OAXACA.- Perdió el piso. Laura Estrada Mauro, diputada local del Partido Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), no dimensionó ni dimensiona que el cargo legislativo, no hace al poder y ni al liderazgo, como el hábito al monje.

Asumió la Presidencia de la Junta de Coordinación Política de la LXIV Legislatura el pasado 15 noviembre del 2018 y el pasado 15 de noviembre culminó legalmente su cargo. La estafeta la recibió Horacio Sosa Villavicencio, proveniente de la tribu Comuna Oaxaca.

La llegada de Estrada Mauro a la coordinación de la bancada de Morena en la LXIV Legislatura, fue atropellada. Bajo el cobijo del senador de la República morenista, Salomón Jara Cruz y con el pacto de tribus como la de Comuna Oaxaca, de Jesús Romero Lopéz y otras más, logró asumir la coordinación y en consecuencia la Presidencia de la Junta de Coordinación del Poder Legislativo.

Los actores y tribus mayoritarias la arroparon, le tendieron la mano, la soportaron y en sus peores momentos la respaldaron para no tocar fondo.

El némesis y peor asesor siempre fue su cónyuge. Opinaba, ordenaba y hablaba en nombre de ella. Lo mismo, la dupla ha colocado a hermanos, novia del hermano, sobrinos, cuñados y hasta tío en cargos en el Congreso, algunos no parecen oficialmente en la nómina, pero cobran y deambulan en el Congreso, pegados a ella y a él.

Estrada Mauro, fue más allá y colocó a una persona cercana a ella como director de un Centro de Estudios, jamás laboró en su área, solo se dedicó a las labores que le encomendaba la morenista y su esposo, lo tenía en su oficina. Ahora vuelve al redil y sin desfachatez pretende avasallar al resto de directoras.

Lo mismo recomendados que solo cobran pero no desquitan con efectividad el salario. Un recomendado y cercano colaborador de Estrada Lauro, de nombre Roberto fue descubierto grabado en los baños del Congreso, con su equipo celular, a una colaboradora de la bancada del PT.

El ex presidente de la Mesa Directiva, César Morales Niño, públicamente condenó los hechos, pidió sanción y separación del presunto acosador.

El escándalo provocó que Estrada Lauro lo enviara a descansar temporalmente, pero en ningún momento dejó de cobrar su salario. Roberto aparece en la nómina y el organigrama del Congreso del Estado.

Asesorada siempre por su esposo Miguel Vazquez, simuló la presentación de una denuncia de hechos ante la Fiscalía General del Estado, para que se investigara el caso de acoso sexual, al ser su protegido. El involucrado al final sigue laborando sin rubor alguno en el Congreso del Estado, siempre cerca del esposo de Estrada Mauro.

Ya sin el cargo, Estrada Mauro, pretende seguir gozando de privilegios, prebendas y el nepotismo que la caracterizó.

Empero, va más allá. Se niega a dejar las oficinas de la Junta de Coordinación Política, ni entregarlas a Sosa Villavicencio quien hasta el día de hoy, pepena por una oficina.

Estrada Mauro, se resiste a realizar la entrega-recepción de todo lo concerniente al cargo que ostentó y que elucubró con seguir, pese al pacto que desde un inicio de la LXIV Legislatura, estaba establecido: ella titular de la Jucopo para el primer año de ejerció legal, Sosa Villavicencio para el segundo y Delfina Guzmán Díaz para el tercero y último.

Sin el cargo al seno del Poder Legislativo y en sus aires de grandeza, ahora pelea una oficina. Si, una oficina.

A cambio de entregar las oficinas de la Junta de Coordinación Política, pide que le den la oficina del coordinador de bancada, ubicada en el segundo nivel, la cual cuenta con una sala amplia, privado, equipada con televisión, baño privado y antesala.

Esa oficina la tiene actualmente el diputado morenista, Fredy Delfín Avendaño. Al inicio de la legislatura le fue cedida por Sosa Villavicencio, a petición de Delfín Avendaño, mientras Estrada Mauro, como Presidenta de la Jucopo, al ser inherente al cargo, ocupaba la que hoy se niega a dejar.

Hasta este viernes, por procediendo legal el Órgano de Control Interno, la Secretaria de Servicios Administrativos y la de Servicios Parlamentarios, intentaron infructuosamente realizar el proceso de entrega-recepción. Estrada Mauro se niega a cumplir. El capricho es la oficina de Delfín Avendaño. De su lado, el morenista ya advirtió que no la dejará.

Por lo pronto, la advertencia está hecha, a más tardar el lunes, esperarán una respuesta positiva de Estrada Mauro, de lo contrario, contratarán un cerrajero para cambiar las capas de puertas y a la fuerza ingresar a las oficinas de la Presidencia de la Junta de Coordinación Política.

Así, Estrada Mauro, perdió el piso, no dimensionó ni dimensiona que el cargo legislativo que ostentó es pasajero y solo exhibe que actores políticos de Morena que jamás ha estado en un cargo, desvelan voracidad, cinismo y abuso de poder.