Imposible borrar de la memoria las imágenes del fuego que todo lo devoraba, imposible desaparecer la sensación del calor intenso que refería al mismo infierno y mucho más difícil desvanecer de la mente la muerte asfixiante de cientos de personas a 35 años de la explosión de la terminal de almacenamiento de Petróleos Mexicanos.

Así es el recuerdo de habitantes de San Juan Ixhuatepec que vivieron de cerca y en carne viva la explosión más grande registrada en una planta de productos petrolíferos, asentada en una zona altamente poblada el 19 de noviembre de 1984.

En entrevista con Notimex, lugareños sobrevivientes de la conflagración indicaron que la muerte de más de 500 personas no es fácil de olvidar. “Nunca jamás debe suceder algo así”, afirmó Efraín García Domínguez, quien perdió a amigos en el incidente y que en esos momentos fue despertado por los gritos de su mamá para huir del incendio.

“Afortunadamente la casa de mis padres estaba retirada del punto de las explosiones pero al salir a la calle se sentía como ardía la cara con las llamaradas del fuego que eran como latigazos. Había mucho humo y se veían caer cenizas como si fuera lluvia”.

Efraín ahora mecánico por oficio, expresa lo que vivió con la mirada fija como si estuviera viendo a través de sus recuerdos esos momentos.

“Mi madre me decía que si me portaba mal me iría al infierno y me decía que en ese lugar arden los que se portan mal, y cuando ocurrió la primera explosión a las 05:40 horas, por el calor intenso que se sintió, pensé inocentemente que ya estaba en el infierno”.

Ante los hechos el mecánico cuenta que su madre sacó a él y a sus hermanos de la casa sin que hasta esa hora

supieran que estaba pasando. “En el camino nos contó que hubo una explosión y nos llevó a la casa de una tía en Avenida Politécnico en el Distrito Federal, hoy llamada Ciudad de México”.

Explicó que la casa de su madre en ese entonces estaba a una distancia de dos kilómetros de donde fue la explosión. “Los cristales de las ventanas se estrellaron y las paredes se cimbraron, el calor era insoportable, no podíamos respirar, eso fue suficiente para salir huyendo”.

Dantesco, más doloroso que el Terremoto de 1985
El mecánico comentó que a lo lejos se escuchaban sólo los gritos de auxilio y más tarde se oyeron las sirenas de las ambulancias, de los bomberos, patrullas y camiones del Ejército. “Mi madre lloraba y a través de un tío que no abandonó su casa es que nos enteramos de la tragedia de familias completas que murieron calcinadas.

“Se quemó toda una colonia, lo qué pasó supera el terremoto del 85”.

Efraín, a sus 16 años de edad, no comprendía la magnitud de lo ocurrido hasta que vio las noticias y supo que algunos amigos de barrio habían fallecido en esa explosión de San Juan Ixhuatepec, algo jamás podrá borrará de su mente y corazón.

Por su parte, los habitantes de San Juanico, Elvira Castro Vázquez y Juan Camacho, de 72 y 77 años de edad, respectivamente, abrieron sus recuerdos con dificultad ante el dolor que les causo la tragedia que, aunque no perdieron familiares, sin lamentaron que conocidos hayan muerto.

Para Doña Elvira es un suceso doloroso a pesar de que han pasado 35 años. “Jamás he vuelto a saber de una tragedia de esa índole, recuerdo que el terremoto fue devastador al siguiente año, pero ante el poder de la naturaleza no se puede hacer mucho, pero cuando hablamos de errores humanos es cuando más coraje se siente”.

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