso de decidirlo así. Se dice que el Día del Médico es cada 3 de diciembre pero que si se estableciera un Día del Consentimiento Informado tendría que ser cada 13 de septiembre, fecha de nacimiento de Walter Reed.

(Ética de la Investigación científica: la fiebre amarilla, la Comisión Reed y el origen del consentimiento informado, Fernando Suárez-Obando, Adriana Ordoñez. https://www.elsevier.es/es-revista-infectio-351-pdf-S0123939210701120)

 

Sin embargo en el concierto internacional México se cuece aparte, lo mismo en éste que en otros tantos temas, por buenas o malas razones o simplemente por llevar la contraria o porque sí; “porque soy mexicano”, dice un famoso cineasta cuando le preguntan “por qué”. En fin, tal y como sucede con el Día de la Enfermera, en México tenemos nuestra propia fecha para el del Médico. Aquí se conmemora a los galenos cada 23 de octubre y también como sucede con la celebración de las enfermeras el festejo mexicano es muy anterior al internacional. En nuestro país la Convención de Sindicatos Médicos Confederados de 1937 estableció esa fecha supuestamente en homenaje al Dr. Valentín Gómez Farías quien inauguró un 23 de octubre pero de 1833 el Establecimiento de Ciencias Médicas en la Ciudad de México (https://www.gob.mx/impi/articulos/dia-del-medico-en-mexico) después de clausurar la Real y Pontificia Universidad de México que era mal vista en la época pues se percibía como un símbolo de la autoridad de la Corona Española. Otras fuentes en internet apuntan que la fecha se seleccionó en alusión a la propia inauguración del Establecimiento. (http://www.wikimexico.com/articulo/Dia-del-medico). Prefiero entonces decir que la fecha fue elegida para recordar la inauguración del Establecimiento por el Dr. Gómez Farías y todos contentos.

 

Adrián Lobo.

 

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