Texto: Gerardo Pineda Arciniega.

Mientras uno levanta el vasito recién vaciado en honor a los muertos que esta noche vivirán, arde el mezcal en el esófago y urge uno el rico “agh” del trago. Todo mundo alrededor hace lo mismo, para algunos y algunas el sabor de la bebida arranca un filme viejo en la cabeza, aparecen proyecciones en blanco y negro; son recuerdos que vienen alumbrados bajo las velas del cementerio Mictlancíhuatl en Santa Cruz Xoxocotlán, un faro, también, para quienes visitarán este pueblo que dejaron al morir e irse quién sabe para dónde.

Panteón en Xoxocotlán pagina 3

La pérdida de un ángel

Tocan las campanas de la iglesia en la Parroquia de Santa Elena de la Cruz, son las siete de la tarde, el sacristán da la bienvenida a los presentes e inicia una misa católica como cualquier otra de las que hay en el país. Las comunidades más cercanas a las costumbres originarias tuvieron que seguir adelante, luego de las conquistas, bajo mezcolanzas de tradiciones. Por eso vemos los bellos tapetes de arena con la figura de Jesucristo junto a preciosos murales a graffiti del Mictlán en las calles de Xoxo, a esta hora ya atestadas de locales y turistas que, además, con sus disfraces incorporan otra usanza de la fecha: el Halloween.

Santo Entierro en la Iglesia de Santa Elena

En la iglesia de Santa Elena de la Cruz encontramos otro tapete de Jesucristo frente al altar y a una figura de San Sebastián que lleva una flecha incrustada en el hombro. A la derecha del crucero del recinto, en la capilla del Santo Entierro, han acomodado un altar para esta representación católica; hay plátanos, manzanas, nísperos, jícamas, limones, pan y distintas flores de muerto.

A eso de las ocho y tantos de la noche, enseguida del edificio religioso, en el Parque Central Xoxo, estuvo levantado un escenario frente a personas locales y visitantes; en él, hombres y mujeres representarían la tradición de Xoxocotlán con la cual despiden a un bebé que ha fallecido.

Escenario en Santa Cruz Xoxocotlán pagina 3

En el lugar donde la muerte se convierte en fiesta, el propósito es que la comunidad acoja en su pecho a la familia que sufre, le haga suave la pérdida y el quebranto sea más resistible.

Al tiempo que las actuaciones se desenvuelven en el escenario de este 31 de octubre, está la muerte siempre presente, deambulando curiosa, rondando los bailes, las visitas, la comelona, al borracho del pueblo que atiende también al llamado.

La catrina incluso bailotea como mortal mientras ya mueven un guajolote en medio de la divertida danza. Al medio de la representación hay un ataúd blanco, pequeño, del tamaño de un angelito, quién sabe si la señora vestida de negro, la que nadie ve, sienta algo de pena.

Que hagan fiesta no implica que no haya tristeza, corren las lágrimas en la mamá del o la difunta, ella abraza a su esposo, están actuando pero seguramente conocen bien la sensación, aunque sean jóvenes, acá en Xoxo la muerte no se esconde, al contrario, reluce como las miles de velas que a su vez hacen una mayor en el cementerio de Mictlancíhuatl, momentos después de la magnífica obra.

La pérdida de un ángel en Xoxocotlán pagina 3

Termina la puesta en escena y somos más los impresionados los que aplaudimos con fervor ante la maravillosa forma de comprender el mundo después de la vida, sobre todo una que fue breve y por lo cual daña más al corazón

Mucho de aquélla percepción se nota en el cementerio viejo de Xoxocotlán, el de San Sebastián, uno donde en medio sufre una estructura de adobe a medio caer porque quedó así víctima de un sismo, aunque no el del 2017, otro antes. Se nota que era un edificio débil, tiene cara de haber sido una iglesia, a su alrededor están las personas sepultadas; tantas son que hubo que hacer otro panteón, y pronto habrá otro más.

panteón san sebastián

Encatrinada en San Sebastián Pagina 3

Al entrar a San Sebastián, a una mujer encatrinada la retrataban turistas y fotógrafas mucho mejores que su servidor; ya metiéndose en la fresca oscuridad aparecen las luces de las velitas que comienzan a alumbrar a los familiares en pena que se han acomodado alrededor del concreto donde debajo yacen sus queridas almas.

Hay unas ofrendas preciosas ya en San Sebastián, a las que hay que pedir permiso para tomar foto, con todo respeto. Unas calaquitas adornan algunas de las tumbas, representan un mini infra mundo, aquél debajo del nuestro, son cómicas por ser pequeñas y por aparentar una dinámica cultural similar a la de las comunidades vivas.

