Fuente: El País e Diario Uno.

El expresidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, había sido puesto preso por segunda instancia a raíz de una investigación por presunta corrupción y lavado de dinero en su administración; aún sigue en prisión, no obstante, el Tribunal Supremo de Brasil ha decidido el día 7 de noviembre 2019, con 6 votos contra 5, que el arresto por “segunda instancia” de personas es una acción inconstitucional.

Esta acción de la corte brasileña deja libre el camino a Lula da Silva para salir de prisión, él y otros 4 mil 895 “culpables” que permanecen reclusos.

Advierte la corte, no obstante, que esto no significa que quien estuviera en cárcel será puesto en libertad inmediatamente, sino que habrá un proceso de investigación de casos. Por lo que presos con mayor peligrosidad seguirán en prisión preventiva. Por lo cual la libertad de Lula sigue en mano de los jueces de ejecución.

Luego de que las y los abogados de Lula da Silva aseguraran que solicitarán su liberación, reiteraron su solicitud a la Corte para que juzgue una petición pendiente que pide la anulación de todo el proceso.

La opinión política se dividió, por supuesto, entre seguidores del presidente Jair Bolsonaro, quienes reprocharon la posibilidad de liberación y los de Lula, quienes abanderaron un #LulaLibreMañana al expresidente brasileño quien lleva pena de 8 años 10 meses desde abril 2018.

Respecto a la decisión del Tribunal Supremo de Brasil, que logró su concreción luego de una votación cerrada de 6 a favor versus 5 en contra, se dice que era una jurisprudencia establecida desde 2016, donde una persona condenada en segunda instancia podía ingresar a prisión aún con apelaciones pendientes en otros dos tribunales superiores.

La modificación que podría llevar a que Lula quedara libre, sin embargo, no le daría facultad para ser electo de nuevo en cualquier cargo de elección popular. Ya que un condenado no puede ser candidato hasta ocho años después de su sentencia.