De acuerdo al Gabinete de Seguridad mexicano, dirigido por Alfonso Durazo Montaño, los hechos de violencia que se desataron ayer en la ciudad de Culiacán, Sinaloa, no fueron circunstanciales sino que fueron a raíz de una decisión mal planeada de fuerzas de la policía ministerial.

Se trató de una acción directa para la captura de un presunto delincuente al contar con orden de aprehensión provisional con fines de extradición emitida por un juez federal. El grupo responsable de esta acción fue personal de la policía ministerial.

Este personal en un afán de obtener resultados positivos actuó de manera precipitada con deficiente planeación así como previsión de las consecuencias de la intervención. Omitiendo, además, obtener el consenso de sus mandos superiores.”

Según dijo Luis Cresencio Sandoval, Secretario de la Defensa Nacional, este grupo de policías ministeriales estaban esperando una orden de cateo para poder entrar a la vivienda donde habían localizado al presunto delincuente objetivo: el hijo de Joaquín “El Chapo” Guzmán Loera, Ovidio Guzmán López.

Fue durante la espera de la orden que las fuerzas del Estado fueron atacados con armas de fuego de alto calibre, movimiento que desencadenó en la guerra que duraría el resto del día; eran aproximadamente las tres de la tarde.

La policía ministerial habría asegurado la vivienda pero, una vez recibido efectivamente el ataque del grupo delincuente, la fuerza criminal respondió con enorme capacidad y llenó los alrededores del fraccionamiento Tres Ríos, y toda la ciudad, de caos.

“Se desestimó el poder de convocatoria y la capacidad de respuesta de la organización delictiva para evitar el aseguramiento de Ovidio Guzmán López. Al advertir el alto índice de violencia generalizado que se produjo, este gabinete de seguridad decidió ordenar el retiro de las fuerzas del domicilio”

Con la acción anterior, el grupo delincuencial suspendió las agresiones y libera al personal militar que había sido retenido”, dijo el secretario.

Además: “las efectos negativos de esta acción precipitada y mal planeada tuvieron como consecuencia a la población civil. 19 bloqueos de diferentes vialidades, 14 agresiones con armas de fuego al personal del Ejército mexicano y Guardia Nacional”.

También fueron heridos 7 elementos de tropa por armas de fuego, un oficial y ocho elementos de tropa retenidos y liberados sin lesiones.

8 vehículos militares y un helicóptero quedaron lastimados por impactos de armas de fuego. De igual manera, un policía estatal y dos municipales fueron heridos.

En adición, atacaron puestos de vigilancia y cuarteles militares en Culiacán, en del Fuerte y otros municipios.

En el Centro Penitenciario de Aguaruto, 51 reos fueron liberados quienes robaron 5 armas largas y dos cortas: uno de los internos falleció al atacar a un miembro de la policía preventiva. Hasta ahora, han recuperado a seis de los que escaparon.

Lo delincuentes fueron también por las familias de los soldados, agredieron sus viviendas, aclaró el Gabinete de Seguridad del Estado mexicano.