Calaquitas de San Sebastián Página 3

Me contaron que era costumbre infantil en Xoxo tirar esas calaveritas a resorterazos en estas fechas. Las ponían sobre las tumbas y desde una distancia retadora jalaban el plástico amarrado al palo de madera y disparaban contra las pequeñas figuras. Sonó a divertida tradición, pero como lo vivas que son las tradiciones, a veces también mueren con el tiempo.

Los tapetes

Al salir de San Sebastián se enfilan los tapetes tradicionales, para lo cual extirparé las palabras del maestro José Julio Reyes, el huehuete oficial del municipio de Santa Cruz Xoxocotlán

En el tapete tradicional, que es el que estamos elaborando aquí con mis compañeros, ha sido un tapete que por cientos de años se ha hecho aquí en Santa Cruz Xoxocotlán. Como ustedes pueden ver está en tres partes.

La parte de arriba que es así como una capillita y que está en fondo azul tiene al espíritu santo, la luna, querubines y estrellas porque representa al cielo, el cielo que de una u otra manera todos esperamos que el día que lleguemos a morir nos vayamos al cielo, es nuestra esperanza.

tapete o cruz en Xoxocotlán

En la parte del medio esta un fondo negro, el fondo negro es porque es del luto que tuvo la virgen cuando Jesús murió en la cruz, y el luto que tiene un familiar de nosotros o de la gente cuando muere alguien. Cuando alguien muere aquí en el pueblo de Santa Cruz Xoxocotlán se pone una cruz de cal en el piso y se acuesta a la persona sobre esa cal y se ponen dos ladrillos como cabecera. Cuando ya se pone en su ataúd y se sepulta a la persona, esa cruz de cal se le reza nueve días, al octavo día, se hace el tapete tradicional y el negro representa el luto de esa familia.

Como pueden ver ustedes tiene los elementos que sirvieron para martirizar a Jesús cuando fue su pasión para clavarlo en la cruz cuando vino a dar la vida por nosotros. Tiene los mazos o marros, los clavos, ahorita le van a poner la corona, tiene las escaleras: las escaleras que ocupó José de Arimatea y Nicodemus para bajar el cuerpo de Cristo. Tiene dos velas que representan la luz de Cristo, Cristo es la luz del mundo. En semana santa cuando es la noche del sábado santo o sábado de gloria, se apagan las luces y el sacerdote hace una fogata y prende el cirio, incluso en esta esquina lo hacen y aquí va la procesión oscura sólo con la luz del cielo y va cantando y dice Cristo luz del mundo. Entonces por eso a esas velas le faltan sus clavos.

Están unas flores y más tarde se le van a poner flores naturales, porque las flores representan para nosotros el momento en que Jesús llego a casa de Simón el fariseo. Dice el nuevo testamento que llegó una mujer y derramó un perfume de nardos sobre Jesús y lo secó con sus cabellos. Y Judas decía: maestro mejor hubiéramos vendido este perfume en más de 300 denarios y lo hubiéramos repartido entre los pobres; Jesús dijo: no, Judas, porque en verdad te digo que esta mujer había preparado el perfume para embalsamarme en la hora de mi muerte, pero se ha adelantado.

Por eso esas flores están dibujadas, y las flores naturales que vamos a poner ahorita, ese aroma significa el aroma que embalsamó el cuerpo de Jesús, incluso cuando lo embalsamó cuando fue sepultado.

Tiene también una calavera que está abajo de Cristo, esa calavera algunas personas me han dicho que no la ponga porque se ve fea, pero no es que la ponga porque se vea fea o bonita sino porque el significado, está debajo del Cristo porque Cristo murió en la cruz pero al tercer día cuando resucitó de entre los muertos venció a la muerte, por eso la muerte de la calavera está abajo, porque fue vencida.

tapete o cruz en Santa Cruz Xoxocotlán

Incluso en el Nuevo Testamento en una parte dice que el día del juicio universal que todos vamos a resucitar, el último enemigo en ser vencido será la muerte por eso esa muerte está debajo de la cruz. Más abajo va a llevar pino picado porque esa parte verde con pino representa el monte calvario donde fue crucificado Jesús. En donde está Cristo, normalmente en una casa allí se ve la cruz de cal y alrededor de esa cruz de cal se hace todo esto de arena. O sea, se puede decir que la cruz de cal queda como sumida en la arena, porque la arena representa la madre tierra que abre sus brazos amorosos para recibir a sus hijos en el momento que son depositados cuando se sepulta. El día que nosotros llegamos a morir la madre Tierra así como nos ha dado de comer, abre sus brazos como una madre amorosa y nos va recibir, alí vamos a tener que descansar eternamente.

Y los elementos que usamos, bueno, el azul ya no es el pigmento natural que era antes, ahora compramos un polvo especial para tapetes, pero el blanco es cal, el negro es polvo de ladrillo, los mangos de los martillos, donde se ven las flores, son polvo de ladrillo rojo molido. Y lo que va a ir abajo en verde es pino picado. Tratamos de ocupar lo más que podamos elementos naturales todavía.

