Santa Catarina Lachatao aparece al noreste de la capital de Oaxaca, está en la llamada Sierra Norte, una de las ocho regiones que componen este territorio sureño. Esta zona está encima de la llamada Valles Centrales y debajo de otra de nombre Papaloapan.

Cerca de Santa Catarina Lachatao está Guelatao de Juárez, la tierra natal del benemérito de las américas Benito Juárez García. Guelatao estaría para arriba de Lachatao en un mapa plano, en tres dimensiones, el pueblo originario del ex presidente mexicano es más debajo de el otro pueblo.

De Oaxaca de Juárez a Santa Catarina son dos horas y media al volante y, aunque la mitad del camino es soportable, a eso de la hora veinte la carretera se curva para subir y bajar montañas, las cuales, eso sí, resultan una maravilla: por el verde, el amarillo, el rojo y sus mezclas lucidas encima de los lomos milenarios de los montes zapotecos, mixtecos, chatinos, chontales, amuzgos y triques.

La vista se tuerce al subir, sobre todo para quien copilotea el viaje porque vivirá el constante ir y venir del freno de motor: la primera, la segunda y tercera, luego segunda, primera, etcétera; es cuando el estómago se marea, sufre una regresión, recuerda a la garganta el desayuno tempranero que antecedió a la travesía y, si permiten las ganas, tira por la ventana la guácara típica del turista con panza floja.

Lachatao aparece al subir un pedazo de cemento recién construido, al llegar notarás una vaca, que descansa en medio de la entrada a la localidad, te saludará amable en lo que rodeas su gordura para entrar y ya alcanzar a ver una maravilla arquitectónica: la Iglesia de Santa Catarina.

vaca en la entrada de santa catarina lachatao pagina 3Hace viento al bajarse del carro, un poco de frío llega, “fresquea”. La primera visita es a la casa de las plegarias, al bello templo de cantera verde de Santa Catarina Lachatao donde el asunto para admirarle no tiene que ver con religión que uno profese, sino con la calma de un recinto con un espacio para acomodar las ideas frente a la pared dorada que posiblemente también sea hoja de oro como las de Santo Domingo.

Diferentes figuras decoran el recinto: Jesús, su madre María, algunos santos; llevan rostros peculiares, piezas de arte con gran expresividad.

A la izquierda de la iglesia se despliega el museo comunitario del pueblo, frente a una cancha de básquetbol, también comunitaria. En el lugar aparece Benito Juárez en primer plano, encuadrado en un retrato con más de veinte firmas, una maqueta del mapa de Lachatao, tres piezas arqueológicas, obras de arte y distintas vestimentas de soldados españoles que llegaron al lugar en su conquista por los pueblos indígenas.

Al final del museo, de izquierda a derecha, lucen la bandera del Ejército Carrancista en 1917, se lee: Ejército Nacional Regimiento No. 27, arriba y abajo del sello nacional mexicano.

Hay un restaurante muy delicioso, en el mismo edificio donde está el museo, un espacio que quizá había sido parte de lo que fue toda la iglesia de Santa Catarina.

Cuentan que los españoles se tomaron la molestia de andar hasta allá arriba (porque son 2160 metros arriba del nivel del mar) con el único objetivo de conseguir una conquista total de los pueblos; subieron a fundar un templo para derrocar las creencias de los y las locales como una estrategia de guerra muy al estilo de Sun Tzu.

Y es que a unos cinco kilómetros del templo, del museo y del restorancito, está el Cerro del Jaguar: un lugar virgen, poco intervenido por la especie humana, sólo le han hecho el camino al monte por el cual se llega a una de las cimas, ahí donde se ha puesto un espacio que los españoles nunca pudieron sublevar y se usa para rituales indígenas con la Madre Tierra.

En este espacio, se pide o se agradece a la Madre Tierra, se le ofrecen regalos, los cuales se entierran en pozos ubicados en cuatro puntos, los cardinales. El lugar merece que quien lo visite tome un papel respetuoso, hay que hacer silencio y dejar que hable el viento, quien anda fuerte a esa altura.

En esta zona se percibe una historia distinta, la de las almas que por generaciones fueron allí con frijoles, maíz y otras ofrendas a aquél paraje lleno de energía natural.

Allá arriba se siente una profundidad espiritual y, si usted llega por allá, dése unos minutos, escuche su corazón y las plantas tocadas por las brisas, apague el pensamiento y sienta en la piel el cálido del copal que se ha prendido dentro del trípode para purificar el lugar; luego imagine a campesinos y campesinas sentadas a las orillas del espacio, con las manos aventadas al cielo para pedir lluvia, bondad, fuerza. Vea lo moreno de todos sus rostros, lo calludo de sus manos, la tierra en sus vestidos, en sus camisas. Sienta el olor a mezcal y el murmullo del grupo, porque nadie levanta la voz por respeto al ritual, hay cuchicheos pero no de chisme, son más como plegarias en susurro.

Santa Catarina Lachatao se llamaba originalmente Latzi zaatoo. Sobre su conformación como pueblo hay varias teorías, la más probable, según el Instituto Nacional para el Federalismo y el Desarrollo Municipal (INAFED), es que haya empezado con un grupo de personas de Zaachila, expulsadas de la capital zapoteca por malas costumbres y altanería; esa actitud los llevó a mudarse varias veces, cuando se asentaban en un lugar y convivían con pueblos vecinos, éstos les repudiaban y tenían que migrar de nuevo: así terminaron aquellas fundadoras y fundadores hasta allá arriba.

Son 100.21 kilómetros cuadrados y sus montañas principales son Xía-radi, Xía-yatini, la Cucharilla Grande, la Cucharilla Chica, la Foraleza, Xía-nuda, Ra-xía y Dauí.

En este lugar hay orquídeas amarillas y matizadas, principalmente; hay además hojas santas, hierbabuena, perejil y cilantro. Predominan los árboles: pino, encino, madronio y oyamel. Se pueden conseguir capulín, manzana, durazno, membrillo y ciruela. Hay plantas medicinales como el chamizo y el poleo o la hierba de borracho.

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De animales, hay gavilanes, gallinetas, águilas, coyotes, moscos, zancudos, ranas, coralillos, víboras de cascabel, cerdos, borregos, chivos, gallinas, caballos, asnos y vacas.

Allí en Lachatao celebran el 15 de agosto el día de la Asunción de María y el 25 de noviembre a la patrona de la población: Santa Catarina. Hay fiesta de “Todos los Santos” en noviembre y en Semana Santa.

Aquí se come chichilo y mole, es lo tradicional junto con el pulque, el tepache, jaleas y membrillo.

Se usó información de INAFED para esta nota.