Cuando es la levantada de cruz, son dos padrinos, hombres, nada más en Xoxo siempre son dos. Porque uno representa a Nicodemus y otro a José de Arimatea que bajaron el cuerpo de cristo de la cruz, aquí les llamamos varones o padrinos.

Hace algunos años se les empezó a llamar tapete, antes era sólo ‘la cruz’, decían, vamos a hacer la cruz, a ornamentar la cruz, porque eso es lo que se hace, más que nada, ornamentarla. Porque la cruz de Jade es la importante en la levantada de los nueve días”.

LAS LUCES

cementerio Mictlancíhuatl pagina 3

Uno sale de allí para encontrarse, ya como a las ocho y media de la noche, las calles de la ciudad de Santa Cruz Xoxocotlán llenas con centenas de zapatos que recorren curiosas este octubre 31; quizás a esta hora es cuando hubo más conglomeración de ellos. Había que encontrar los breves recovecos entre visitantes y locales para poder avanzar. Recorrer dos cuadras significaba entretenerse 40 minutos por lo grueso del tráfico humano y las bellas distracciones artesanales.

Lo bueno es que las personas muertas que apenas venían para este lado de la tierra todavía no salían del cementerio a recorrer su pueblo. De haber caminado entre el bullicio de esta noche quizá entre tantas almas se hubieran desorientado.

A mí me dijeron que el 1 de noviembre es cuando las que una vez vivieron vuelven a casa, ya no al cementerio, y reviven junto a sus familiares las viejas escenas que mantienen nostálgico al pasado.

El “agh” del mezcal ya no se siente como por el cuarto brindis mientras convivo con una familia de xoxocotlanenses quienes me invitan varios vacitos. Será que el agave es considerado con la garganta porque la inhibe; después de un sexta copa entra como agua o es que ya se va directo al cerebro y parece que la muerte se aparece.

Me iré temprano esta noche, cuando todavía hay extranjeros saboreando las profundas tradiciones que han sobrevivido tanto tiempo en el México de Xoxo. Ellos y ellas se irán también cuando terminen de ver. Entonces en el cementerio Mictlancíhuatl quedarán sólo las familias de quien ha estado siguiendo las luces de las velas puestas en las tumbas para alumbrar el paso a las no vivas, y vengan de nuevo al mundo que una vez pudieron palpar, respirar, amar.

En la madrugada, la gente del pueblo se embadurnará mezcal en la lengua, en la garganta, brindarán con sus vecinos y vecinas y, sobre todo, platicarán de ayeres emotivos, anécdotas de barrio, remembranzas de amor, amistad, enemistad, odio, venganza, negocios, rupturas, arrepentimientos, perdones. Quizá las sensaciones más frescas provocarán lágrimas porque, aunque los muertos están de vuelta, sigue la ausencia y nada más en estas fechas se aparecen las personas que se quieren.

cementerio Mictlancíhuatl pagina 3

El honor a la muerte del pueblo de Santa Cruz Xoxocotlán fue para mí la mejor versión del amor, justamente, a la vida, el amor a quien ausente aún respira cada noviembre en ese existir cuya concreción no se puede probar, que da seguridad porque se siente, porque es ancestral y, si es que se haya añejado su origen en consecuencia de un mundo nuevo, uno menos creyente, no deja de percibirse, se salvaguarda en las tradiciones y son estas personas sentadas a la luz de unas velas austeras bajo el efecto del mezcal y la comida tradicional las que asumen la responsabilidad de convivir con un plano al que muchos y muchas han renunciado, uno asentado en lo “irreal” del castellano que le ha dado esa palabra, pero que quizá en las lenguas más cercanas a la naturaleza no existe, porque en sí lo real es todo esto, una maraña de tradiciones espirituales cuyo fin no es explicar de dónde vinimos ni a dónde vamos, sino fortalecer una comunidad que lleva la convivencia entre el ser humano y los demás seres, llámese muerte también, ensamblada junto al universo confuso que probablemente no se defina a partir de los vivos, sino, quizá, todo lo contrario, desde las almas que esta noche siguen por el inframundo (o donde estén) la luz de las velas puestas por sus seres amados que poseen aún la suerte de la vida, con la cual hacen el llamado para sentirse aliviados de la pena de extrañar a quien por sólo un día podrá volver a sentarse en la mesa de las vivas, oler la olla del pletatamal en la plaza central del pueblo que sólo se prepara estos días; sentir la fría brisa del primero de noviembre, escuchar las campanadas de la iglesia de Santa Elena y reír del borracho de Xoxo que ha amanecido abrazado de algún guamúchil maduro; es decir, tener una oportunidad más de venir con la muerte y honrar el octubre 31 de su pueblo.